Contactos, el camino al éxito
Grábate bien esta frase “Lo que importa no es cuánto sabes, sino a quién conoces”. Todas las personas con las que te cruces en tu misión de encontrar trabajo acabarán diciéndola.
Crear una red de contactos puede variar, desde el simple saludo con un propietario de club o de bar al entregarle tu demo, a conocer a personas que te presentan a otras personas y, finalmente, conseguir trabajo de estas conexiones.
Venderse uno mismo
En este ramo, la actitud y la presentación pueden ser factores fundamentales. Si eres capaz de convencer al propietario de un club o bar de que es bueno tenerte allí, ya sea porque pareces una persona de fiar y formal o porque vas bien vestido y eres lo bastante atractivo como para que el público vaya sólo para mirarte, entonces ya has ascendido un escalón. A algunos géneros musicales les sienta bien, y fomentan, el estilo de DJ “demasiado guay para ti”, pero yo no lo recomendaría.
Hacer amigos
Dirigirse directamente al propietario del club para pedirle trabajo es una jugada atrevida. Si el propietario dice que no, quizá hayas liquidado del todo tus posibilidades de trabajar para dicho club. Sin embargo, si te haces amigo del personal del bar y del DJ, que a su vez pueden recomendarte para un pequeño trabajo como DJ, quizá tengas mucha más suerte.
El desarrollo de tu relación con las personas depende de tu
personalidad. Si crees que eres capaz de entablar amistad con un DJ
en un pub, y utilizar esa amistad para llegar a algún lado,
adelante, no te cortes. Pero ten en cuenta que el DJ te etiquetará
como aspirante a DJ desde el momento en que eches una mirada por su
cabina. No finjas que estás ahí por otra cosa, pero, a menos que
creas que vale la pena, tómatelo con calma y no empieces a
presionar a las primeras de cambio.
Conocer al personal del bar, sobre todo a los veteranos, puede también ser un buen camino para meterse en el club, incluso como warm-up DJ. De nuevo, tienes que tomarte tu tiempo, convertirte en un habitual, conocer bien el club y a las personas y, cuando creas que puedes empezar a tentar tu suerte, pasarles una demo y esperar a ver si sale alguna cosa.
El inicio de mi viaje
Mi viaje empezó como camarero en un pub de Glasgow llamado Café Cini. Antes de que llegasen los DJ, una cinta sonaba a bajo volumen por el equipo de sonido. Al cabo de un par de meses de trabajar tras la barra, colé una de mis cintas en la máquina. Por suerte, a Pauline, la encargada, le gustó la cinta y me preguntó quién había hecho el cambio. Cuando descubrió que había sido cosa mía, me ofreció una sesión de warm-up de una hora (pagada en Irn Bru,una bebida gaseosa típica de Escocia) antes de que llegase el DJ. Este puesto dio paso a una hora durante la parte principal de la noche (más Irn Bru) y finalmente se convirtió en una noche para mí, pagada con dinero (que me gastaba en Irn Bru), que luego se fue ampliando (¡igual que mi cintura, por culpa del Irn Bru!).
Uno de los otros DJ, que acababa de abrir su propio club, me ofreció un puesto de warm up y, con él, mi primera experiencia en un club. A partir de ahí, conocí a otro DJ que iba a dejar su residencia de viernes noche en un club y que me recomendó que me pusiera en contacto con los propietarios para tomarle el relevo.
Así que mi carrera se inició desde un simple trabajo en la barra de un bar. Para ti también puede ser así de fácil.
Investigar en secreto
¡Cuando ya estás dentro, poner el pie en la puerta es fácil! El conocimiento desde el interior es tu mejor ventaja. Un trabajo en la barra de un club o pub en el que quieras pinchar es una forma excelente de venderte a ti mismo de una forma discreta. Puedes hacer correr sutilmente la voz sobre tus habilidades y pinchar tu demo unas cuantas veces hasta que la gente se dé cuenta de que les gustas y de que quieren meterte en la cabina. Cuando se percaten de tus verdaderas intenciones, será demasiado tarde: ¡estarán satisfechos de haberte contratado como DJ!