No quepo en los calzones
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A pesar de su ruptura con Máximo Gómez y Antonio Maceo, en Nueva York, en 1884, por no estar de acuerdo con sus planes revolucionarios, Martí asistió más tarde a una magna asamblea patriótica en “Tammany Hall”.

El primer orador, Antonio Zambrana, aludió a Martí, asegurando que los que no apoyaban el movimiento era porque tenían miedo y que, por lo tanto, llevaban sayas en vez de pantalones. Martí irrumpió entre la muchedumbre como un bólido, y, llegando hasta la tribuna, pidió la palabra.

Al tocarle su turno, y después de empezar por pedirle a Gómez que se preservara para la embestida final, para la acometida sagaz y coordinada que irremediablemente terminaría con el dominio español en Cuba, se encaró con Zambrana, diciéndole:

—Y tenga usted entendido que no solamente no puedo usar sayas, sino que soy tan hombre que no quepo en los calzones.

Y acercándose a su detractor, agregó con actitud violenta:

—Y esto que le digo se lo puedo probar como y cuando guste, y si es ahora mismo, mejor.

Intervinieron entonces Maceo y Crombet, evitando que el incidente tomara mayores proporciones.