QUEREMÓN
Nada sabemos de él, salvo que Meleagro (776, 51) le simboliza en el loto, nombre (cf. el 51 de Alceo) que puede aplicarse a varias plantas. Dos de los tres epigramas conservados (585-586) se refieren a un tema tópico en que le precede Damageto, y en general es muy helenística la celebración (cf. p. ej., el 445 de Nicandro y el 514 de Dioscórides) del heroísmo espartano.
584 (VII 469)
No sabemos cómo murió gloriosamente Eubulo: si fue en una batalla, no parece adecuada la alusión a su infelicidad.
Inferior en destino entre todos a Eubulo su padre
engendró, Atenágoras, mas superior en gloria.
585 (VII 720)
Sobre un muerto en la batalla citada por última vez en el 561 de Damageto: aquí se emplea el plural para el nombre de Tíreas. Puesto que los Espartanos la habían ocupado, este defensor, Clevas, llamado hijo de Etimocles en el texto, debe de ser lacedemonio.
Moriste tendiendo en defensa de Tíreas tu lanza,
¡oh, Clevas!, y apropiándote la tierra discutida.
586 (VII 721)
También sobre la batalla de Tíreas. No se sabe quiénes son las dos personas citadas, quizá dos Espartanos o un Espartano y un Argivo. Según Pausanias (II 20, 7), en el teatro de Argos había un grupo escultórico que representaba a Perilao. hijo de Alcenor, uno de los dos Argivos supervivientes (cf. el 515 de Dioscórides), matando a Otríadas. Quizás éste le hería a su vez y los dos moribundos componían la escena.
Eran iguales las tropas de Esparta y de Argos,
iguales nuestras armas, Tíreas el premio
de la lucha; a volver nos negamos a casa unos y otros
y a las aves dejamos anunciar nuestra muerte.