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<Falsa soberbia en el amor>
Poema irónico sobre el amor. El poeta, después de estipular sus duras condiciones para conceder su amor, revela que todo ello es falso[472]. Estrofas rítmicas de siete versos con monorrima entre los cuatro primeros y los tres últimos.
1
Mi voluntad es vivir como varón virilmente[473]:
amaré si soy amado igualmente;
así creo que hay que amar, no de modo diferente.
En este tema soy más que Júpiter valiente;
no quise yo reclamar
una relación vulgar.
Primero quiero ser amado, si es que voy a amar.
2
La soberbia de un corazón de mujer
con elevadas cejas despreciaré,
ni lo superior a lo inferior someteré[474],
ni el arado colocaré delante del buey[475].
Me desagrada este modo de actuar
entre los débiles tan habitual.
Prefiero alegre disfrutar que burlado llorar.
3
A la que me desea agradar, yo le agradaré;
muestre ella primero su cariño y yo la amaré.
No jugaremos este juego con otras pautas,
no se tenga ella por el grano y a mí por la paja.
Con las mismas normas de derecho
serviré al amor por entero,
no quiero yo desvergonzadamente humillar a la de proceder honesto.
4
Como hombre libre, de ser libre me jacto,
caso comparable a Hipólito[476] el casto;
ninguna mujer me vence en el acto.
La que me seduzca, con los ojos y las manos
diga que le plazco
y ámeme sin obstáculo.
Esta clase de frescura en la mujer me gusta.
5
¡Ea, mira que no me gusta lo que canté hasta ahora
y me manifiesto contrario a lo que mi poema entona!
Reo soy ante tu dulzura, señora,
cuya belleza no vino a mi memoria.
Por cometer tal torpeza
digno soy de severa pena;
¡castiga al penitente, si tú quieres, en esta pieza!