V

El Coronel levantó los ojos del informe militar y examinó con la mirada al científico Jesús Sabinal.

—Siéntese. Y dígame...

—...Ustedes se han precipitado. Debieron pedir informes al hospital de origen. Ese Intermedio es distinto a la mayoría porque corresponde a una nueva serie experimental...

—¿A una nueva serie?...

—Hum..., si no estuviese abolido el tiro de gracia en la nuca, no le estaría molestando a usted en este instante, ni perdiendo mi tiempo...

—Cierto...

—Él no tiene corazón, ni estómago, y los pulmones sólo le sirven para hablar. El riego sanguíneo y la oxigenación lo realiza la maquinaria adosada en la cavidad torácica y pulmonar. Se alimenta a través de válvulas situadas en las axilas, pero le basta con inyectarse cada cuatro o cinco meses; se lo permite su metabolismo adaptado... Lo único que le ocurre en estos instantes al pobre muchacho es que ha perdido el conocimiento por el golpe recibido y la sangre derramada... Así que si desea usted volverlo a fusilar, sin pérdidas de tiempo, espere a que lo repare y apunten después al cráneo.

—No me agrada su ironía, doctor.

—Disculpe, señor...