¿Por qué cagarruta votan los escarabajos del estiércol?
Por cuestiones de imparcialidad, esta crónica, publicada la víspera de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas de 2012, tenía que abstenerse de hablar de política. Así que se decidió que trataría sobre un tema muy distinto, un estudio que determinara qué mamífero, entre una decena, producía la cagarruta preferida por el escarabajo del estiércol. Existen numerosas especies de insectos coprófagos: algunos modelan su botín en bolitas que hacen rodar hasta su madriguera mientras que otros plantan su domicilio en el excremento que han encontrado. Algunos escarabajos son fieles a su cagarruta y no consumen más que las de un solo mamífero, mientras que otros, más versátiles, son capaces de sacar tajada en todas partes.
Pero ¿cómo saber cuál es su favorito? Puesto que los institutos de sondeos son incompetentes en estas materias, los autores del estudio aparecido en el número de abril de 2012 de Environmental Entomology decidieron que… votaran los escarabajos. El primer objetivo de los dos investigadores estadounidenses de la Universidad de Nebraska era saber si la introducción de mamíferos exóticos podría perturbar a los insectos coprófagos del lugar y si éstos estaban adaptados a la limpieza de excrementos procedentes de otra parte. No en vano, todos los entomólogos quedaron muy marcados por la historia de Australia, que, hace unos decenios, se convirtió en un inmenso campo de boñigas y tuvo que importar escarabajos del estiércol a precio de oro porque las especies autóctonas, acostumbradas a las producciones de los marsupiales, eran incapaces de gestionar las deyecciones bovinas.
Los autores del estudio propusieron una decena de candidatos fecales que sirvieron de cebo en las trampas. Se presentaban excrementos de especies típicamente norteamericanas (bisonte, alce, puma), de animales recientemente importados al continente (asno, hombre, cerdo) y de especies más exóticas (chimpancé, tigre, león, cebra, antílope), así como carroñas —ratas— que a veces atraen a los escarabajos peloteros. Las muestras, frescas del día, llegaban directamente de un zoo local, a excepción de las del Homo sapiens, cuya procedencia no detalla el artículo. Por otra parte, los investigadores reconocieron que era «difícil encontrar voluntarios para estudios de este tipo», así que se sobreentiende que tuvieron que contribuir personalmente. Los excrementos se colocaban en unas cincuenta trampas diseminadas por un rancho de cuatro mil hectáreas. Cada día se renovaban esas urnas de estilo algo particular y los investigadores contaban e identificaban los insectos capturados, que luego soltaban a un kilómetro de allí. El estudio prosiguió durante los años 2010 y 2011 y participaron en él más de nueve mil escarabajos peloteros.
Resultado del escrutinio al cierre de los colegios electorales: la cagarruta de chimpancé y la del hombre van ampliamente en cabeza y codo con codo, algo que se explica por el hecho de que las deyecciones de omnívoros son muy olorosas. El tercer lugar lo ocupa la carroña de rata, que, con su nauseabundo olorcillo, tiene un indiscutible atractivo. El otro omnívoro del grupo, el cerdo, ocupa el cuarto lugar. Los investigadores comprueban así que los insectos manifiestan un pronunciado interés por la novedad fecal; las boñigas de bisonte, a las que están acostumbrados desde hace decenas de miles de años, ocuparon el último lugar.
Cualquier parecido con las elecciones legislativas es pura coincidencia.