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<El sufrimiento de un amor imposible>
Descripción de las penalidades del amor porque la dama objeto de pasión no está al alcance del poeta. La manifestación de estos sentimientos personales está llena de reminiscencias escolares cultas, sobre todo en el convencional pórtico referente a la llegada de la primavera. Secuencia de estrofas rítmicas y métricas con monorrima a partir de la estrofa número 5.
1a
De la cárcel de Crono cerrada
y atrancada sale la primavera[129];
al manifestarse la risa de Júpiter,
ella su cara revela.
1b
2a
De púrpura floreciendo el prado
la primavera toma la primacía,
con el aspecto de la plata
brillante renacida.
2b
Ya la perfumada Flora[131] a Rea
con su clámide la adorna,
quien con aspecto
floreciente se desborda.
3a
Florecen para encanto de la primavera
el tomillo, la rosa y el lirio;
3b
entre ellos juguetean la golondrina[132],
el abejaruco y filomena.
4a
La primavera a los sátiros
y a los coros de las Dríades anima,
con sus renovados colores
la primavera a las Napeas[133] aviva.
4b
Con ella se enciende Cupido,
con ella el amor se renueva,
con ella yo ando solícito,
con ella mi espíritu se altera.
5
Mantengo un fuego escondido,
amo, pero no a mi gusto,
pues contra mi voluntad
deseo lo prohibido.
Lo que con votos rituales había adquirido
Venus dejó sin valor
y a la muerte envió
a quien creía haberlo merecido.
6a
Si amando por el amor se pudiese merecer ser amado,
bien pudiera el amor a mí remediarme, mis votos colmando.
6b
Tan fácil como veo para mí el remedio alcanzar,
tan estériles considero mis lamentos, al quedarme sin aliviar.
7a
El fin me acecha por este violento fuego,
al penetrar la muerte en la médula de mis huesos.
7b
Eso es lo que manifiesta esta carne macilenta[134],
eso mismo, sin tregua, indica su destrucción completa.
8a
Al sentir yo sus males, el colmo del dolor,
mi pecho herido, lleno de furor,
me esfuerzo en arrojar fuera las semillas del amor.
8b
Pero Venus utiliza sus artes nefandas,
mezclando astutamente delicias con engaños,
arrebatándolo todo con sus uñas curvadas.
9
Perdóname, pía chipriota, me rindo en este choque
y, puesto que me declaro vencido, tus armas depón
y para quien eres Venus, sé Dione[135].