MELODÍA JUDÍA
He visto a veces una estrella nocturna
brillando en el golfo espejeante,
temblando en las ondas y esparciendo
en torno un polvo plateado.
Pero no te jactes de poder atraparla:
mendaces son los rayos y las olas.
La noche de tu sombra solo la cubre:
retírate y volverá a brillar.
Así bajo la fría tiniebla nos llama
el inquieto fantasma de la radiante alegría.
Quieres apresarlo: bromeando se escabulle.
Te ha engañado, y ya está de nuevo ante ti.