X
Berman volvió a mirar a Borman y le dijo:
—¿Ha oído usted, Jefe Borman?
—¿El qué?
—El chasquido de aviso del Controlador Cuatro.
—No lo he oído. Acuda a ver qué dice.
Berman recorrió la media docena de metros que le separaban del Controlador que, al verle llegar, emitió un runruneo de saludo y expulsó por la ranura de su panel central una cuartilla con el informe. Berman se lo entregó a Borman, que reflejó bien a las claras con sus antenas el disgusto recibido:
—Esto quiere decir, amigo Berman, que el bicho era verdaderamente tonto. La máquina concreta que ha muerto herido por un ser inferior e insignificante. ¡Bah! Un viaje tan largo para nada. Regresemos...