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<¡Concédeme tus favores!>
El poeta pide a la moza que acceda a sus deseos sexuales, acudiendo a varios conocidos tópicos para persuadirla. Estrofas rítmicas (cfr. C. B. 157).
1
Por el odio que me tiene el Amor
para cura de mi corazón
su dardo mi alma atraviesa;
sufro un naufragio, rota mi nave y mi vela.
2
¡Tú que eres aura que suave sopla,
oh muchacha, de cara
rubicunda y hermosa,
complace al que te ama sin tardanza ni demora!
3
La no satisfacción del amor
me lleva a la perdición;
a mi corazón lo quema una chispa
que, si no la apagas, lo convertirá en ceniza.
4
Tu rostro la respiración me quita,
tu mirada cautiva
a mi pobre corazón siempre;
tu amor me abrasa incansablemente.
5
† ¡Así pues, tú, la más dulce doncella,
como eres la más bella,
ahora en esta pieza
libera a este necesitado de su rabiosa tormenta!