Agradecimientos

Escribir un libro rara vez es un esfuerzo solitario, y tengo la fortuna de haber trabajado con algunas personas amables y de gran talento durante este proceso. Gracias, por este orden, a mi maravillosa agente Laney Katz Becker. La guía y el apoyo de Laney —y su buen ojo para la novela— hicieron este libro mucho mejor de lo que era cuando lo vio por primera vez en su escritorio, lleno de tachaduras y defectos. A Anna Stein, cuya tenacidad me encantaba y asustaba al mismo tiempo. A mi editora, Sally Kim, que se mostró tan amable y atenta y que realmente hizo del proceso de edición una especie de perverso goce. Al doctor Thomas Blass, cuyo libro The Man Who Shocked the World: The Life and Legacy of Stanley Milgram fue para mí una fuente de incalculable valor. A James Leary, que me ayudó a darle una patada al libro cuando este lo necesitaba. Y a mi familia de Whitley City, naturalmente. Finalmente, gracias a mi encantadora esposa, que está a punto de dar a luz a Jenna Marie en el momento en que escribo esto.

Mi amor arde por ti...