Los judíos son gente noble
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Encontrándose Martí en Cayo Hueso, en 1892, redactando las bases del Partido Revolucionario Cubano, el lavandero chino, encargado de mandarle de Nueva York su ropa limpia, se demoró en hacerlo. Enterado el patriota Teodoro Pérez, encargó a un joven judío que te consiguiera a Martí media docena de camisas nuevas.

Al presentarse el joven, se anunció diciendo:

—Dígale al Sr. Martí que lo desea ver un judío.

—¿Un judío ...? —exclamó Martí—. ¿Será que como predico la redención de la patria pretenden seguirme como a un profeta? Dígale que pase, que los judíos son gente noble.

El joven le tomó las medidas, y Martí pudo presentarse pulcramente vestido, como era costumbre suya, en los actos patrióticos en el histórico Cayo.