NOTAS
[1] Se suprimieron todas éstas. Ver Nota del maquetador.
[2] En Cambridge, llamada a hablar de literatura moderna, Virginia Woolf expresó: “Una menuda figura apareció ante mis ojos, la figura de un hombre, o una mujer que dijo: ‘Me llamo Brown. Atrápame si puedes’” (“El señor Bennett y la señora Brown”, LTI, p. 21).
[3] Así lo afirma Louise DeSalvo en la primera línea de su libro Virginia Woolf. The Impact of Childhood Sexual Abuse on Her Life and Work (LDS, p. 1).
[4] Así, aunque Quentin Bell reconoce que “estaba demasiado unido” a su tía “y de forma constante tenía que desconfiar de un afecto que fácilmente podía derivar en una pérdida de objetividad” (QB, Vol. II, p. 17), no se priva de diagnósticos categóricos; alude a las ocasiones en que su tía “enloqueció” (QB, Vol. II, p. 153) o a su “locura” (QB, Vol. II, p. 318). También resalta que su constitución no era fuerte (QB, Vol. II, p. 173) y que sentía una “divertida aunque resentida” (QB, Vol. II, p. 174) curiosidad respecto de la “privilegiada sociedad masculina de Cambridge” (QB, Vol. II, p. 175); se refiere a su supuesta “temeridad”, “pocos escrúpulos” (QB, Vol. II, p. 194) o “capacidad mitómana” (QB, Vol. II, p. 221). Añade que “su conducta estaba inspirada solo por el deleite de complicar las cosas” (QB, Vol. II, p. 201); que podía “parecer una persona quisquillosa y desagradable” (QB, Vol. II, p. 323); que sentía envidia de su hermana (QB, Vol. II, p. 400); que le gustaba ser admirada pero “en realidad le repugnaba provocar cualquier sentimiento sexual en cualquier persona” (QB, Vol. II, p. 204); cuando se refiere al histrionismo social de su tía dice que “era ella y no la víctima quien daba risa cuando permitía que su fantasía se tomara libertades con la gente” (QB, Vol. II, p. 221). Por su parte, Virginia no se privó en sus escritos personales de tomarse ese tipo de libertades con su sobrino y biógrafo Quentin, ycon el padre de este, Clive Bell, lo que ameritaría cierto resentimiento de ambos. Así, el primero señaló que en sus diarios ella escribió ‘bajo la pasión del momento”, aliviando “sus sentimientos con una ferocidad amarga” (QB, Vol. II, p. 337); y que sus críticas acerca de Clive “no deben tomarse demasiado en serio” (QB, Vol. II, p. 395) ya que, al fin y al cabo, ella era “una esnob” (QB, Vol. II, p. 395).
[5] En su introducción a la obra de teatro de Edward Albee, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, Alberto Mira se refiere a la motivación que subyace en el título señalando que es “más superficial de lo que muchos críticos han querido ver”. Lo importante, aseguró Albee, es la rima entre “Big Bad Wolf” (de una canción infantil del film de Disney, “Los tres cerditos”) y el nombre de la escritora. Añade Mira: “El dramaturgo insiste que ninguna de las características del estilo o la biografía de la escritora son relevantes en lalectura de la obra. El origen está en una frase escrita con jabón en un espejo que Albee dice haber visto en los retretes de un bar de Greenwich Village” (HEA, p. 70).
[6] Además de reseñar biografías, correspondencia, autobiografías y memorias, y de escribir ensayos sobre la vida de muchos autores y personalidades, Virginia Woolf relacionó la biografía con la ficción en sus primeros relatos, ‘El diario de Joan Martyn” y “Memorias de una novelista”, y fundamentalmente en Orlando y en Flush. También en “Una novela no escrita” y en “El señor Bennett y la señora Brown”. Por otra parte, en Un cuarto propio y en Tres guineas utilizó muchas biografías como referencias. También creía que deberían escribirse biografías de personajes corrientes u oscuros. Así como la pregunta “¿por Dios, cómo se escribe una biografía?” acompañó la escritura de su obra sobre Roger Fry, sus ensayos están plagados de referencias al género. Véanse “¿Cómo debería leerse un libro?” (ELC), ‘Yo soy Christina Rossetti”, “Walter Sickert”, “El arte de la biografía”, “La nueva biografía” (HEUB), “The Lives of the Obscure” (E, IV).
[7] Respecto de su preferencia por las autobiografías llegó a afirmar: ‘De hecho, a veces pienso que solo la autobiografía es literatura, las novelas son lo que vamos desentrañando de ellas hasta llegar a la médula, que no es otra cosa que tú o yo” (VW a HW, 28 dic 1932, L, V, p. 142).
[8] VW a HW, 25 ago 1929, L, IV, p. 83.
[9] Virginia Woolf osciló entre la tentación de darle categoría artística al género y afirmar que el biógrafo realiza un trabajo diferente al no poseer “la imaginación del artista”: “el biógrafo […] es un artesano, no un artista, y su obra no es una obra de arte, sino algo intermedio, encabalgado” (HEUB, p. 267).
[10] A propósito de Diario de una escritora, Victoria Ocampo percibió el carácter censor presente en él. Así, en Virginia Woolf en su diario, aludió en varias oportunidades a su carácter de “texto expurgado”: “Las omisiones no han sido señaladas con puntos suspensivos para no hacer de la lectura una carrera de obstáculos […] Esta precaución molesta, pues el lector tropieza a cada instante con vallas tanto más manifiestas a la sensibilidad cuanto que están escamoteadas… ” (VO, II, p. 13).
[11] A pesar de la llamada muerte del autor, anunciada y teorizada por el estructuralismo, a inicios de la década del setenta Michel Foucault advertía que no era sensato negar la existencia del autor real, del individuo que escribe e inventa. Por su parte, Roland Barthes en “La muerte del autor” (1968) había reconocido que pese los esfuerzos teóricos por separar el texto de la persona que los escribía “el autor reina aún en los manuales de historia literaria, las biografías de escritores, las interviews de las revistas, y en la conciencia misma de los ‘littérateurs’ deseosos de encontrar, gracias a su diario íntimo, su persona y su obra” (El susurro del lenguaje: más allá de la palabra y la escritura. Barcelona: Paidós, 1984, p. 64). Las biografías de grandes escritores que se siguen escribiendo en la actualidad son testimonio de lo acertado de esta afirmación.
[12] Estas reacciones pudieron tener como base las pocas halagadoras referencias a la frivolidad o vanidad de Clive, su padre (D, 23 jul 1927, III, p. 135). Por otra parte, aunque Virginia quería a sus sobrinos y llegó a decir que habían “alcanzado a los 16 o 17 etapas a las que no llegué hasta los 26 o 27” (D, 20 sep 1927, III, p. 142), sus opiniones variaban con el tiempo. En 1924, por ejemplo, comparaba a Quentin desfavorablemente con relación a Julian (D, 15 ag 1924, II, p. 311). Así, pues, podía decir que Quentin “era un petimetre, remilgado y afectado” y festejar que al año siguiente fuera “desaliñado, espontáneo, natural y dotado” (D, 2 sep 1930, III, p. 280). Finalmente, para una familia que valoraba especialmente el genio, la inteligencia y el talento, no debió ser sencillo para los sobrinos de Virginia ponerse a la par de la generación fundadora de Bloomsbury.
[13] “Los lectores no hallarán una valoración crítica de las novelas de Virginia Woolf en este volumen —dice Quentin— ni ciertamente intento el tipo de teorización de quien encuentra en todo lo que escribió aquellos sentidos religiosos, políticos y filosóficos que parecen tan evidentes para quienes están decididos a encontrarlos. Ni siquiera pienso que la preocupación de Virginia por la liberación de su sexo, aunque la sintiera de forma importante y profunda, en realidad se reflejara en cada una de sus obras” (QB, III, p. 19). Los destacados son nuestros; del primero, surge la negación de cualquier proyecto crítico, en tanto que el segundo es claramente desmentido en los diarios y cartas de la autora.
[14] Solo para citar estudios recientes, véanse Jane Goldman, The Cambridge Introduction to Virginia Woolf (2006) y Mary Ann Caws y Nicola Luckhurst (eds.), The Reception of V W in Europe (2002).
[15] El rol de las editoriales argentinas en la divulgación entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado ha sido reconocido por los escritores del boom latinoamericano, como es el caso de Gabriel García Márquez, que a su vez admitió lo mucho que le impactó la obra de Virginia Woolf.
[16] Respecto de la iconicidad de Woolf, Brenda Silver especifica: “Mis estudios comienzan con la premisa de que la consagración de Virginia Woolf como ícono cultural transgresor y las reacciones contradictorias y a menudo vehementes que provoca obedecen a su lugar en los límites entre la alta cultura y la popular, el arte y la política, la masculinidad y la femineidad, la mente y el cuerpo, el intelecto y la sexualidad, la heterosexualidad y la homosexualidad, la palabra y la imagen, la belleza y el horror, entre otros. Esta división refleja los lugares múltiples y contradictorios que ella ocupa en nuestros discursos culturales”(BS,p.1).
[17] Virginia se refiere al tema en varias oportunidades. Registró en su diario una conversación con lady Strachey, durante la cual esta “contó historias de las hermosas y desaparecidas Pattles” (D, 18 ene 1918, I, p. 107). Volvió sobre la cuestión en 1919, después de leer las memorias de Ethel Smyth; y en las cartas que se escribieron años después: “Si te interesa saber de dónde obtengo, mi (¡ejem!) charm, lee la autobiografía de Herbert Fisher. María Antonieta adoraba a mi ancestro: por lo tanto fue exiliado, en consecuencia las Pattles, el barril, Bursa y por fin Virginia” (VW a ES, 12 ene 1941, L, VI, p. 461).
[18] Colección de mármoles procedentes del Partenón griego que el conde de Elgin, diplomático británico, hizo remover de la Acrópolis entre 1810 y 1812, y que fueron trasladados a Gran Bretaña. Aparecen citados en Noche y día.
[19] Comedia en tres actos, representada por primera vez en una reunión de amigos y familiares, en casa de la hermana de Virginia Woolf, en 1935, cuyo título alude a la casa de Julia Cameron en la Isla de Wight. En 1974 se representó en el Stanford Museum of Art, en Palo Alto, California. En 1983, en Nueva York, con la actuación de Eugéne Ionesco (como Tennyson), Alain Robbe-Grillet (como Mr. Cameron) y un elenco de reconocidos escritores e intelectuales (MH, p. 93).
[20] “Sería difícil imaginar persona más adorable, más exasperante que Mrs. Cameron. Era una mujer de extremos. Generosa en exceso, abrumaba a sus vecinos, los Tennyson […].Cuando Carlyle recibió, como llovida del cielo, una enorme Biblia, supo que solo el diablo o Mrs. Cameron la habrían enviado” (HG, p. 24).
[21] BTA, p. 99 (EA, p. 139, “la voluntad allana la dificultad”).
[22] Término utilizado en Gran Bretaña para referirse a escuelas secundarias privadas; a menudo los estudiantes asisten en calidad de pupilos.
[23] William Wilberforce (1759-1833). Político abolicionista, en 1784 se unió a la Secta Clapham. Enterrado en la Abadía de Westminster, fue antepasado de Octavia Wilberforce, médica pionera en Inglaterra y la última en atender a Virginia Woolf.
[24] Según Caramagno, “si el accidente hubiera sido severo, la manía unipolar podría haber resultado de una lesión cerebral intracraneal, pero James definitivamente oscilaba entre la manía y la depresión. En ausencia de síntomas neurológicos, lo más probable es que el trauma tan solo activara una predisposición genética a los trastornos del humor que James había heredado de la rama familiar Stephen” (TC, p. 103).
[25] En su biografía, Quentin Bell indica, sin dar mayores explicaciones, que debido al acoso de Jim hacia Stella, Julia debió impedir, “por lo menos en una ocasión”, su ingreso en la casa (QB, Vol. I, nota al pie, p. 36).
[26] De Oscar Browning (1837-1923), escritor, historiador y reformista educacional inglés, es la opinión que Virginia Woolf cita en Un cuarto propio, acerca de que la mejor de las mujeres es intelectualmente inferior al peor de los hombres.
[27] Dice Caramagno: “En épocas anteriores al litio, la muerte en hospitales de los maníacos no eran inusuales” (TC, p. 102.
[28] Basándose en un poema de Jim, de la colección Lapsus Calami, Louise DeSalvo sugiere que James Kenneth Stephen pudo haber violentado sexualmente a Stella (LDS, pp. 5254).
[29] Adrian Stephen, hermano de Virginia, terminó su formación como psicoanalista a los cuarenta y tres años. ‘Tardamos un siglo en desarrollar nuestras facultades”, concluyó Virginia (D, 23 jun 1927, III, p. 141).
