Ursel Scheffler
El número fuerte

La primera función del circo en la ciudad fue un gran éxito. Los miembros del circo estaban sentados en la hierba detrás de los carromatos festejándolo un poco.

—Yo creo que mi actuación ha sido el número fuerte —dijo Apolo, el lanzador de cuchillos.

—El número fuerte es el mío —dijo Lucas el hércules, doblando el brazo para hacer resaltar los músculos.

—Fijaos en mis bíceps, mi número es el número fuerte —aseguró Iwan, el levantador de pesos—. Yo puedo levantar como si fueran plumas dos bolas de hierro de doscientos kilos sujetas a una barra.

—No, no, el mío es el número fuerte —dijo el hombre de la pirámide—. Yo soy el que aguanta todo el peso. Sobre mí hay siete personas sin que yo me caiga.

—Mi número es el fuerte —terció el domador—. ¿O podéis nombrar a alguien que no sea yo que pueda dominar a los leones?

—Ay, me ha picado una pulga —saltó el payaso.

—¡Allí salta!

—¡Junto a Lucas!

—¡Ahora donde Iwan!

—¡En la nariz de Apolo!

—¡Cogedla de una vez!

Ninguno de los hombres fuertes quiso medirse con la pulga. Todos escaparon tan rápido como pudieron.

Y así la cosa estaba clara. La pequeña pulga era la más fuerte de todos.