SOLEDAD
Qué horrendo este arrastrar de cadenas
por la soledad de la vida.
Todos aceptan compartir la alegría,
nadie carga con nuestra tristeza.
Solo, como un rey de los aires,
apretadas mis penas al corazón,
veo cómo, dóciles al destino,
se marchan los años como sueño.
Y retornan con un círculo dorado,
pero con la misma añeja ilusión,
y veo ya una tumba solitaria
que me aguarda. ¿A qué demorarse?
No cuentes con que alguien se aflija.
Los hombres (estoy seguro)
mayor motivo de alegría hallarán
en mi muerte que en mi nacimiento…