[30] Dorothea Stephen (1871-1965) criticó severamente a sus primos tras la broma del Dreadnought (véase el capítulo XIII: 1910, de esta biografía). También censuró a Vanessa por su anticonvencional matrimonio y relaciones con el pintor Duncan Grant (VW a VB, 13 nov 1921, L, II, p. 491; VW a ES, 18 may 1931, L, IV, p. 332).
[31] En 1868, año en que acompañó a Leslie a los Estados Unidos, Minny había sufrido un aborto. La muerte la sorprendió durante otro embarazo cerca de una medianoche de 1875. Según Henrietta Garnett, “Minny murió de eclampsia, un estado de toxemia aguda, con convulsiones” (HG, p. 181).
[32] Isabella Thackeray pasó gran parte de su vida internada en varios asilos, hasta su muerte en 1893. En vida de Minny, Leslie no consideró que hubiera transmitido genéticamente su enfermedad, pero en Mausoleum Book (El libro del mausoleo) sospecha que pudo tener que ver con la de su hija Laura, fruto de su matrimonio con Minny (LS, p. 19).
[33] En adelante, TLS.
[34] Anne “perdía trenes, mezclaba los nombres, confundía los números”; “encarnar la extravagancia y crear una armonía encantadora y risueña constituían su genialidad en la vida y en su correspondencia” (E, III, pp. 400-401). q Incluso, a pesar de la diferencia de edad, Anne sobrevivió a su marido. Leonard Woolf escribió su obituario, en 1919. Allí considera que Old Kensington fue su mejor novela, pero que será recordada por sus memorias (SPR, p. 81).
[35] Incluso, a pesar de la diferencia de edad, Anne sobrevivió a su marido. Leonard Woolf escribió su obituario, en 1919. Allí considera que Old Kensington fue su mejor novela, pero que será recordada por sus memorias (SPR, p.81).
[36] La casa está ahora dividida en diferentes departamentos. Hasta hace poco, una de sus ocupantes rentaba habitaciones a los turistas y ofrecía postales de Virginia Woolf pintadas por una amiga suya.
[37] Virginia escribió un sketch, titulado “The Cook”, en el que con aportes ficcionales recuerda a quien fue la cocinera de la familia por más de cincuenta años (SPR, pp. 207-217).
[38] Podemos pensar que Virginia (LON, pp. 5152) se adelantó a Walter Benjamin y su categoría de la casa como “estuche” que delata a su dueño (WB, p. 183).
[39] En la traducción al español de la biografía de Virginia Woolf, de Quentin Bell, el traductor confundió el término ““plump” (relleno/a, gordito/a, rechoncho/a, etc.) con ““plum” (ciruela), y por lo tanto puso que Virginia tenía la “cara redonda como una ciruela”. El primer recuerdo claro de Vanessa respecto a su hermana fue el de una “muy sonrosada y rechoncha beba, con brillantes ojos verdes, sentada en una silla alta, en la mesa del cuarto de los niños, tamborileando impacientemente por su desayuno” (JHS, p. 3).
[40] Acerca de sus cuasi padrinos, Vanessa escribió: “Los míos eran muy aburridos, un viejo y decrépito primo de Ceilán, y lady Vaughan Williams, la mujer del juez, a quien yo no podía soportar. Pero Virginia tenía al embajador americano James Russell Lowell, un gran amigo de nuestros padres, que era una figura importante para nosotros” (JHS, p. 5).
[41] Plato para una bebida caliente de leche cortada con vino o cerveza que se usaba como remedio para los resfríos (MH, p. 149).
[42] En las cartas que Lowell le envía a Julia, y que confirman su admiración, la llamaba su Atenea. La misiva, que Virginia le escribió a los seis años, dice: Mi querido padrino: ¿Has ido a los [montes] Adirondacks y has visto montones de fieras y montones de pájaros en sus nidos? Eres un hombre malo porque no has venido aquí. Adiós, tu querida Virginia” (QB,Vol. I, p. 25).
[43] Vanessa escribió que era “exasperante” recibir lecciones de los padres; y que Thoby era el único al que era un placer enseñarle: “Toda su vida Virginia hizo las sumas con sus dedos y yo solo un poco mejor” (JHS, p. 6).
[44] Quentin Bell adapta la anécdota y dice: “Al contestar a una pregunta sobre el significado de la Navidad, Virginia dijo que era para celebrar la Crucifixión y, seguidamente, estalló en tales carcajadas que tuvo que abandonar la habitación” (QB, III, p. 60; QB, Vol. I, p. 27). Supuestamente, se refiere a la historia contada por su madre, en ‘Notes on Virginia’s Childhood” donde en realidad cuenta que cuando la profesora preguntó si sabían el significado de Viernes Santo “Virginia comenzó a reír”, y también relata que oír a otra de las niñas de la clase explicando de qué se trataba fue demasiado para Virginia, que tuvo que ser “desterrada a toda prisa, chillando de risa” (JHS, p. 7).
[45] Un ejemplo de la dificultad de establecer la autoría de los artículos es “Advertising for a wife”. Gill Lowe señala, en sus notas a la edición del Hyde Park Gate News, que se trata de una historia cómica de tono misógino, sobre un soltero con un grueso ingreso que atraía a las mujeres como la miel a las moscas, y recuerda las historias no publicadas escritas por Thoby (HPGN, p. xx)
[46] Tit Bits era una revista popular para jóvenes, iniciada en 1881. Incluía chistes, historias, informaciones varias y avisos. También una sección de correo de lectores. En 1890 organizaron un concurso que ofrecía un premio de mil libras. En el más absoluto secreto — salvo para Vanessa—, Virginia envió una historia que fue rechazada (HPGN, p. xxi). Aparentemente, se trataba del viaje de una joven, en el que se ha visto “una versión en embrión de Fin de viaje” (JHS, p. 8).
[47] María, la madre de Julia, murió el 2 de abril de 1892. El HPGN lleva la fecha del lunes 4 de abril.
[48] Habitante del East End londinense, asociado generalmente alaciase trabajadora, n Leonard Woolf, su compañero de estudios, dijo que “tenía más encanto personal que nadie que yo hubiera conocido” (LW, I, p. 78). ñ Virginia así lo hizo, y se refiere a esa flor en su última novela: ‘El árbol estaba detrás de la flor; musgo, flor y árbol constituían un todo” (EA, p. 17).
[49] Leonard Woolf, su compañero de estudios, dijo que “tenía más encanto personal que nadie que yo hubiera conocido” (LW, I, p. 78).
[50] Virginia así lo hizo, y se refiere a esa flor en su última novela: ‘El árbol estaba detrás de la flor; musgo, flor y árbol constituían un todo” (EA, p. 17).
[51] Aunque Virginia dice que durante todos los años que visitaron St. Ives las sardinas no aparecieron y las ‘barcas sardineras permanecieron inactivas en la bahía”, la madre de Julia escribe en una carta: “Qué bueno que hayan podido ver el gran acontecimiento del año en St. Ives, la pesca de la sardina. Qué lindo por parte de Adrian decir que era una flota ‘de luz’; estoy tan contenta por todos ustedes” (QB, Vol. I, nota al pie, p. 3A,MOB, p. 130).
[52] Shag era un irish terrier que Gerald Duckworth adquirió en 1892. Virginia publicó su obituario en The Guardian, el 18 de enero de 1905 (HPGN, p. 237).
[53] En ‘Notes on Virginia’s Childhood”, Vanessa dice que esos cuartos tenían una “atmósfera poco saludable” y que, después de la enfermedad, emergieron “cuatro pequeños esqueletos que fueron enviados a Bath” (JHS,p.5). En ‘Notes on Virginia’s Childhood”, Vanessa dice que esos cuartos tenían una “atmósfera poco saludable” y que, después de la enfermedad, emergieron “cuatro pequeños esqueletos que fueron enviados a Bath” JHS,p.5).
[54] “Ella era lenta para caminar, lenta para hablar, y lenta, de hecho, para alcanzar todas las etapas importantes de la infancia. Por otro lado, mostraba repentinos ataques de ansiedad, vertiendo torrentes de palabras todas embrolladas, en inglés y en alemán, a semejante velocidad que se tornaban complicadas e ininteligibles. O se ponía a bailar de manera frenética, o a golpear con los puños el piano. Minny parecía comprender, en forma instintiva, que ninguna de esas demostraciones que podrían haber sido interpretadas como actos de voluntad eran culpa de Laura, sino los resultados de su afección” (HG, p. 218).
[55] EnMausoleum Book, Leslie escribió que Julia quedó agotada tras cuidar a su tío y que “la afectó mucho el esfuerzo” (LS, p. 64).
[56] Mientras Leslie se dedicaba a su monumental trabajo, el Dictionary of National Biography, Julia continuaba con el cuidado de enfermos, y poco después del nacimiento de Adrian, en octubre de 1883, publicaba sus Notes from Sick Rooms [Notas de los cuartos de enfermos]. Entre la gran cantidad de amigos y parientes a los que acompañó durante sus enfermedades, en enero de 1884 asistió a su amiga Susan Lushington en sus últimos días,corroborando un patrón: meses después del nacimiento de cada uno de sus hijos menores, Julia corría en socorro de enfermos y moribundos (DG y ES, pp. 87 y 89).
[57] En adelante, DNB.
[58] En efecto, en 1890 se vio forzado a dejar su trabajo como editor del DNB, obra que su biógrafo llamó “monumento a la era victoriana”. Leslie editó los primeros veintiséis volúmenes (de un total de sesenta y tres) y escribió 378 biografías, entre las 29.120 que lo componen (MH, p. 270).
[59] Haciendo un seguimiento de las cartas que Leslie le envió a Julia después del nacimiento de Virginia, Louise DeSalvo dice que en ellas “hay quejas con respecto a Laura, dudas acerca de ella, sistemas que ellos intentarían para controlarla, estrategias para dominarla. Leslie concebía su lucha con Laura como una batalla: creyó, por un momento, que había logrado quebrar su voluntad pero muchas veces se preguntaba si ella cedería o no” (LDS, p. 22). Su tesis es extremista: según DeSalvo, Laura fue una víctima del sadismo y autoritarismo de Leslie, que se apoyaba en las creencias de la época y hacía lecturas morales de las alteraciones mentales.
[60] The Lady of the Lake (La dama del lago) es el nombre con el que se conoce a varios personajes de las leyendas artúricas, y fue un tema tratado por diversos poetas y escritores, entre ellos Walter Scott en 1810. La madre de Leslie recordaba haberle leído su poema, sorprendida del efecto que le producía: Scott era, para “la cabeza del niño, como vino” (FWM, p. 26). Tennyson también realizó una adaptación de la historia de La dama del lago, en Idylls of the King (1859) y Julia Margaret Cameron hizo fotos ilustrando estos poemas.
[61] Virginia se refiere a Laura en los diarios personales que llevaba a los quince años, donde señala que Stella o Leslie la visitaban. En 1904, luego de leer las cartas de su padre recientemente fallecido, Virginia le escribe a Violet Dickinson diciendo que la historia de Laura fue el más trágico episodio en la vida de Leslie. En adelante, solo esporádicamente sus hermanos se refirieron a ella: en 1921, Vanessa alude en sus cartas a los gastos de Laura. También hay una cita, en una carta de George Duckworth, en la que especula que el psicoanálisis (Adrian se había recibido de psicoanalista) podría haber hecho algo por ‘la pobre Laura”. En “Viejo Bloomsbury ”, Virginia Woolf escribe que, luego de desprenderse de Hyde Park Gate, la familia se dispersó y agrega: “Laura finalmente ha sido encarcelada con un doctor en un asilo” (MOB, p. 184). En una carta a Vanessa, luego de la muerte de George Duckworth, Virginia comenta que su marido, Leonard Woolf, le señaló que podrían haber compartido el tema de Laura (VW a VB, 4 may 1934, L, V, p. 300).
[62] Su madre llevaba un minucioso diario que da cuenta de la ansiedad y preocupación con las que contemplaba a su pequeño hijo de tres años: ‘Es bastante violento en su temperamento, y, si se encuentra disgustado, llorará de lo más fuerte […] Es muy turbulento y terco y bastante apasionado, pero en un momento se torna a la bondad y al afecto […] Una palabra precipitada lo hará estallar en ataques de llanto” (FWM, p. 23).
[63] En su polémico libro Virginia Woolf. The Impact of Childhood Sexual Abuse on Her Life and Work, Louise DeSalvo sostiene que Laura recibió “el más brutal y sádico tratamiento” y agrega: “La forma en que Leslie maltrataba a Laura no puede ser separada de la llamada tradición de maltrato en las escuelas inglesas, que constituía una manera institucionalizada de abuso infantil” (LDS, p. 31). “Creo que Leslie subrayó la naturaleza subnormal de Laura para justificar el maltrato que le daba”, señala (LDS, p. 34). DeSalvo demoniza a Leslie al punto de decir: “Creo que Leslie siempre buscó un chivo expiatorio en la familia, porque no fue sino hasta que Laura dejó la casa cuando empezó a notar a Virginia y a interactuar con ella según algunas conductas que tenía con Laura”(LDS, p. 36). Sin emitir un juicio de valor respecto a tales afirmaciones, señalamos que la insistencia en utilizar la fórmula “creo” remite al carácter especulativo de ellas.
