Nadie mis palabras acoge… Estoy solo.
El día agoniza… dibujando rojizas franjas.
A occidente se desplazan las nubes, y las piedras
crujen bajo mis pasos. Lleno estoy de sueños
de futuro… y los días pasan
ante mí en indiferente tropel.
En vano busco con ojos confusos
una sola jornada señalada por el destino.