Inquebrantable decisión
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Todavía no habían partido Máximo Gómez y Martí de Santo Domingo para Cuba. Insistía aún inútilmente el primero en que el Delegado regresase a Nueva York, cuando Martí entró en el cuarto, a toda prisa, con un ejemplar de Patria donde aparecía un cable en que se anunciaba la llegada de ambos a Cuba.

—Lea —le dijo Martí, enseñándole el suelto.

—Lea, Martí —le pidió Gómez, que daba poca importancia a los papeles.

Tras de hacerlo, Martí le dijo a Gómez, con firme resolución:

—Después de esto, no hay razón que pueda detenerme; voy a Cuba con usted.