[64] Según señala Henrietta Garnett -sobrina nieta de Virginia Woolf y biógrafa de Anne Thackeray Ritchie-, después de la muerte de Anne, su hijo Hester siguió ocupándose de Laura. Belinda Norman-Butler, la nieta de Anne, es la que recuerda haberla visto de niña, compartiendo momentos con su familia (HG, nota al pie, p. 256).
[65] Leslie se refirió en estos términos a Herbert Duckworth: “Un hombre de honor, de justos logros e interés en libros, tenía la talla para ocupar su lugar en cualquier sociedad, sin ser ni por mucho un dandy ni un petimetre: simple, frontal y masculino” (LS, p. 35).
[66] Virginia llegó a decir que le recordaba a un “cachorro mimado y sobrealimentado” (D, 18 mar 1918, I, p. 129).
[67] En español es habitual decir “el duro golpe del destino”, pero hemos optado por desestimar el lugar común a favor de mantener la materialidad y la fuerza del mazazo a las que alude Virginia con “sledge-hammer force of the blow” En otras traducciones, se ha optado por “la fuerza de martillo de herrero del golpe” (MOB, p. 93).
[68] En “Agnosticism and Women”, del 7 de abril de 1880, Bertha Lathbury tomó parte en una polémica de la época de la que participaron tanto Leslie, como su hermano Fitzjames Stephen en Women and Scepticism (DG y ES, p. 198). Julia Stephen replicó el artículo de Lathbury que aseveraba que, sin los auxilios de la fe, las mujeres no estaban capacitadas para enseñar, para ejercer la enfermería o tareas filantrópicas. En su argumentación reemplazaba “la motivación de la fe por la ética del trabajo” (DG y ES, p. 200).
[69] En la traducción al español de Andrés Bosch se desliza un error en esta frase, pues en inglés dice, textualmente, “ … It was that it made her unreal”, y la versión publicada en castellano: “transformó a mi padre en un ser irreal” (MOB, p. 129).
[70] Caroline Emelia Stephen expresó esta idea en su libro The Service of the Poor [El servicio alos pobres] (1871).
[71] Octavia Hill (1838-1912) fue una de los tres fundadores de National Trust, organización privada cuyo objetivo es la conservación de espacios naturales e históricos que se vieron amenazados como consecuencia del desarrollo industrial de Inglaterra. A esta fundación pertenece hoy la Monk’s House, casa de Virginia Woolf en Sussex.
[72] Aun así Frances Spalding señala que Leslie no pudo elegir mejores profesores para su hija. Vanessa recibió lecciones privadas de Ebenezer Cooke, un reformador en arte y educación que había “absorbido” las enseñanzas de Pestalozzi y Froebel y que trabajó bajo la influencia de Ruskin, quien les decía a sus alumnos que estaba allí “no para enseñar a dibujar sino a ver”. Es probable que fuera Cooke quien le recomendara el libro de Ruskin, The Elements of Drawing (FS, p. 27).
[73] Dice Quentin Bell que Virginia “pasó por un período de autocrítica morbosa, en que se culpaba de ser egoísta y vanidosa, se comparaba desfavorablemente con Vanessa y se encontraba, al mismo tiempo, en extremo irritable” (QB, Vol. I, p. 45).
[74] Cuando Stella se casó, en 1897, Virginia y Vanessa dejaron de compartir el cuarto y pasaron a tener cada una el suyo. Luego de describir su nueva habitación, Virginia dice: “Una noche me quedé despierta oyendo llena de horror, tal como yo lo imaginaba, a un viejo obsceno jadeando, gruñendo y murmurando indecencias seniles. Era un gato, me dijeron después; las angustiadas relaciones sexuales de un gato. George, en el piso de abajo, guardaba una caja de viejos focos eléctricos que arrojaba a los gatos… pop, pop, estallaban contra la pared” (MOB, p. 123). También dice que fue en ese cuarto donde por primera vez oyó “esas horribles voces”. Tal vez, a pesar de todo, la crisis nerviosa que siguió a la muerte de su madre no estuvo exenta de alucinaciones.
[75] Arthur Cope tenía una prestigiosa escuela de arte en Kensington. Vanessa comenzó a asistir a sus clases tres veces por semana. Cope preparaba alumnos con gran éxito para ingresar en la Real Academia (FS, p. 28).
[76] Durante esos días Virginia no escribió en su diario; retoma los hechos más tarde, y cuando los relata pone como fecha 15 de julio, adelantándose a los acontecimientos: ‘Nunca volví a verla”, dice (ML, II, p. 114).
[77] El diagnóstico fue impreciso. Caramagno conjetura que, “embarazada, murió de peritonitis, tal vez contraída (a través de las relaciones sexuales) mientras se hallaba de luna de miel” (TC, p. 159).
[78] Virginia tomó lecciones de encuadernación con Miss Power (VW a TS, oct 1901, L, I, p.45; ML, II, p. 159).
[79] Madge y William se conocieron en Hyde Park Gate, y se vieron también en St. Ives. Julia estimuló la relación. Su hija, Janet Vaughan, escribió: ‘Madge fue el temprano gran amor de Virginia, a quien describe como Sally Seton en La señora Dalloway’ JHS, p. 9).
[80] Según el recuento de Quentin Bell, entre el 1° de enero y el 30 de junio de 1897 Virginia leyó: los volúmenes 2 y 3 de Three Generations of English Women, el Carlyle de Froude, Queen Elizabeth de Creighton, Life of Sir Walter Scott de Lockhart, The Newcomers de Thackeray, Reminiscences de Carlyle, The Old Curiosity Shop de Dickens, Essays in Ecclesiastical Biography de sir James Stephen, Felix Holt de George Eliot, John Halifax, Gentleman de Mrs. Craik, Among my Books y My Study Window, de J. R. Lowell, A Tale of Two Cities de Dickens, Silas Marner de George Eliot, The Life of Coleridge de James Dykes Campbell, The Heart of Princess Osra de Anthony Hope, tres volúmenes de Pepys, History de Macaulay, Barchester Towers de Trollope, una novela de Henry James; French Revolution, Cromwell y Life of Sterling, de Carlyle, una obra de lady Barlow, Shirley de Charlotte Bronte, History of Rome de Thomas Arnold, y A Deplorable Affair de W. E. Norris (QB, III, p. 91).
[81] En 1898 la familia vacacionó en Ringwood, New Forest. En 1899 en la Rectoría de Warboys, en Huntingdonshire, cerca de la casa de lady Stephen. En 1900 y durante tres años más, en Fritham House, Hampshire y, finalmente, en 1904, en Netherhampton House, cerca de Salisbury.
[82] Es interesante destacar que, además, Virginia pegó las hojas de su diario entre las páginas de un volumen de The Right Use of Reason de Isaac Watts. Una suerte de “profanación” que encontró divertida (ML, II, p. 160; QB, Vol. I,p.(65)
[83] Clara Pater (1841-1910) era hermana de Walter Pater, un importante crítico victoriano —a quien se nombra en el prefacio de Orlando—. Militante por el voto femenino, Clara fue fundadora del Sommerville College, un colegio de mujeres. Según Hermione Lee, pudo haber inspirado un relato de Woolf que sugiere lesbianismo: “Los alfileres de Slater no tienen punta”, de 1926 (HL, nota 76, p. 775). También se la ha relacionado con el personaje de Lucy Craddock en Los años. Clara Pater (1841-1910) era hermana de Walter Pater, un importante crítico victoriano —a quien se nombra en el prefacio de Orlando—. Militante por el voto femenino, Clara fue fundadora del Sommerville College, un colegio de mujeres. Según Hermione Lee, pudo haber inspirado un relato de Woolf que sugiere lesbianismo: “Los alfileres de Slater no tienen punta”, de 1926 (HL, nota 76, p. 775). También se la ha relacionado con el personaje de Lucy Craddock en Los años.
[84] Leslie sabía que que William Hunt había resuelto un problema similar casándose en el extranjero (FS, p. 39).
[85] Cuando en 1931 se casó con Mary Grace Ashton, Jack reclamó el legado de Stella, pero a su muerte, en 1938, este les fue restituido. Jack permaneció ligado a los hermanos a la distancia. Incluso en 1915, falto de liquidez económica y debiendo afrontar gastos de enfermeras y doctores a causa de una grave crisis de Virginia, su marido, Leonard Woolf, le escribió para preguntarle si podía adelantar la fecha de pago del estipendio que le había asignado (LW a JH, 7 mar 1915, FSP, p. 211). A la muerte de Jack Hills, Virginia escribió: “De todos nuestros jóvenes directores él era el más tolerante, el menos represivo, el que mejor hubiera encarado los sucesos posteriores si no hubiésemos tomado rumbos diferentes” (D, 9 ene 1939, V, p. 198).
[86] Panfleto político escrito por Thomas Carlyle en 1867.
[87] Según sus biógrafos, la preocupación de Leslie no se basaba en hechos reales, y Leonard Woolf aseguró que “su estado financiero era tan sólido e inexpugnable como la Banca de Inglaterra” (FS, p. 37). Según sus biógrafos, la preocupación de Leslie no se basaba en hechos reales, y Leonard Woolf aseguró que “su estado financiero era tan sólido e inexpugnable como la Banca de Inglaterra” (FS, p. 37).
[88] Aparato que Leslie utilizaba a causa de su sordera.
[89] Las traumáticas experiencias de juventud hallan reflejo en “El vestido nuevo”, escrito en 1924; mientras revisaba La señora Dalloway, Virginia anotó en lápiz en el manuscrito: “En el party de la Señora D/ adelanta esta teoría/ la teoría del vestido/ pero muy poco dinero/ esto se relaciona con/ el sexo; estima de sí misma” (LSDR, p. 11).
[90] El telegrama debía decir “She is an angel. Goat” (“Ella es un ángel”, y Virginia lo firmaba con su apodo Cabra); pero por error del correo llegó así: “She is an aged Goat” (Ella es una vieja cabra) (QB, Vol. I, p. 81).
[91] El contraste entre su apariencia y su personalidad hizo que William Rothenstein, maestro de pintura de Vanessa en Slade School, dijera que ella le recordaba las bellas mujeres del cuadro La escalera de oro, de Burne- Jones, pero que hablaba con la voz de Gauguin (VC, p. 60).
[92] ‘Las declaraciones de Leonard Woolf y del difunto doctor Noel Richards indican que los avances de George se llevaron a cabo poco después de la muerte de su madre” (QB, Vol. I, nota al pie, p. 44). Pero según lo que Virginia evoca en sus memorias, es posible que comenzaran más tarde, cuando él insistía en presentarla en sociedad.
[93] En 1925, Virginia le escribió a su amiga: ‘Uno de estos días espero verte, y entonces podremos hablar sobre George [Duckworth], mejor que a través del papel” (VW a VD, 23 jun 1925, L, III, p. 191).
[94] Las interpretaciones se basan principalmente en tres textos autobiográficos reunidos en el volumen Momentos de vida. “Varios biógrafos y críticos se expresaron con eufemismos sobre el incesto que padeció Woolf: por ejemplo, Quentin Bell habla de ‘un avance erótico obsceno’; Joanne Trautmann Banks dice que Woolf fue ‘acariciada sexualmente’; Mitchell Leaska escribe sobre ‘tropiezos sexuales’; Leaska y Phyllis Rose han insinuado que Woolf inventa o exagera su relato del incesto que padeció” (MH, p. 75). En su controvertida interpretación, Louise DeSalvo defiende la tesis de que Virginia Woolf fue “una niña sometida a abusos sexuales, una sobreviviente del incesto” (LDS, p. 1). Por otra parte, basándose en una carta de Fredegond Shove a Vanessa Bell, Hermione Lee sostiene: “La carta […] sugiere que los abusos de George eran del tipo emocional, más que penetrativos” (sic) (HL, p. 156). Nigel Nicolson, quien entrevistó al hijo de George, cree que ‘los instintos de George eran indudablemente incestuosos, no así su práctica. […] a partir de ese affaire Virginia creó un drama, que no está justificado por hechos” (NN, p. 11). Solo para nombrar algunos, entre los muchos autores que abordaron el tema desde el punto de vista biográfico, médico o psicológico, recordamos las publicaciones de Roger Poole, Lyndall Gordon, Alice Miller y Thomas Caramagno que figuran en la bibliografía.
