Siempre al
día
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Encontrándose Martí almorzando en casa de don Federico Henríquez y Carvajal, en la ciudad de Santo Domingo, en 1892, Carmen, la esposa del noble dominicano, le sirvió una lonja de ternera, diciéndole, con una sonrisa:
—Carne de filete.
Completando Martí:
—Bistec Stanley.
Y es que el beefsteak —oriundo de las islas británicas— acababa de ser enaltecido con el nombre de aquel explorador que hacía poco había logrado rescatar a Livingstone, perdido en las selvas africanas.