Quiebro mi
copa
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En el banquete celebrado en honor del periodista Adolfo Márquez Sterling, en los altos de “El Louvre”, en La Habana, a fines de abril de 1879, Martí pronunció un encendido brindis contra lo que creyó que significaba una burla a las aspiraciones separatistas de los cubanos.
—“...por soberbia, por digna, por enérgica, yo brindo por la política cubana” —dijo, con la copa en alto, para agregar con voz vibrante—: “Pero si entrando por senda estrecha y tortuosa, no planteamos con todos sus elementos el problema, no llegando, por tanto, a soluciones inmediatas, definidas y concretas ...; si nos apretamos el corazón para que de él no surja la verdad que se nos escapa de los labios...; si con ligeras caricias en la melena, como de domador desconfiado, se pretende aquietar y burlar al noble león ansioso, entonces quiebro mi copa: no brindo por la política cubana.”
Y uniendo a sus palabras enfebrecidas la acción, quebró su copa ante el asombro de la concurrencia.