[96] Escribió Leslie en Mausoleum Book: “El 26 de noviembre de 1901 me nombraron honorable Doctor en Letras en Oxford; lo mismo en Cambridge (en 1892, creo), y Doctor en Leyes en Edinburgh y Harvard. Soy honorable miembro del Trinity Hall y miembro […] (o algo) de la American Academy, la Massachusetts Historical Society y la American Society of Antiquaries” (LS, p. 110). Además de ser nombrado KCB en ocasión de la Coronación en 1902, poco antes de morir fue elegido vicepresidente de la Royal Historical Society.
[97] Es probable que Leslie tuviera la iniciativa, y que pidiera a sus hijas que lo acompañaran al estudio de George Charles Beresford (18641938), que había abierto sus puertas recientemente en Brompton Road.
[98] Esta foto es una de las postales más vendidas por la National Portrait Gallery. En cuanto a su carácter de ícono, véanse las últimas páginas de la introducción y especialmente Virginia Woolf Icon, de Brenda R. Silver.
[99] Virginia solía firmar sus cartas con el apodo “Sparroy”; se cree que en alusión a la palabra “gorrión”, en inglés: sparrow. Sobrenombre cariñoso que podría, a su vez, relacionarse con los otros apodos que solía utilizar referidos a animales, como Ape (simio) o Monkey (mono), Goat (cabra), Capra, Goatus, Wallaby, Mandril, etc.
[100] Snows en inglés significa “nieves”, pero en este caso está refiriéndose, por medio de un juego de palabras, a Margery Snowden.
[101] En principio, los hermanos Stephen creyeron que tendrían una renta de trescientas libras anuales cada uno, pero no fue así: “Nuestras rentas eran en gran parte imaginarias y dependían del buen arrendamiento de la casa de Hyde Park Gate, que se obstinó en quedar vacía durante años debido a la mala administración de los Duckworth”, descubrieron más tarde (QB, Vol. II, p. 39).
[102] Gerald Kelly (1879-1972) era un pintor inglés que llegó a ser director de la National Portrait Gallery.
[103] Quentin Bell dice: “No sabemos, aunque podemos suponerlo, que había dolores de cabeza, repentinas taquicardias nerviosas y la creciente certeza de que algo andaba mal en su mente” (QB, Vol. I, p. 89).
[104] Nun es palabra inglesa que significa monja. Caroline Emelia Stephen formaba parte de los cuáqueros, una sociedad religiosa pacifista y de costumbres sencillas, cuyo culto consiste únicamente en la oración silenciosa y en el testimonio de los fieles… e “Haworth: noviembre de 1904” (VYV, p. 21). f Haldane le escribió a Violet: “Querida Miss Dickinson: Gracias por enviarme el artículo de Miss S[tephen] sobre Haworth, un lugar que, como muy bien sabe, me interesa muchísimo. Cuántas cualidades, pero creo que la autora puede profundizar aún más en el tema. Sin embargo, es un buen principio, y demuestra mucho talento” (QB, Vol. I, nota al pie, p. 94).
[105] En la planta baja se encontraban el comedor, el living y el estudio-biblioteca de Thoby. En el primer piso había un salón y, en los tres siguientes, cuatro habitaciones con sus propias salas. La habitación de Virginia estaba en el piso superior, desde su ventana podía ver las copas de los árboles de la plaza.
[106] Respecto a Watts: “Es atroz: mi última ilusión se ha desvanecido. Nessa y yo caminamos por los salones, casi en lágrimas. Parte de su trabajo, de hecho la mayoría, es bastante infantil” (VW a MV, ene 1905, L, I, p. 174).
[107] El artículo sobre su perro apareció en The Guardian el 18 de enero de 1905: “On a Faithful Friend” (E, I, p. 12).
[108] Matanza perpetrada por la Guardia Imperial rusa el 22 de enero de 1905, cuando cerca de 200.000 trabajadores se congregaron pacíficamente a manifestar frente al Palacio de Invierno del zar Nicolás II, en San Petersburgo.
[109] “Informe sobre las clases en Morley College” (QB, Vol. I, pp. 202-204; QB, III, pp. 597-600).
[110] Reuniones iniciadas en Cambridge por Thoby. También las integraban Clive Bell, A. J. Robertson, Lytton Strachey, Saxon Sydney- Turner y Leonard Woolf (GS y IP, p. 25).
[111] El nombre formal era “The Cambridge Conversazione Society”, fundada en 1820 como una sociedad secreta. La selección era muy estricta. Se elegían cerca de tres miembros anuales entre los alumnos nuevos que parecían más destacados intelectualmente y que eran observados y examinados en conversaciones y aseos con los integrantes del grupo antes de ser admitidos como miembros (GS y IP, p. 28).
[112] George Edward Moore (1873-1958) fue un filósofo que influyó en los estudiantes de Cambridge de la generación de Thoby Stephen, Lytton Strachey y Leonard Woolf. Moore también fue elegido en el grupo de los Apóstoles. Fellow de Trinity College (18981904), ejerció allí como profesor de Filosofía (1925-1939). Junto con Bertrand Russell, rechazó el idealismo hegeliano. Mientras que Maynard Keynes dijo que su libro Principia Ethica fue ‘la biblia de su generación”, Leonard Woolf lo describió como el único gran hombre que había conocido. Virginia lo conoció personalmente en 1914. La convicción de Moore de que la amistad amorosa era un “supremo bien” fue determinante para los miembros de Bloomsbury (MH, p. 166).
[113] Walter Pater (1839-1894) era hermano de Clara Pater, quien fue profesora de Virginia. Harold Bloom retoma la idea de Perry Meisel, quien sostiene que la sensibilidad de Pater se cierne sobre la obra de Virginia Woolf (HB, p. 10). Para Pater -en oposición a su maestro Ruskin-, el arte es independiente de la moral, y en su autonomía busca, a través de la forma, provocar sensaciones y sentimientos de placer. En cierta ocasión, a la pregunta “¿Por qué tenemos que ser buenos?”, respondió: “Porque ¡es tan bello!” (UE, p. 353). Virginia lo cita en el prefacio de Orlando.
[114] En “España”, artículo que publicó en 1905, escribió: “Retazos de un español vehemente atravesaron la lona, y al parecer se referían a nosotros. La española es una lengua feroz y sanguinaria cuando se escucha bajo tales condiciones. […] fortificados así contra el asalto criminal que esperábamos, nos dormimos vestidos.” (VYV, p. 151). l Se trata de un poema anónimo que Virginia incluyó en su carta a lady Robert Cecil: “Aquí yace una pobre mujer que siempre estaba cansada,/ Vivía en una casa donde la ayuda no estaba pagada:/ Sus últimas palabras fueron: ‘Amigos me voy/ a un lugar donde no deberé lavar, ni barrer ni coser; y todo es como yo lo deseo’”.
[115] Para el crítico Richard Stone, el Friday Club era “uno de los grupos expositores más estimulantes que se dieron antes de la Primera Guerra Mundial” (FS, p. 59).
[116] Virginia Woolf alude a la locución latina que aparece en las Odas, I, 11, de Horacio: “Carpe diem quam mínimum crédula postero ”, que podría traducirse como “Aprovecha el día, no confíes en el mañana”.
[117] Anécdota que Virginia recrea en su novela Fin de viaje.
[118] Virginia se llama “Apes” (Monos) a sí misma y a sus hermanos varones. “Wombat” podría ser el nombre que le dio a su perro Gurth.
[119] Según parece, Bernard Shaw detestaba la casa; se trata de la única plaza de Londres diseñada por Robert Adams. El barrio recibía el nombre de Fitzrovia, porque allí se encontraba la Fitzroy Tavern, un enclave de artistas que adquirió notoriedad a partir de la década del veinte. También inspiró varias novelas, entre ellas The Weather in the Streets (1936), de Rosamond Lehmann.
[120] Duncan Grant recordó que “las habitaciones más animadas eran el estudio de Virginia […] y el de Adrian en la planta inferior. La habitación de ella estaba llena de libros desordenados y había una mesa alta donde solía escribir de pie. La ventana en ese piso era doble. Ella era muy sensible al sonido, y los ruidos de los gatos y de la calle eran terribles” (JHS, p. 136).
[121] Melymbrosia: la palabra puede ser una combinación de las palabras griegas miel y ambrosía. La novela terminó por llamarse Fin de viaje.
[122] A diferencia de lo que ocurrió con sus otros escritos, Virginia consultó con amigos y parientes mientras escribía esta novela. Madge, Violet, Vanessa, Clive y también Lytton estaban al tanto de sus avances.
[123] Mrs. Raven-Hill estaba casada con un ilustrador de la revista Punch y fue vecina de los Bell. En el verano de 1899, cuando Clive tenía dieciocho años comenzaron un affaire que duró, en forma esporádica, hasta 1904. Volvieron a encontrarse tiempo después del nacimiento de Julian, y continuaron sus relaciones. En 1910, cuando nació su segundo hijo, Vanessa estaba al tanto de la situación (FS, pp. 55-56, 65, 70, 72, 78, 82, 87).
[124] El grupo llevaba un libro de actas que da cuenta de las actividades que pueden “considerarse como el centro de Bloomsbury en ese período” (QB, Vol. I, p. 123).
[125] En “Mis primeras creencias”, Maynard Keynes explica la influencia de Moore, basada en que “nada importaba salvo los estados mentales”. Para Moore “las cosas más valiosas que conocemos o podemos imaginar son ciertos estados de conciencia, que pueden describirse aproximadamente como los placeres de las relaciones humanas y el disfrute de los objetos bellos”. Keynes explicó que la influencia de Moore se convirtió en una religión que reemplazó “las tradiciones, las convenciones y la palabrería” que asociaban al cristianismo; y al mismo tiempo los protegió “de la definitiva reductio ad absurdum tanto del benthanismo como del marxismo” (MK, pp. 92, 100, 109).
[126] Aun así, en 1919, en 1923 y en 1929, revisando este episodio de su vida, Virginia se refirió extensamente al carácter de Lytton y se preguntó, en su diario, qué habría pasado si se hubiera casado con él. Su conclusión fue que lo hubiera terminado encontrando “pleitista. Hubiera puesto demasiadas trabas sobre mí y protestado un poquito si una se hubiera desatado” (D, 15 nov 1919, I, p. 311). También dijo que él la habría inhibido y “no hubiera escrito nada” (D, 14 dic 1929, III, p. 273).
[127] Por su parte, Lytton aseguró que lo aterraba pensar que ella pudiera besarlo (PL, p. 174).
[128] Según Michael Holroyd, biógrafo de Lytton, su propuesta a Virginia y las confesiones a Vanessa se daban en el marco de una situación desesperada o “período negro” en la vida de Lytton, que así intentaba romper el “círculo de infelicidad” en el que estaba atrapado durante el tiempo que duró la relación triangular que involucraba a Duncan Grant y a Maynard Keynes (MHO, p. 201).
[129] En el juego, Virginia era Elinor Hadyng; Clive y Vanessa eran James y Clarissa Philips; Lytton era Vane Hatherley; Walter Lamb era Humphry Maitland; Saxon era Mr. Ilchester. Se referían a lady Ottoline Morrell como a Caroline lady Eastnor (QB, Vol. I, nota al pie, p. 142; VW a LS, 1 feb 1909, L, I, p. 382).
[130] A Nessa y a Adrian les legó 100 libras a cada uno (a moneda actual, U$S 7910), y a Virginia 2500 libras (a moneda actual, U$S 197.793). La mayor parte de su legado fue para otra sobrina: Katherine Stephen (VB a VW, 10 abr 1909, RM, nota al pie, p. 81), directora del Newnham College Cambridge entre 1911 y 1920. También fue nombrada tutora de Laura Stephen.
[131] Durante la temporada de 1907-1908 Virginia vivió una especie de manía wagneriana guiada por Adrian y “el excéntrico Saxon Sydney- Turner, un wagneriano fiel e informado a niveles microscópicos” (E, I, p. 292).
[132] El principal transmisor del mito fue su sobrino Quentin Bell, también víctima, como su padre, del humor y comentarios ácidos o burlones de Virginia. Identificándose con el rol de víctima, Bell dice que su tía era “maliciosa”, y llegaba a “creer en la realidad del reluciente edificio que tan fácilmente había erigido. A decir verdad, era ella quien resultaba absurda”. También alude a lo que para él era la manera en que la “capacidad mitómana de Virginia podía crear malestar y confusión” a su alrededor (QB, Vol. I, p. 147). En Interviews & Recollections (JHS) y en Recollections of Virginia Woolf by Her Contemporaries (JRN), el lector puede encontrar distintas opiniones acerca del carácter de la escritora, provenientes de otros familiares y amigos.
[133] A partir de su experiencia allí, escribió “Impresiones de Bayreuth” (VYV, p. 125).
