4
Están los muchos… y están aquí:
y por cada piedra que cuenta entre ellos
se excluye a sí mismo
como si él, también,
pudiera respirar por vez primera
en el espacio que lo separa
de sí mismo.
Pues el muro es una palabra. Y no hay palabra
que él no cuente
como piedra en el muro.
Por tanto, empieza de nuevo,
y cada vez que empieza a respirar
siente que no ha habido nunca otro
tiempo, como si en todo este tiempo de vida
pudiera encontrarse a sí mismo
en cada cosa que no es.
Lo que respira, por tanto,
es tiempo, y sabe ahora
que si vive
es sólo en lo que vive
y seguirá viviendo
sin él.