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<La pobreza del estudiante>
La falta de recursos era el mal constante de los clerici vacantes medievales. Estrofas rítmicas de dos versos goliárdicos.
1
Yo, clérigo expatriado, para la desdicha nacido,
sufro mil tribulaciones a la pobreza sometido.
2
Al estudio de las letras quisiera entregarme,
si no fuera que la indigencia me impide aplicarme.
3
Éste mi manto es de muy poco abrigo,
privado de calor, a menudo paso frío.
4
A los oficios divinos no puedo asistir,
ni la misa ni las vísperas aguantar hasta el fin.
5
Señor de N.[372], que sois tan egregio,
os suplico una ayuda con todo respeto.
6
Así pues, con mentalidad pareja a la de San Martín[373],
el cuerpo de este peregrino con vestidos cubrid.
7
¡Que Dios os lleve al reino de los cielos,
donde disfrutaréis con los bienaventurados de bienes sin cuento!