[134] i Virginia también asistió a la representación de Lohengrin. Aunque en el programa de Bayreuth de 1909 figura Gotterdammerung (El ocaso de los dioses), no hay constancia de que haya asistido a esa función (E, I, p. 293). Su opinión acerca de Wagner varió con los años (VW a BB, 8 jul 1923, L, III, p. 55).
[135] El telegrama que recibió William May, al mando de la escuadra de la Armada Británica en Weymouth, decía: “Visita príncipe Makalen, Abisinia, séquito, 16.20, hoy, Weymouth. Desea ver Dreadnought. Disculpar tardanza avisar. Olvidamos telegrafiar antes. Los acompaña intérprete” (AS, p. 11).
[136] Esa vez Cole había personificado al tío del sultán de Zanzíbar, y Adrian había sido uno de los miembros de su escolta. Los recibió el alcalde de Cambridge y asistieron a una tómbola de caridad. Aunque visitaron algunos colegios universitarios, evitaron la universidad. Finalmente, fueron despedidos en la estación. Adrian recordaba: “En cuanto llegamos a los andenes, nos arremangamos las túnicas y echamos a correr entre los que aguardaban la llegada de los trenes, hasta que llegamos a la salida de Great Northern. Nos tiramos de cabeza a unos coches de alquiler, y nos fuimos tan rápido como pudimos”. Según Adrian, aunque la mayoría pensaba que “complacerse en el ridículo de las víctimas era un ensañamiento” (AS, p. 85), Cole logró que el Daily Mail publicara la historia, lo que indignó al alcalde, quien pidió —sin éxito— que los responsables fueran expulsados de la universidad (AS, p. 86).
[137] Herbert Fisher y H. A. L. Fisher la llamaron al orden (VW a VD, 3 feb 1927, L, III, p. 324; VW a ES, 6 oct 1932, L, V, p. 108). Por su parte, aunque William Vaughan desaprobaba la vida que llevaban los hermanos en Bloomsbury, en su álbum de recortes, Madge, su mujer, pegó la foto del grupo que apareció en The Times (JHS, p. 9).
[138] Para más información acerca de la broma del Dreadnought, véanse apéndice E en VirgmiaWoolf. A Biography, de Quentin Bell (QB, Vol. I, p. 215); SPR, pp. 182-202 o apéndice D de la edición en castellano de Bell (QB, III, p. 613). Allí se incluye una conferencia que brindó Virginia en 1940. Adrian Stephen, por su parte, publicó su versión de los hechos en La inocentada del acorazado.
[139] Virginia Woolf se refirió a las opiniones y “ataques” de Bennett en sus cartas (VW a LRC, 18 feb 1916, L, II, p. 81; VW a KM, 13 feb 1921, CS, p. 126; VW a VD, 5 dic. 1926, L, III, p. 305; VW a VSW, 8 dic 1926, L, III, p. 307).
[140] Cuando Vanessa se casó, Lytton le escribió a Leonard preguntándole cuánto tardaría ella en darse cuenta de la falta de inteligencia de Clive (MHO, p. 59). La descripción que Lytton hacía del carácter de Bell y de los niveles o capas de que se componía —que terminaba en el de la estupidez— no era por cierto halagadora (véanse capítulo IX: 1906, p. 206; FS, p. 57).
[141] Categoría de análisis que remite a lo postulado por la feminista Olive Schreiner (véase BA y JZ, p. 457).
[142] Sobre la atribución de características pornográficas a la muestra, véase CR, p. 63.
[143] Poco después, Virginia le escribía a Molly MacCarthy: ‘De nuevo tengo que vestirme como Salvaje del Mar del Sur para aparecer en una fotografía. ¡Es tan molesto!” (VW a MMC, 11 mar 1911, L, I, p. 455).
[144] El telegrama que recibió William May, al mando de la escuadra de la Armada Británica en Weymouth, decía: “Visita príncipe Makalen, Abisinia, séquito, 16.20, hoy, Weymouth. Desea ver Dreadnought. Disculpar tardanza avisar. Olvidamos telegrafiar antes. Los acompaña intérprete” (AS, p. 11).
[145] Walter Lamb (1882-1968) publicó con sus amigos el libro de poesía Euphrosyne. En 1905 Lytton Strachey le informó a Leonard, por carta, que Lamb sostenía un affaire con su hermano, James Strachey. Lamb se convirtió en Secretario de la Real Academia, en 1913; y posiblemente fue uno de los modelos para el personaje de Hugh Whitebread en La señora Dalloway.
[146] En Vita & Virginia, Suzanne Raitt señala que aún a principios del siglo XX, “el lesbianismo no era una identidad política […] Tomado como una orientación sexual o emocional periódica, prosperaba alegremente en los intersticios de la vida heterosexual” (SR, p. 7).
[147] La relación de Virginia y Brooke se enfrió después de que él discutiera con Lytton, y terminó debido a su antisemitismo cuando se enteró de que ella se casaba con Leonard Woolf.
[148] Holroyd señala que el término Bloomsberries —mezcla de Bloomsbury [distrito de Londres] y “berries” [frutas pequeñas]— fue acuñado por Molly MacCarthy, la mujer de Desmond (MHO, nota 8, p. 715). Rupert Brooke llamaba así a los Stephens, los Strachey y sus amigos. Por su parte, Virginia había bautizado a Brooke y a los suyos “neopaganos”, término que se utilizó para describir a un grupo de los artistas prerrafaelistas (MHO, p. 125).
[149] En Beginning Again, Leonard Woolf habla del “Viejo Bloomsbury” refiriéndose a los años en los que él aparece formando parte del grupo (1911-1914). Allí dice que sus miembros originales eran trece: los tres hermanos Stephen, Vanessa, Virginia y Adrian, Clive Bell, Leonard Woolf, Lytton Strachey, Maynard Keynes, Duncan Grant, E. M. Forster, Saxon Sydney-Turner, Roger Fry, Desmond y Molly MacCarthy (LW, III, p. 22). Otros, como Duncan Grant, se refieren a un momento anterior: “Antes de la muerte de Thoby y del casamiento de Vanessa, fue allí donde para bien o para mal comenzó a existir lo que se dio en llamar Bloomsbury” (JHS, p. 136).
[150] Optamos por este nombre, pero la casa también aparece citada como Asham House o Ascham.
[151] A pesar del rechazo, Sydney Philip Perigal Waterlow (1878-1944) siguió su amistad con Virginia y, aunque su carrera diplomática lo mantuvo fuera de Inglaterra en los años veinte, en 1919 resumió el libro International Government de Leonard Woolf, para citarlo en la Conferencia de Paz de París, después de la Primera Guerra Mundial. Las ideas expuestas por Leonard fueron incorporadas en la creación de la Liga de las Naciones, predecesora de la ONU (MH, pp. 347-348).
[152] Así se titula el capítulo 4 de A Marriage of True Minds. An Intimate Portrait of Leonard and Virginia Woolf, de George Spater y Ian Parsons, uno de los primeros libros en referirse al matrimonio, que contó con la aprobación “oficial” de Quentin Bell y de Trekkie Parsons, quien fue pareja de Leonard Woolf, durante los últimos años de su vida.
[153] A Leonard le había impresionado mucho oír, de niño, que su padre citara al profeta Miqueas: “¿Qué quiere el Señor de ti sino que obres rectamente y ames la clemencia.?” (LG, p. 184).
[154] Uno de los hermanos de Leonard había fallecido durante el primer año de vida.
[155] Aun así, de adulto todavía recordaba el hebreo (VW a MLD, 27 mar 1916, L, II, p. 85).
[156] Edith Stein —como Leonard, hija de padres judíos— fue una filósofa discípula de Husserl. Se convirtió al catolicismo, se hizo monja carmelita, y estaba en un convento de Holanda cuando los nazis invadieron ese país. Por no abandonarlo, fue exterminada con una de sus hermanas en Auschwitz.
[157] Para una historia de la correspondencia amorosa, véanse las cartas que, expresando sentimientos ambivalentes con respecto a una posible unión, Julia le envió a Leslie antes de aceptar casarse con él. También las cartas entre Carlyle y la que se convirtió en su mujer, reseñadas por Virginia en 1909, “More Carlyle Letters”, donde señala refiriéndose a Miss Welsh: “Es verdad que ella dudaba, dijo que no estaba ‘enamorada’ de él, y podía imaginar un amor que la arrasara, como un torrente” (E, I, pp. 257-260).
[158] Sobre este juego, dice Lyndall Gordon: “Una era una gran criatura jaspeada, en ocasiones pájaro encantador, de plumaje florido y proclive a un exótico alarde de cortejo, pero con mayor frecuencia Virginia era un mandril, un voluminoso y feroz babuino de África occidental, a quien ellos también llamaban ‘el gran bruto’. Este bruto tomó a su servicio un ratón insignificante o mangosta (Leonard), por lo demás apodado ‘ganso gris’. La imponente criatura concibió entonces una pasión ridícula por su sirviente poco agraciado, con su cuerpo flaco y acribillado de pulgas” (LG, pp. 188189).
[159] “Uappin y Lapinova” fue publicado en 1938, pero escrito alrededor de veinte años antes. Lo protagoniza un joven matrimonio que logra encauzar su relación a través de un íntimo juego de apodos en el que establecen que él será el rey Lappin, y ella la reina Lapinova, una pareja de conejos: “Así pues, al regresar de su luna de miel se hallaban en posesión de un mundo privado, habitado únicamente por conejos.” (RC, p. 374).
[160] El anuncio en el diario decía: ‘WOOLF: STEPHEN.- El Sábado 10 de agosto, en la Oficina del Registro de St. Pancras; LEONARD SIDNEY WOOLF, hijo del difunto Sydney Woolf, Q.C., y de Mrs. Sydney Woolf, de Lexham, Colinette Road, Putney, con VIRGINIA STEPHEN, hija del difunto Sir Leslie Stephen, KCB” (JHS, p. 25).
[161] Las lecturas de Virginia durante la luna de miel fueron exhaustivas: Rojo y negro, de Stendhal; El transgresor, de D. H. Lawrence; Crimen y castigo, de Dostoievski; El anticuario, de sir Walter Scott, y El heredero de Redclyffe, de Charlotte M. Yonge
[162] En La Virginia Woolf desconocida, Roger Poole, uno de los primeros en presentar una versión alternativa a la biografía oficial de Quentin Bell, cita extensos párrafos de los artículos publicados por Hyslop: “Queriendo que la mujer fuese madre, la naturaleza confirmó su destino. Desviarse de su estado natural para pasar a otro artificial implica para la mujer una lucha cerebral que es perniciosa para la virilidad de la raza. Hoy la niña media […] está sometida a las presiones de los métodos educativos modernos, que no son adecuados para prepararla para otra cosa que no sea un papel mental o nervioso en la vida” (RP, p. 159).
[163] Incluso debió renunciar al directorio de un diario porque se negó a disculparse. ‘No tenía sentido discutir con él”, aseguraba Maynard Keynes (NR, p. 158).
[164] DeSalvo dice que la reescritura de Fin de viaje le hizo revivir el trauma del incesto, y que es posible que escribir sobre la muerte de Rachel, que muere poco antes de casarse, la haya precipitado en la insania (LDS, pp. 11, 61, 65, 102, 105). Por su parte, en 1936, corrigiendo las pruebas de Los años, Virginia recordó que no había experimentado tan aguda desesperación desde las pruebas de Fin de viaje, ‘Nunca me sentí tan cerca del precipicio como en 1913” (D, 11 jun 1936, V, p. 24).
[165] Margaret Llewelyn Davies (1861-1944) fue elegida secretaria general del Women’s Cooperative Guild en 1889, y desempeñó esa función durante treinta y dos años. Bajo su tutela, el gremio se convirtió en una organización dedicada a hacer campañas a favor de una gran cantidad de asuntos relacionados con la mujer y sus condiciones de vida. Davies apoyaba a las sufragistas y era una escritora fecunda. Sus artículos y folletos circulaban en las reuniones del gremio y en las sociedades cooperativas, llegando a una enorme cantidad de lectores (el gremio contaba con 72.000 miembros en 1933, cuando se celebró su quincuagésimo aniversario). En su autobiografía, Leonard la describió como una de ‘las mujeres más eminentes que he conocido” (LW, III, p. 101).
[166] Una gruesa equivale a doce docenas.
[167] Julia Briggs lo llama “el más humano” (JB, p. 45) de sus médicos. Head tomó contacto tempranamente con los trabajos de Freud y junto a W H. R. Rivers realizó experimentos de “regeneración” con sus propios nervios (JB, p. 42).
