¿Qué sucedió después?
Cuando Washington dejó su cargo en 1797, Hamilton regresó a Nueva York para ejercer la abogacía y asumir un influyente papel en la política. En 1801 Thomas Jefferson ganó relevancia y fue elegido presidente; fue Hamilton quien le colocó en el cargo, tras elegirlo por encima de su aún más acérrimo enemigo Aaron Burr, que fue relegado a la vicepresidencia, un cargo reconocidamente estúpido e inútil incluso ya en aquellos primeros tiempos. Hamilton y Burr se enzarzaron en una disputa de caballeros y en 1804 se enfrentaron en Weehawken, Nueva Jersey, para resolver sus diferencias. Burr disparó a Hamilton durante el duelo y el aspirante a rey murió al cabo de unos días. Como consuelo a su prematura muerte pusieron su rostro en el billete de 10 dólares. Jefferson sólo llegó a figurar en el siempre esquivo billete de 2 dólares.
Mientras, el primer expresidente, George Washington, se retiró para ganar dinero. Mucho después de su muerte le dedicaron un monumento y le pusieron su nombre a una universidad, una ciudad y un estado. A pesar de todo, su rostro sólo figuró después en el billete de 1 dólar, además de en la moneda de 25 centavos.
David Bradford escapó al bosque para evitar a los soldados de Hamilton, bajó por el Ohio al Misisipí y finalmente apareció en Louisiana, controlada por los españoles. En 1799 el presidente John Adams le indultó por su papel en la rebelión. En 1959 su casa de Pensilvania fue convertida en un museo.
En su mayoría, los rebeldes escaparon de Pensilvania y se adentraron aún más en la frontera para continuar fabricando su whisky libres de la interferencia gubernamental. Uno de los lugares más populares donde aterrizaron fue Kentucky, y convirtieron aquel estado en el centro de la fabricación de whisky de Estados Unidos.
En una de las más ambiciosas y rápidas oleadas de poder de la historia americana, Hamilton trasladó la capital de Estados Unidos, hizo ajustes a la deuda de los gobiernos estatal y federal, creó el primer impuesto interno del país, reunió su primer ejército para aplastar a los que se oponían a su plan e invadió Pensilvania, y todo ello antes de cumplir los cuarenta.
Consiguió una cantidad asombrosa de logros en un plazo muy breve de tiempo, pero el impuesto sobre el whisky no estaba destinado a ser uno de sus legados más perdurables.
Una de las primeras leyes de Jefferson como presidente en 1801 fue revocar el impuesto del whisky.