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<Invitación al amor>
El manido motivo de la llegada de la primavera y del cantor que siente renacer su amor que, sin embargo, ahora no es correspondido. Estrofas rítmicas con estribillo.
1
Pasan los hielos y las nieves,
ahora que el Favonio[337] sopla,
resplandece la faz de la tierra
y las flores variopintas brotan;
mientras la materia de mi canto
es el amor que siento brotando.
Estr. A la alegría[338]
la lozanía de la primavera
nos lleva.
2
Reconozco los vestigios
de la vieja llama que se renueva;
lamentos y suspiros
del nuevo amor son muestra.
¡Ay, al amante le reserva[339] penas
más graves que a otro cualquiera!
Estr. A la alegría
la lozanía de la primavera
nos lleva.
3
Ella, por la que mi corazón
un atormentado amor padece,
más cruel que lo justo se muestra
y de mí no se compadece.
El que ama —y en esto nadie miente–
vive antre la vida y la muerte.
Estr. A la alegría
la lozanía de la primavera
nos lleva.
4
Aquí amor, allí odio:
qué elegir ignoro.
Así me arrastra la duda,
mas, cuando la contemplo,
me arrebata sin querer la locura
y de nuevo desfallezco.
Estr. A la alegría
la lozanía de la primavera
nos lleva.
5
No hay fin a mis preces,
aunque concluya mi canto:
¡con ayuda de los dioses
la serviré continuamente
y, al fin, entre alegres aplausos
ella me concederá sus encantos!
Estr. A la alegría
la lozanía de la primavera
nos lleva.