VI
El ser que había sido secuestrado chasqueó fastidiado la lengua cuando distinguió que los Bibis habíanse retirado a sus guaridas. Ahora la cosa sería más difícil. Tendría que aproximarse con toda clase de precauciones para tratar de abatir a alguno dentro de la misma cueva. Pero lo malo estaba en que las entradas eran excesivamente angostas para él. Avanzaría con sigilo y dando un amplio rodeo por si un Bibi más curioso que los otros se decidiera a salir.