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<Por ella muero>
La primavera, el Amor y la amada. Estrofas goliárdicas con rima interna.
1
Ya pasa el invierno duro,
el frío invernal;
vuelve, lo que nos es placentero,
el tiempo estival.
Puesto que el Amor lo reclama
como su tiempo favorito,
quien en el Amor ama
dígale «bienvenido».
2
Al cambiar la estación,
la tierra da a luz flores,
de acuerdo con su diversificación
varían los colores.
Según sus colores los prados
exhalan distintos olores,
filomena[413] con sus cantos
suscita los amores.
3
Quien ame, alegrarse debe
de esta estación ver
en la que tiene
sus gozos para él,
y como el amor impera,
que gozar nos ordena,
que nadie de nosotros se atreva
a mostrar tristeza.
4
Una sola yo quiero
que se me conceda,
con cuyos besos
la muerte evitar pueda.
Con este vínculo amoroso
me deseo encadenar,
dulce es con un dardo de este modo
de sus heridas querer penar.
5
Si tras la herida, río de satisfacción,
dulce es la herida.
Si tras la risa, lloro de dolor,
así es la vida.
Mas cuando llegue la vejez, el tiempo
de la edad dura,
lamente[414] lo que haya hecho
por la pena futura.
6
Con todo, mi amor por ella
parece cosa admirable,
es una carga que llevo
y apenas soportable.
Una cosa de mí pienso,
que por verdad sostengo:
me muero, si la que quiero
no se me entrega por entero.