¿Qué sucedió después?
El júbilo estalló por toda Sudamérica cuando la guerra terminó. Tan aliviado quedó el mundo que el organizador de la conferencia de paz, Carlos Saavedra Lamas, ministro de Asuntos Exteriores argentino, recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos. En realidad, el hecho de terminar la guerra le impulsó a la presidencia de la Asamblea de la Liga de las Naciones. La conferencia de paz necesitó tres años para establecer los términos finales del tratado acerca de cómo dividir el Chaco.
Bolivia y Paraguay soportaron ingentes bajas en la lucha. Bolivia sufrió casi 50.000 muertes, casi un 2% de su población total, mientras que Paraguay tuvo unas 40.000 bajas, casi el 3,5% de su población. Aplicado al Estados Unidos de hoy en día, esos porcentajes equivaldrían a unos 10 millones de bajas.
Por lo que respecta a los líderes, Estigarribia fue obligado a exiliarse después de ser víctima de un golpe de Estado en 1936, pero regresó de Argentina tres años después. El 15 de agosto de 1939 se convirtió en presidente de Paraguay.
Descontento con la naturaleza temporal que ostentaban los presidentes del país, se autoproclamó dictador, pero en 1940 renunció a su cargo y declaró que convocaría elecciones. Puesto que las malas acciones no quedan sin castigo, al cabo de unos pocos meses su avión se estrelló y murió junto con su esposa y el piloto.
En 1938, la Comisión, formada por seis miembros, esbozó finalmente la frontera entre los dos países en disputa. Paraguay recibió la mayor parte del Chaco, Bolivia se quedó un territorio de la parte occidental cercana a sus campos de petróleo y una franja que le proporcionaba un pequeño puerto en el río Paraguay con acceso al océano Atlántico. Era un trato al que ambas partes podrían haber llegado años antes de la guerra.
El Chaco sigue prácticamente despoblado y lleno de moscas y, sorprendentemente, continúa no teniendo ningún valor.
Ambos países aún son nanopoderes sin litoral.