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<El crimen de la infidelidad>
El tópico de la mujer infiel, descrito como si nunca antes hubiese existido, a pesar de que no se profundiza en la psicología femenina. La concentración de amargura que aquí se advierte no tiene paralelo en esta época, según señala Raby, II, p. 274 ss. Estrofas rítmicas de 17 versos.
1
Un rumor que me mata
me hiere sin tregua
y a mis desgracias
sus dolores agrega.
Intensamente me daña
el rumor de tu falta
que ya resuena
en los confines de la tierra.
La envidiosa Fama
te trata como una madrastra;
ama con cautela
para no ser descubierta.
¡Lo que hagas, hazlo a escondidas,
lejos de la Fama las pupilas!
Gusta el amor de las tinieblas
para las dulces caricias
y las alegres confidencias.
2
Nada te censuró
el sucio rumor,
mientras nos unió
el lazo del amor.
Mas cuando se enfrió,
nuestro deseo,
manchada de repente te dejó
por un crimen horrendo.
Al rumor le gustan
nuevas coyundas
e irrefrenable
se extiende por las calles.
Abierto está, lupanar general,
el templo, ay, del pudor,
pues el lirio virginal
se marchita en manos despreciables
en comercio abominable.
3
Lloro ahora por la flor
de tu inocente juventud de otro tiempo
que resplandecía no menos
que la estrella de Venus
y aquel espíritu complaciente
de paloma,
en veneno de repente
convertido ahora.
A los que te suplican enamorados
con palabra hostil rechazas,
a los que te traen regalos
aceptas en tu cama.
Mandas irse
a los que de ellos nada recibes;
a ciegos y cojos admites,
a personas preclaras engañas
con tu miel envenenada.