TEDIO, TRISTEZA Y NADIE A QUIEN TENDER LA MANO
Tedio, tristeza y nadie a quien tender la mano
en los negros momentos de adversidad…
¡Los deseos!… ¿De qué nos vale este eterno y vano desear?
Y los años pasan, los años mejores.
Amar… pero ¿a quién?… Para poco, no vale la pena.
Y amar para siempre es imposible.
¿Te miras a ti mismo? Ni huella allí queda del pasado:
las alegrías y las penas, qué insignificante todo…
¿Qué es la pasión? Más tarde o más temprano ceden
sus dulces trastornos a la voz de la razón.
Y la vida entera, si lo miras con fría atención,
no es más que una broma estúpida y vacía…