[168] “En medio de su demencia siempre había cierto sentimiento de culpa, cuya naturaleza y origen nunca pude descubrir, pero estaba relacionado, de un modo peculiar, con la comida y el acto de comer” (LW, III, p. 163)
[169] Es por lo menos curioso que al recordar esa época —en las memorias que escribió después de la muerte de Virginia—, cuando ella ya había hecho público los abusos que había sufrido, Leonard retrate a George como “un hombre amable en extremo, y creo, muy orgulloso de Vanessa y Virginia” (LW, III, p. 159). Se sabe que el abuso no inhibe los comportamientos sociales amables entre abusador y víctima.
[170] Así pues, en diciembre de 1922, le escribió a Jacques Raverat: “Me doy cuenta de que si peso menos de 60 kilos, oigo voces y tengo visiones, y no puedo comer ni dormir” (VW a JR, 10 dic 1922, L, II, p. 592).
[171] En 1913, su período tuvo un intervalo de 98 días (GS y IP, nota al pie, p. 69).
[172] “La novela recibió críticas positivas en la prensa cingalesa al momento de su aparición. Cuando Woolf volvió a Ceilán de visita en 1960, fue calurosamente recibido […] por varios motivos: ‘El principal era The Village in the Jungle’” (NR, p. 184).
[173] La expresión “the voyage out” que utiliza Leonard, y que fue traducida como “la travesía”, alude a la primera novela de Virginia.
[174] La novela fue aceptada por la editorial el 7 de febrero de 1914, y salió publicada en octubre. No tuvo buenas críticas ni buena recepción por parte del público.
[175] Comentando el manuscrito de Melymbrosia, y comparándolo con la novela que Virginia finalmente publicó con el nombre Fin de viaje, Louise DeSalvo afirma: “En general, con el paso de los años, la tendencia de Virginia fue la de opacar la nitidez y ferocidad de Melymbrosia, para volver más ambiguos sus significados, más ingenua y soñadora a Rachel, y menos arrebatada por la cólera. En Melymbrosia, las consecuencias del abuso sexual, el amor homosexual (tratado abiertamente en la relación de Rachel y Helen) y la crítica del imperialismo son enfocados con mayor veracidad y agudeza que en la versión posterior. En Fin de viaje, los significados son casi mudos; se trata de una obra de arte más mítica y menos sociopolítica” (MEL, pp. XXII- XXIII).
[176] Virginia hace un juego de palabras con el significado de la palabra inglesa “web” (el apellido de sus amigos era Webb), en castellano “red”, por eso los describe como “frágiles tejedores”.
[177] Sir Francis Galton (1822-1911), primo de Darwin, consideró la aplicación de la selección artificial para mejorar la raza humana, esgrimiendo para ello la teoría eugenésica.
[178] Cabe destacar, que además de las depresiones de Leslie y Julia, y de las crisis de Virginia, Adrian fue internado en una clínica de reposo en 1911 y Vanessa atravesó una fuerte depresión en 1912. En su libro The Flight of the Mind, Caramagno grafica los períodos de enfermedad de la familia Stephen.
[179] Entre octubre de 1913 y octubre de 1915, Virginia aumentó de 119 a 175 libras [de 54 a 79 kg]. Cerca del 50% de su peso (GS y IP, p. 69).
[180] Karl Abraham escribió ensayos sobre la enfermedad maníaco-depresiva en 1912, y lo siguió haciendo en 1916 y 1924. Los tres trabajos fueron publicados por la Hogarth Press en 1927.
[181] Para ver un estudio detallado de los efectos secundarios o no deseados de la medicación que recibía Virginia, véanse Thomas Caramagno (TC, p. 21), Hermione Lee (HL, pp. 184-185) y Julia Briggs (JB, p. 42).
[182] En Virginia Woolf. The Impact of Childhood Sexual Abuse on Her Life and Work (Virginia Woolf. El impacto del abuso sexual infantil en su vida y obra) (1989), Louise DeSalvo examina a fondo esta hipótesis, y analiza las biografías y estudios escritos hasta ese momento. Se refiere tanto a los que relacionan el abuso sexual con las crisis nerviosas sufridas por Virginia, como a aquellos que desestiman el impacto del abuso sexual; y también pasa lista a los autores para quienes el abuso sólo existió en la imaginación de Virginia Woolf. Su libro ha sido cuestionado por otros biógrafos. Para Hermione Lee, se trata de un trabajo “discutible” que “constantemente sobreinterpreta o falsea los hechos” (HL, nota 68, p. 777). La lectura de DeSalvo ha sido cuestionada también en “A question of evidence”, de Ray Longtin, en The Charleston Magazine, y por Caramagno, quien refuta la creencia de que el abuso sexual y el incesto conducen necesariamente al colapso nervioso o al suicidio (TC, pp. 7-8). Por su parte, Alice Miller subraya: “poco después de escribir sus recuerdos sobre el incesto, Virginia Woolf leyó a Freud y comenzó a dudar de la autenticidad de sus recuerdos […] siguiendo a Freud, Virginia se esforzó por dejar de contemplar el comportamiento humano como lo había hecho hasta ese momento, como consecuencia lógica de las experiencias infantiles, y verlo como el fruto de los instintos, las fantasías y los deseos. […] Siguió las teorías de Freud y sacrificó su memoria negando lo ocurrido” (AM, p. 49).
[183] Hermione Lee señala que la sensualidad de Virginia Woolf no deja de ser compleja y no admite simplificaciones. También discute ‘la imagen estereotipada de Leonard Woolf como un heterosexual viril y apasionado, que opta por el sacrificio en aras del genio de ella”, y agrega: “La mirada simplista del matrimonio Woolf como asexuado y siempre en control, producto del abuso sexual infantil y de la locura, con todos los sentimientos eróticos de ella volcados hacia las mujeres, y todos los de él sublimados a través del trabajo y las mascotas, no incluye ni da cuenta de la profunda ternura de las referencias a mi ‘centro inviolable’ y a la ‘presencia de una vida erótica secreta’” (HL, p. 327).
[184] Las dificultades sexuales de la pareja no quedaron circunscriptas al ámbito privado y se convirtieron en una suerte de comidilla para familiares y amigos. En 1919 Clive Bell le escribió a su amante: “Wolf [sic] se la coge una vez a la semana, pero aún no ha tenido éxito en romperle el himen. Hace seis años que están casados. A ella le provoca muy poco placer. Nada podría ser más privado” (HL, p. 326). Por su parte, Vita Sackville-West le escribió a su marido contándole que Virginia no había tenido relaciones con ningún otro hombre, salvo Leonard, y que estas fueron un completo fracaso, por lo que poco tiempo después las abandonaron (VSW a HN, en LDS y ML, p. 20).
[185] Mary Agnes Hamilton (1884-1966) fue escritora y política laborista, miembro del Parlamento entre 1929 y 1931, delegada para la Liga de las Naciones y editora del periódico socialista Labour Leader. Frederic Spotts, editor de las cartas de Leonard, desestima el rumor señalando que, además de ser amiga de Virginia, “por lo que se sabe, las cartas entre Keynes, Strachey […] no hacen referencia alguna a tal romance, y el rumor no estaría muy difundido, porque Clive Bell lo habría repetido con gran placer, pero eso no fue lo que sucedió” (FSP, p. 163).
[186] La importancia que Virginia le daba a este juego se observa en su relato “Lappin y Lapinova”, donde un matrimonio se relaciona a través de un juego en el que se apodan como un par de conejos que llevan los nombres del título de la narración: “Al regresar de la luna de miel se hallaban en posesión de un mundo privado, habitado únicamente por conejos” (RC, p. 374). La mujer se pregunta cómo habría “podido vivir aquel invierno sin ese mundo” (RC, p. 375). Cuando cumplen sus bodas de oro, el marido se desentiende del juego, decisión por demás dramática; él dice: “[Lapinova] ‘ha caído en una trampa […] Ha muerto’. Y se sentó a leer el periódico. Y así concluyó este matrimonio” (RC, p. 380).
[187] Probablemente no haya aspecto más discutido en la biografía de Virginia Woolf que su relación con Leonard. Las interpretaciones van desde ‘sin Leonard no hubiera existido Virginia’, [a decir que] ‘Leonard era un patriarca victoriano celoso del éxito de su mujer’. […] Aparte de los muchos biógrafos de Woolf, las obras de Jane Marcus, Roger Poole, Louise DeSalvo, Susan Kenney y Ellen Rogat han discutido todas el papel que le tocó -o eligió- desempeñar a Leonard en la vida de Virginia” (MH, p. 371).
[188] En el siglo XVIII, después de los inconvenientes para hacer ingresar a los cuáqueros en el servicio militar, Gran Bretaña reconoció el derecho de algunos grupos a no intervenir en los conflictos bélicos.
[189] Exceptuado del servicio militar, Leonard “se incorporó al consejo de redacción del diario War and Peaee, y publicó el panfleto International Government y otro para Taxation, del Women’s Cooperative Guild” (MH, p. 372). En The International Theory of Leonard Woolf. A Study in Twentieth-Century Idealism, Peter Wilson explica que International Government tuvo gran influencia en la creación de la Liga de las Naciones; también analiza su pensamiento político, no muy conocido. En el contexto del escenario político del siglo XXI, se percibe una nueva y amplia apreciación de las ideas de Leonard Woolf, tildadas durante décadas de “utópicas”.
[190] Celeste Albaret fue la mujer encargada de llevar adelante la vida doméstica de Marcel Proust.
[191] La casa en Charleston que ocuparon Vanessa, su familia y Duncan Grant es hoy un museo (www.charleston.org.uk).
[192] Entre ellos, Morgan Forster habló sobre la India, Bob Trevelyan sobre la China y Mary Sheepshanks sobre el Perú (QB, Vol. II, p. 35).
[193] Puede inferirse que se trataba de un proyecto que no tomaban a la ligera: a fines de 1916 los Woolf habían decidido convertirse en aprendices de la St. Bride School, pero descubrieron que solo podían inscribirse si pertenecían a un sindicato (LW, III, p. 233).
[194] En “Tres judíos”, dos judíos ingleses de clase media se encuentran en un salón de té y hablan de un tercero, un viejo guardián del cementerio judío que desheredó a su hijo porque se casó con su criada no judía. La historia trata de las tensiones raciales y de clase, la sensación de pertenencia y exclusión, de las que Leonard también se ocupó en su segunda novela.
[195] En sus memorias, Leonard escribió: ‘Todavía tengo una lista de las 87 personas que compraron las 134 copias, y todos excepto cinco o seis eran amigos o conocidos” (LW, III, p. 236).
[196] A pesar de no verla, Virginia seguía al tanto de lo que sucedía en la vida de la aristócrata e incluso se escribía con Vanessa comentando la rencilla entre lady Ottoline Morrell y Roger Fry. La disputa se remontaba a 1911 cuando Roger acusó a Ottoline de esparcir el rumor de que él estaba enamorado de ella, y luego empeoró cuando Ottoline se enteró de que él hacía comentarios sobre su relación con Bertrand Russell. Aunque en la Pascua de 1916 Ottoline invitó a Roger a su casa en Garsington, parece que sus relaciones nunca se recompusieron del todo.
[197] Mamífero que segrega almizcle constantemente.
[198] Es un hecho singular que las dos escritoras se hayan referido a supuestos “olores” desagradables para adjetivar a la otra.
[199] Virginia se refería a dichos de Dorothy Brett —una pintora sorda amiga de la escritora, en cuyo departamento en Londres (Hampstead) Katherine y Murry vivieron durante seis semanas en 1922—, que aseguraba haber visto su fantasma deambulando por la casa.
[200] En su libro Snapshots of Bloomsbury, Maggie Humm señala que en los álbumes fotográficos de Virginia prevalece una narrativa de lo visual asociada a lo autobiográfico. Para ella, Virginia y Vanessa utilizan sus álbumes de fotos “como narrativas autobiográficas” (MHU, p. 3).
[201] Por su parte, en su diario, Ottoline admiró la belleza e inteligencia de Virginia, pero la acusó de desdeñosa y de no tener contacto con la realidad. Años después, Ottoline revisó sus apreciaciones: “La considero una amiga fiel y muy encantadora. Su intelecto es tan sensible, tan sutil, que le ilumina el mundo con una luz más brillante que la que percibimos nosotros. ¡Qué despiadada puede ser! ¡Pero cuánto la quiero!” (JHS, p. 28).
[202] A fines de año, decía que tenía ingresos de “cien libras al año” (D, 3 nov 1918, I, p. 214). En Beginning Again, Leonard Woolf, como siempre específico en esas cuestiones, dice que en 1917 sus ingresos fueron de £95,9s 6d y en 1918 £104,5s 6d (LW, III, p. 231). A fines de año, decía que tenía ingresos de “cien libras al año” (D, 3 nov 1918, I, p. 214). En Beginning Again, Leonard Woolf, como siempre específico en esas cuestiones, dice que en 1917 sus ingresos fueron de £95,9s 6d y en 1918 £104,5s 6d (LW, III, p. 231).
