EL CÁLIZ DE LA VIDA
1
Bebemos del cáliz de la vida
con los ojos cerrados,
y los dorados bordes mojamos
con nuestras lágrimas.
2
Cuando en el lecho de muerte,
la venda cae de nuestros ojos,
y cuanto nos seducía
desaparece con ella,
3
vemos que vacío
estaba el cáliz dorado,
que su bebida era ilusión
y que nunca fue nuestro.