MENÉCRATES
El lema del 472 habla de Menécrates de Esmirna (cf. el 288 de Calimaco); el del 473 no cita étnicos, pero el poema es recogido por Estobeo (IV 50, 62), que se refiere a Menécrates el samio; el del 474 duda entre éste y el tardío Lucilio. ¿Se tratará de dos poetas? Los dos últimos epigramas tienen tema similar y parecen del mismo autor. Para complicar más las cosas, nótese otro Menécrates en intr. a Arato. En cuanto a la fecha de este autor, simbolizado por Meleagro (776, 28) en el granado, no existe el menor indicio sobre ella salvo que es posterior a Diotimo, cuyo 349 es claramente imitado en 472.
472 (IX 390)
Cf. intr.
Una madre que dos hijos antes y luego un tercero
puso en la pira al dios insaciable acusando,
parió luego un cuarto motivo de llanto y no quiso
incertidumbres, mas echólo vivo al fuego
diciendo: «Yo ya no lo crío. ¿Por qué? Para el Hades
os fatigáis, mis pechos. Así es menor mi pena».
473 (IX 54)
Es un lugar común que todos deseamos llegar a viejos, pero luego nos quejamos de los achaques: lo leemos en el cómico Antifanes (fr. 238 K.) y en una fábula (cf. el 116 de Leónidas) de Esopo (60 H.). El final es perogrullesco: lo mejor es llegar a viejo, pero lo más tarde posible.
La vejez aun lejana es deseo común; mas, si viene,
todo son reproches. Lo mejor es que tarde.
474 (IX 55)
Nuevamente sobre la penosa vejez. El lema y otras consideraciones (ct. intr.) hacen pensar en Lucilio.
Si alguien a viejo desea llegar, mereciera
obtenerlo y vivir muchas decenas de años.