[203] Gerald Shove era un economista casado con Fredegond Maitland, poeta y pariente de Virginia, egresada del Newnham College.
[204] Virginia no estaba muy contenta de que Leonard se ocupara de los “darkies”, como los llama en su diario (D, 4 mar 1918, I, p. 122).
[205] El 19 de diciembre de 1918, Virginia publicó en TLS “The Russian View” (E, II, p. 343), texto que adaptó e incluyó en The Common Reader (TCR, p. 173). (En castellano, “El punto de vista ruso”, LTI, p. 9.)
[206] En Katherine Mansfield & Virginia Woolof. A Public of Two, Angela Smith se pregunta por la reacción y concluye: “La falta de fe en Mansfield ‘como mujer’ es intrigante, ya que Woolf parece ansiosa por distanciarse de la ambivalente sexualidad de la historia, que es la combinación de deseo heterosexual y anhelo homoerótico, posiblemente un miedo que la remitía, a su extraño interior’” (ASM, p. 37).
[207] Escribió Leonard: “Murry siempre estaba presto a sollozar sonora y gentilmente por las tragedias del mundo, pero sus ojos me recordaban los del cocodrilo” (LW, IV, pp. 203-204).
[208] El pintor Mark Gertler fue habitué de Garsington durante la Primera Guerra Mundial y estuvo enamorado de D. Carrington. Los Woolf lo invitaron a Asheham en septiembre. Su pintura era admirada por Vanessa, Duncan y Roger Fry, aunque no su personalidad.
[209] Años después, cuando Mary y Clive se distanciaban, la relación con la sofisticada mujer, amiga de Eliot y modelo de Matisse, se hizo más íntima, y Virginia escribió en su diario: “Mary dice que soy la única mujer que ama” (D, 5 sep 1926, III, p. 107). También le escribía: “Me gusta que las mangostas se besen, pero mientras se besan para morder: y luego para besar” (VW a MH, 6 may 1929, L, VI, p. 527). En ocasiones, Virginia llegó a admitir que “flirteaba” con ella (VW a VSW, 13 nov 1929, CS, p. 257).
[210] En su libro Bloomsbury Rooms, Christopher Reed estudia la relación entre domesticidad, decoración y arte que establecieron los miembros principales del grupo. Especialmente Virginia, Vanessa, Duncan Grant y Roger Fry.
[211] En ese sentido le escribía a Vanessa: “¡Pero lo que Julian quiere hacer casi más que nada es aprender el alfabeto griego! Así que se lo enseñaré, y también están muy ansiosos por escribir ensayos y cuentos para que yo juzgue, de modo que seremos muy literarios, y tenemos la esperanza de persuadir a Quentin de ser un escritor y no un pintor cuando crezca” (VW a VB, 31 dic 1918, L, II, p. 312).
[212] Los ballets rusos de Diaghilev fueron un éxito total entre los miembros de Bloomsbury.
[213] Se refiere a las cuatro hermanas Olivier, que formaban parte de los neopaganos.
[214] Mrs. Hamilton era una escritora socialista fundadora del 17 Club. John Hobson, economista, humanista, apoyaba la causa del voto femenino, la Liga de las Naciones y la Union of Democratic Control. Goldie Dickinson, ex Cambridge, era amigo de Roger Fry. Louise Matthaei fue directora de estudios del Newnham College, Cambridge, entre 1909 y 1916.
[215] La categoría flujo o fluir de conciencia fue utilizada por primera vez por Mary Sinclair en su reseña: “The novels of Dorothy Richardson” (Las novelas de Dorothy Richardson) en The Egoist, en abril de 1918. Richardson prefería hablar de “monólogo interior” (JB, nota 83, p. 419).
[216] El primer volumen de las novelas de Richardson apareció seis meses después de Fin de viaje. En febrero, Virginia hizo la reseña The Egoistic The Tunnel (El túnel) para TLS.
[217] ‘Modern Novels” apareció en TLS el 10 de abril de 1919. El texto revisado fue incluido, con el título ‘Modern Fiction”, en The Common Reader (TCR, p. 146). (En castellano véase ELC, p. 59.) La propuesta de describir lo que le sucede a una mente normal en un día normal alcanza desarrollo en “El señor Bennett y la señora Brown” (1923), conferencia leída a “Los Heréticos” de Cambridge en 1924, que a su vez reelaboró en Character in Fiction (E, II, p. 420).
[218] También pensaron en llamarla Susannah, Paula, Claudia. Bunny Garnett, amante de Duncan Grant, y presente en el nacimiento de Angelica, además de predecir que se casaría con ella, sugirió que se llamara Canada o Minerva (FS, p. 170).
[219] En Virginia Woolf: An Inner Life, Julia Briggs señala la fascinación que ejercían sobre Virginia Woolf las similitudes y diferencias entre pintura y escritura. Roger Fry y Clive Bell entendían que “la representación” de la vida no era lo principal en el arte. Más aún, Bell consideraba que era un “signo de debilidad en el artista”. Ambos críticos coincidían en que lo importante era expresar la “forma significante”, categoría difícil de definir, pero universalmente reconocible, que incluye y enlaza diseño, estructura y ritmo (JB, pp. 6970).
[220] En 1918, al final de la guerra, los Woolf recibieron un preaviso: debían devolver Asheham en septiembre de 1919. Por eso, “comenzaron el desesperado intento de encontrar una casa que reemplazara a Asheham” (LW, IV, p. 61).
[221] Para una descripción detallada de la casa, del pueblo de Rodmell y de sus costumbres en esa época, véase Beginning Again (LW, IV, pp. 61-67).
[222] Karin Costelloe (1889-1953) se casó con Adrian Stephen en 1914. Estudió medicina y ejerció el psicoanálisis. Prolífica escritora, entre otros textos, publicó The Misuse of Mind:A Study of Bergson ’s Attack on Intellectualism (1922), con introducción de Henri Bergson. Karin se suicidó en 1953.
[223] A través de esta dedicatoria y en sus cartas a Vanessa y a Violet, Virginia reconocía que sin los cuidados y atención de ellas, no hubiera “sobrevivido para escribir” (VW a VB, 9 dic 1918, L, II, p. 302; VW a VD, 27 nov 1919, L, II, p. 402).
[224] Como advierte Julia Briggs, Virginia debía saber que el nombre de su protagonista, Katharine, derivaba del griego “katharos”, que significa pura, inmaculada, y que remitía al significado virginal de su propio nombre (JB, nota 2, p. 409).
[225]Alusión a Thackeray, que se había separado de la madre de sus hijas.
[226] La casa pertenece ahora al National Trust y, al igual que en la de Vanessa en Charleston, allí pueden apreciarse decoraciones, pinturas y demás obras de arte del grupo Bloomsbury. En “Atardecer en Sussex. Reflexiones sobre cuatro ruedas” (VYV, p. 67) se puede estimar el encanto romántico que esos parajes tenían para Virginia Woolf.
[227] Virginia siempre reconocería la importancia de este relato. En 1930 le escribió a Ethel Smyth contándole que “Una novela no escrita” había sido el gran descubrimiento que le mostró cómo darle forma a todo su cúmulo de experiencias (VW a ES, 16 oct 1930, L, IV, p. 231).
[228] “Una novela no escrita” fue publicada en London Mercury en julio de 1920. Virginiatemió que los críticos se ensañaran con ella y la encontraran pretenciosa: “Una mujer escribiendo bien” y “escribiendo en The Times'” (D, 15 abr 1920, II, pp. 29-30). “Una novela no escrita” fue publicada en London Mercury en julio de 1920. Virginiatemió que los críticos se ensañaran con ella y la encontraran pretenciosa: “Una mujer escribiendo bien” y “escribiendo en The Times'” (D, 15 abr 1920, II, pp. 29-30).
[229] Virginia solía referirse al egoísmo y al egotismo de los escritores; este último término alude a un rasgo específico de carácter, asociado a la necesidad de alabarse constantemente, sobrevalorarse e incluso despreciar las cualidades de los otros.
[230] Según Leonard, los primeros integrantes del Memoir Club fueron los “originales trece miembros de Bloomsbury” (LW, IV, p. 114). Quentin Bell no está de acuerdo: dice que, de ser así, debería figurar Adrian y tal vez no debería incluirse a Sydney Waterlow (QB, Vol. II, nota al pie, p. 83).
[231] En sus memorias Leonard rescató la calidad de los textos, que en ocasiones podían ser algo más que divertidos, como sucedió con los de Maynard Keynes, que fueron publicados tal cual como habían sido leídos en el Memoir Club (véase MK).
[232] Mientras que en 1919 publicó unos cuarenta y cinco artículos, en 1920 se redujeron a treinta y uno; en 1921, a quince, y en 1922, a cinco.
[233] A mediados de julio de 1918, Virginia le escribió a Nessa pidiéndole su opinión acerca de “Kew Gardens” y ‘Preludio” y reconociendo: “Dime qué te parece [‘Preludio’]; y si me dijeras que no te gusta tanto como ‘Kew Gardens’, no pensaré menos de ti; pero mis celos, repito, son tan solo una película en la superficie, y debajo solo hay generosidad” (VW a VB, 15 jul 1918, L, II, p. 259).
[234] La alusión a ser invitada a Buckingham esconde una ironía, ya que refiere a una carta de Madge, del 7 de marzo, donde contaba con orgullo que había sido invitada al palacio y conocido al rey y a la reina (VB a MV, 10 mar 1920, RM, pp. 235-236).
[235] Samuel Solomonovitch Koteliansky (18921955) llegó a Londres con una beca en 1910 y permaneció allí el resto de su vida. Enseñó ruso a Leonard y Virginia (MH, p. 140).
[236] Ralph Partridge sirvió, junto con el pintor Gerald Brenan, en la Primera Guerra Mundial. Desde 1919 vivía —en Tidmarsh— una compleja relación triangular con Lytton y Carrington. Ralph se confesaba enamorado de Carrington, que a su vez lo estaba de Lytton, mientras este se sentía atraído por Partridge. Algunos de los aspectos de su relación son tratados en la película Carrington, dirigida por Christopher Hampton (Reino Unido-Francia, 1995).
[237] En 1919 Maynard Keynes formó parte de la delegación inglesa que participó de las negociaciones del Tratado de Versailles. En el prólogo del libro donde se publicó su exposición en el Memoir Club, David Garnett señaló que esta “proporciona un análisis extremadamente claro del carácter y la vida de los responsables de la prolongación del bloqueo de alimentos en Alemania, en 1919, meses después de la firma del armisticio”. En dicho volumen también está incluida otra de las contribuciones de Keynes al Memoir Club: “Mis primeras creencias” (MK, p. 81).
[238] Para Leonard, lo que sucedía es que lograron “derretir” barreras formales. Así, en 1922, Eliot aceptaba una invitación a tomar el té en un “nuevo estilo” (LW, IV, p. 244): “Asegúrese de que las Zarigüeyas no puedan rehusar/ con la Sra. Woolf los jueves un té tomar./ Y si sigo viva, con ahínco,/ vendré a tomar el té contigo a las cinco./ Me encantaría venir a las cuatro y media,/ pero un almuerzo de negocios me asedia./ Y siento la responsabilidad/ de antes de mi té trabajar./ Pero, por favor, no dejes la pava silbando/ y una taza y plato ve reservando,/ y mantén el agua sobre la bilis,/ una silla, y (eso espero) una sonrisa”. (El juego de palabras que se establece entre el primero y el tercer verso resulta intraducible. En inglés, existe la expresión “to play possum’’. “Possum” significa zarigüeya, y la expresión “hacerse la zarigüeya”, hacerse la muerta.)
[239] Sodomía, en inglés “sodomy”. Señalamos nuevamente que Virginia nunca escribía la palabra, sino que la disfrazaba de esta manera.
[240] Marica, en inglés “buggef’.
[241] Laura decía frases incongruentes, que Louise DeSalvo relacionó con un presunto abuso sexual: “Le dije que se fuera” o “Bájalo, pues” (VW a VB, 13 nov 1921, L, II, p. 492).
[242] Los Woolf compraron de segunda mano una imprenta Minerva, similar a la que poseía McDermott, y en la que imprimieron Preludio. Leonard siempre agradeció los consejos del imprentero, incluso cuando habiendo instalado la pesada máquina en el comedor les dijo que, por su peso, la máquina podía caer sobre la cabeza de los que estuvieran en la cocina. Después de desmantelar la imprenta, optaron por ponerla en la planta baja, al fondo de la casa (LW, IV, p. 72). En 1930, la Minerva pasó a manos de Vita Sackville-West y hoy se encuentra en la que fue su casa, en Sissinghurst Castle, en Kent.
[243] El año de nacimiento de Thoby era, en realidad, 1880.
