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<La enfermedad del amor>
La enfermedad del amor la puede curar su amada Corina, a la que describe según los cánones al uso. Estrofas rítmicas.
1
Contra el padecimiento del amor
busco el remedio de un médico
que valga para el corazón.
Mi corazón hierve dentro,
mi mente, antes inocente, languidece,
por fuera ando macilento
según los derechos que la naturaleza tiene[453].
2
Si me quiero curar
y mi vida prolongar,
con paso adecuado me debo apresurar
para estar al lado de mi Corina[454];
de ella la esperanza me puede llegar,
buscando su gracia y mi vida:
así es cómo me quiero curar.
3
Ella es dulce en el amor,
de cuerpo encantador;
como la rosa está llena de rubor
y al lirio de los valles
vence por entero en olor;
panal de miel incomparable,
su dulce boca es una invitación.
4
Tiene la mirada sin defecto,
lo que dice de armonía lleno[455];
sonríe todo su cuerpo.
Pero tiene algo más gozoso todavía:
los lugares bajo la ropa cubiertos.
En eso todo su mérito declina,
pues no tiene caso oblicuo sino recto[456].
5
Si ahí acostarme pudiera,
parte por parte la declinaría,
caso por caso diría,
ni el tiempo presente ni el pasado
consideraría,
sino que toda la prisa me daría
en ganar la recompensa de mi fatiga.