Habilidad
martiana
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Al preguntársele a Martí cierta vez por qué atendía a algunos elementos que no parecían leales a la causa cubana sino más bien resultaban sospechosos, explicó:
—Dejádmelos a mí: no os enojen mis marcadas atenciones y cariños para con ellos. A los malos hay que quererlos, ¡y quererlos para algo ...! Mi abrazo es, para quien les paga, un reparo, un entredicho, pues se pensará que pago yo mejor y obtengo más servicio, y se dudará de quién es el más espiado; luego mi abrazo es análogo al del oso, que tritura y desarma.