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<La ausencia de la amada>
Con una profunda sensibilidad el poeta entona este canto de lamento por la ausencia de la amada. Sobre la base de la lectura de 2,3, nomen, en vez de la vieja conjetura de Heinrich, lumen, se ha visto aquí una alusión a Eloísa, cuyo nombre derivaría de Helios, tal como se indica en los v. 3 y 4: (lumen/nomen) a Phebea luce / renitet, por lo que el poema procedería de Abelardo. Cfr. Schumann, ad loc.; P. Dronke, Med. latin and the Rise of Europ. Love Lyric, I, 313-318. Sin embargo, parece más sencillo pensar en una imagen amorosa apoyada en Ovidio, Met. 4, 347 ss. Cfr. Walsh, op. cit., 193. Estrofas rítmicas. Cfr. C. B. 151.
1
De mi alegre rostro se apaga el resplandor,
al nublarse mi corazón,
se enfría en mi boca la sonrisa,
privada de alegría;
me aflijo con razón,
pues se ocultó mi querida
con la que florecía el vigor de mi corazón.
¡Ella es toda mi vida!
2
Ella en el coro del amor
más que todas relucía,
pues su luz[466] del sol
como reflejo resplandecía
y como un espejo a la tierra servía.
Yo la adoro,
con todas mis fuerzas la quiero
en esta vida.
3
Me duele la soledad del día
tan prolongada,
porque[467] al amparo de la noche
yo le robaba
los besos de su boca
que cinamomo derramaba
y de dulce canela
mi corazón penetraba.
4
Languidece ella por su parte,
privada de la esperanza del consuelo;
la flor de la juventud se marchita.
De tanto tiempo
el contratiempo
tendrá remedio y esta separación
nos proporcionará una unión
segura y definitiva.