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<La seducción>
El amor goliárdico: el motivo de la posesión sexual como meta tras recorrer los diferentes grados —ya tópicos— en el camino del amor. Escrito en un tono bastante espontáneo, sin embargo, es constante el lenguaje figurado de las situaciones eróticas, como suele ser habitual en estos poemas siguiendo a Ovidio (cfr. 1b; 2b; 4b, etc.). Probablemente procede de Pedro de Blois. Secuencia.
1a
Gracias doy a Venus
que con su poder favorable
me ha sonreído
y me ha concedido
sobre mi amada
la victoria
grata y deseada.
1b
Tiempo ha que militaba,
pero no había podido
disfrutar de mi soldada[125].
Mas ahora me siento
dichoso
y veo aplacarse
de Dione el rostro[126].
2a
Las miradas, la conversación,
las caricias y los besos
ella me había concedido hacerlo;
pero me faltaba
la última y mejor
trinchera
del amor[127].
Si no la franqueo,
lo demás
que se me da
sólo sirve de alimento
a mi deseo.
2b
A la meta me acerco…,
mas con llanto tierno
mi amada me suplica,
pues está indecisa
en abrir las virginales
puertas
del pudor.
Bebo las lágrimas dulcísimas
de su llanto;
así cuanto más me emborracho,
más ardo
de pasión.
3a
Envueltos en lágrimas
son más sabrosos sus besos,
a caricias más íntimas
al corazón inclinan.
Así más me cautiva
y más violento
es de la pasión el fuego;
mas el dolor de mi Coronis[128]
se plasma
en sollozos lastimeros
y no se calma
con mis ruegos.
3b
Añado ruego a mis ruegos
y besos a mis besos
y ella llanto al llanto
e imprecaciones a denuestos
y me clava su mirada,
ya hostil
ya suplicante,
pues ahora lucha en lid
ahora suplica,
y cuanto más la halago con plegarias insistentes
más sorda se convierte
a mis preces.
4a
Enardecido recurro a la fuerza.
Ella me clava las uñas cruelmente,
me arranca el pelo,
me repele
valientemente,
se dobla
y entrecruza
las rodillas
para que la puerta
del pudor no se rinda.
4b
Mas yo sin tregua la lucha sigo,
el triunfo de un deseo persigo.
Con mis brazos
reafirmo el abrazo
y sus brazos
sujeto
cubriéndola
de besos.
Así se abren
de Dione los reales.
5a
La cosa nos gustó a los dos
y ya dulcificada mi amada,
poco a poco de increparme dejó,
dándome besos
de miel repletos.
5b
Y sonriendo, trémulos
los ojos semicerrados,
como intranquila,
suspirando,
se quedó dormida.