[244] Años después, recordando esos momentos, escribía: “Me dijeron que mi pulmón derecho se encontraba enfermo; que mi corazón estaba inflamado; y L. y yo caminamos preparados (eso dijo el hombre) para morir en quince días” (VW a ES, 8 oct 1930, L, IV, p. 227).
[245] Activa socialista que Virginia incluyó en la lista de sus amigos el año anterior.
[246] La extracción de dientes era una práctica común en la época, ya que las infecciones dentarias se relacionaban con trastornos orgánicos de diverso tipo, incluidas las enfermedades nerviosas y mentales.
[247] Refiriéndose a la extrema formalidad de Eliot, Leonard recordó: “Caminaba con Virginia y conmigo a través del campo hacia el río. De pronto sentí ganas de orinar y me retrasé para poder hacerlo. Ninguno de mis acompañantes vio lo que yo estaba haciendo, pero supongo que fue muy obvio. De todos modos, cuando los alcancé, sentí que Tom estaba incómodo, incluso escandalizado. Le pregunté si lo estaba y me dijo que sí, y luego tuvimos lo que poco a poco se tornó en una conversación franca y abierta acerca de las convenciones y la formalidad. Tom dijo que no solo él no podría haber hecho lo que hice, sino que ni siquiera soñaría en afeitarse delante de su esposa” (LW, IV, p. 108). En diciembre de 1923 (D, 19 dic 1923, II, p. 278), Eliot se sintió profundamente abochornado cuando se emborrachó en una reunión a la que había invitado a los Woolf y telefoneó a Virginia al día siguiente para disculparse.
[248] Envió “En el huerto”, una narración corta que Eliot editó en The Criterion en 1923. ‘Miranda dormía en el huerto, pero ¿estaba o no dormida? Su vestido púrpura estaba tendido entre los dos manzanos… ” (RC, p. 213).
[249] Virginia debía intuir lo que pensaba Eliot de la escritura de las mujeres. En una carta a su padre, en 1917, el poeta aseguraba: “Lucho por que la escritura [en The Egoist] quede en manos masculinas, porque desconfío de las femeninas cuando tocan la literatura” (HL, p. 433).
[250] Por entonces, escribía en su diario: “La psicología de Tom fascina y desconcierta […] ¿por qué retorcerse y angustiarse y casi sofocarse con humillación ante la mera mención del Dinero? Va parejo con eso de no orinar delante de tu mujer” (VW a RF, 22 oct 1922, L, II, p. 572).
[251] En “¿Soy una esnob?”, texto escrito para ser leído en el Memoir Club, en 1936, y publicado póstumamente, además de analizar su esnobismo y burlarse de sí misma, Virginia hizo un humorístico relato de sus relaciones con Sybil Colefax (véanse: MOB, p. 203; MDV, p. 292).
[252] Wyndham Lewis (1882-1957) fue crítico, artista y novelista, y lideró junto a Ezra Pound el Movimiento Vorticista, movimiento futurista de vanguardia. Se asoció a Roger Fry en Omega Workshops, pero luego discutió con él y terminó distanciándose del proyecto. A partir de entonces comenzaron sus ataques a Fry y a Bloomsbury. En su novela The Apes of God (1930), satirizó a los miembros del grupo. Lo mismo hizo en su libro Men Without Art (1934). En su capítulo sobre Virginia escribió que era “un fenómeno puramente feminista” que no sería tomado en serio pasado el tiempo. En otro libro, escrito en 1930 pero recién publicado en 1973, la caricaturizó como ‘la Emperatriz del Londres Pedante, una dama enfermiza y desgarbada que viste muselina victoriana festoneada de intelecto” (MH, p. 147).
[253] En cuanto a las negociaciones con él, escribió: ‘Diría que Duckworth se encuentra un poco enojado conmigo”. De todas maneras, creía que no le gustaría el libro (VW a VD, 29 oct 1922, L, II, p. 574).
[254] Julia Briggs destaca que, reconociendo la dimensión pictórica de la novela, Carrington afirmaba: “Tus visiones son tan claras y bien diseñadas”. Por su parte, Lytton le aseguraba que las imágenes eran “más como poesía… que como cualquier otra cosa, y por lo tanto las declaro inmortales” (JB, p. 105).
[255] En sus memorias, Leonard afirma que a finales de 1923 habían vendido 1413 ejemplares, con una ganancia de libras 42, 4s. 6d. “Pensamos que nos había ido muy bien” (LW, IV, p. 73).
[256] En una carta a Janet Case, Virginia informa acerca de los votos exactos que obtuvo cada uno de los candidatos (VW a JC, 19 nov 1922, L, II, p. 586).
[257] Virginia recordaba el rostro de Katherine: “Los de ella eran ojos hermosos, bastante perrunos, marrones, muy separados, con una expresión permanentemente triste y fiel. Su nariz era afilada, y un poco vulgar. Sus labios, finos y duros. Usaba polleras cortas” (D, 16 ene 1923, II, p. 226).
[258] Marie Stopes (1880-1958) escribió el manual sexual Married Love y Wise Parenthood, publicado en 1918.
[259] Desde el primer momento Virginia invistió a Vita de un halo romántico y con raíces rastreables en el tiempo por lo menos 500 años atrás; cuestión que elaborará finalmente, varios años después, en el Orlando.
[260] Tocada por las críticas de Bennett, Virginia escribió: “No tengo ese don de ‘realidad’. Desrealizo, voluntariamente en cierta medida, desconfiando de la realidad… su baratura” (D, 19 jun 1923, II, p. 248)
[261] Aunque Virginia pudiera llamarlo sospechoso o vano (D, 5 may 1924, II, p. 302), Eliot colaboró en difundir parte de su trabajo, y consideró que “Character in Fiction” era una gran contribución a la historia de la crítica literaria.
[262] Además del protagonismo de la ciudad de Londres en sus libros, Virginia Woolf escribió numerosos artículos sobre su ciudad. Entre ellos, traducidos al castellano, destacan: “”El forastero en Londres”, “Londres revisitada”, “Caminatas por las calles: Una aventura londinense”, ‘Estruendo en Wembley” (VYV, pp. 89-119), ‘Retrato de una londinense”, ‘Eos muelles de Londres”, ‘El oleaje de Oxford Street”, “Casas de grandes hombres”, “Abadías y catedrales”, ‘Esta es la Cámara de los Comunes”, “Historia de ‘Londres’” (LON, pp. 7-89). No es extraño entonces que existan en la actualidad guías turísticas con distintos recorridos woolfianos de la ciudad. Véase Virginia Woolf's London. A Guide to Bloomsbury and Beyond (JMW).
[263] Hay dos versiones de Freshwater, una de 1923 y otra de 1935, representada ese año en el estudio de Vanessa Bell, cuando Angelica cumplió los diecisiete años.
[264] Que Virginia y Vanessa aceptaran a Lydia fue tan difícil como que aceptaran a Karin, la mujer de Adrian, a Dora Carrington, relacionada con Lytton, o a Mary Hutchinson, la amante de Clive. Podría decirse que si bien los miembros varones originales de Bloomsbury habían sido amigos de Thoby, y con el tiempo fueron como sus propios hermanos, las dos eran cuñadas celosas respecto de las mujeres de sus hermanos y amigos.
[265] En proceso de psicoanálisis, Adrian se separó temporalmente de su mujer. En tanto que la Hogarth Press comenzó a traducir y publicar los trabajos de Freud en inglés, la cercanía con psicoanalistas ingleses como James y Alix Strachey facilitó en el grupo de Bloomsbury la divulgación de esta teoría.
[266] También existe, en castellano, una edición infantil, con ilustraciones de C. F. Montesinos (LVYEL).
[267] Comenzaba un nuevo cuaderno de sus diarios y escribía: “Ahora, ¿cuánto de esto es sueño, y cuánto, realidad? Me gustaría, y mucho, leer ahora la última pagina de este volumen en blanco y encontrar allí mis sueños hechos realidad” (D, 3 ene 1924, II, p. 281).
[268] La Queen’s Dolls House, comandada para la reina Mary en 1921 y diseñada por Edwin Lutyens, se terminó de construir en 1924. Es una réplica del palacio de Windsor en escala 1:12 y consta de sistema eléctrico, agua, ascensores, cuadros y garaje. Se dice que es la casa de muñecas más famosa del mundo.
[269] Clive se refería una mujer bella y de la alta sociedad, hija del 8° Duque de Rutland.
[270] En inglés Kapok. El capoc es un árbol cuyas vainas producen, una vez abiertas, un algodón muy esponjoso, cuya hebra no puede hilarse. Virginia se fabricaba caseramente sus toallas femeninas. En inglés Kapok. El capoc es un árbol cuyas vainas producen, una vez abiertas, un algodón muy esponjoso, cuya hebra no puede hilarse. Virginia se fabricaba caseramente sus toallas femeninas.
[271] Anticipándose a una moda actual, le sugería que escribiera sobre la manera de vestirse elegantemente pero con un presupuestoacotado. Mary declinó la propuesta (VW a MH, 15 feb 1924, L, VI, p. 505).
[272] Elizabeth Ponsonby era nieta del secretario privado de la reina Victoria e hija de Arthur y Dorothea Ponsonby. Su padre fue un político destacado. Murió por envenenamiento alcohólico antes de cumplir los 40 años.
[273] Virginia cita a George Meredith: “More brain, Oh Lord, more brain!”.
[274] Judd Street era una de las calles más pobres de Bloomsbury.
[275] Virginia le escribía a Nessa: “¿Qué hay con Lydia? Ruego a Dios que Maynard se haya contenido (un fatal e irreparable error)” (VW a VB, 28 abr 1923, L, III, p. 33).
[276] En Horas en una biblioteca, Virginia recalca que “el lector verdadero es esencialmente joven” y diferencia al “hombre que ama la erudición y el hombre que ama la lectura” (HEUB, p. 13). Allí hace un repaso de sus lecturas de sus 20 años: todo Meredith e Ibsen, un poco de Bernard Shaw, Conrad, Thomas Hardy, Henry James, George Eliot, todas las novelas de Jane Austen —más de una vez—, Thomas Love Peacock, los viajes de Hakluyt. “He peinado la literatura isabelina bastante a conciencia, he leído mucho a Webster, Browning, Shelley, Spencer y Congreve” (HEUB, p. 14).
[277] “Me regocijo de coincidir con el lector común; pues el sentido común de los lectores, incorrupto por prejuicios literarios, después de todos los refinamientos de la sutileza y el dogmatismo de la erudición, debe decidir en último término sobre toda pretensión a los honores poéticos” (ELC, p. 9).
[278] Había planeado: “Podría haber un capítulo introductorio. Una familia que lee los trabajos. Lo que habría que hacer sería envolver cada ensayo en su propia atmósfera. Situarlos en una corriente de vida, para darle forma al libro; para acentuar una línea principal; pero cuál sería esa línea, solo puedo verlo al leerlos de corrido. Sin duda la ficción es el tema que prevalece” (D, 17 ago 1923, II, p. 261).
[279] Cuando Virginia escribió la introducción de la novela para la edición norteamericana, se refirió al proceso creativo señalando que “en la primera versión, Septimus, quien luego sería su doble, no tenía existencia alguna, y Mrs. Dalloway se suicidaba o quizá simplemente moría cuando finalizaba la fiesta” (E, IV, p. 549).
[280] Bernardette Murphy comenzó a trabajar en la Hogarth en febrero de 1925. En julio de ese año fue reemplazada por la señora Cartwright, quien continuó en la imprenta hasta marzo de 1930.
[281] La novela fue bien recibida, aunque Lytton no apreció demasiado el personaje de Clarissa, lo mismo que el Scrutiny, que señalaba que era el retrato de una mujer “privilegiada” escrito por otra mujer “privilegiada” (JB, p. 156). La mayoría de los integrantes de Bloomsbury la aclamaron (Clive Bell, Raymond Mortimer, E. M. Forster). Las reseñas en TLS, Saturday Review y el New Statesman contenían buena parte de elogios. Julia Briggs señala que “la reseña más perspicaz” correspondió al New York Saturday Review of Literature, y agrega: “Sesenta y siete años después, en enero de 1992, Penguin imprimió doce mil ejemplares, y doce meses más tarde, otros catorce mil. Después del éxito del film de Daldry, Las horas, La señora Dalloway se ha transformado en la más popular de las novelas de Woolf” (JB, p. 157).
[282] El 14 de junio dejó constancia en su diario que había escrito seis historias; “las mezclé desordenadamente y planifiqué, quizá con demasiada claridad, Al faro” (VW a ESa, 31 may 1925, L, III, nota al pie, p. 187). Estas historias se reunieron bajo el título de Mrs. Dalloway’s Party (1973). En La señora Dalloway recibe (LSDR) se publicaron, en castellano, una serie de relatos sobre la señora Dalloway, o escritos mientras preparaba la novela y que no fueron incluidos en la misma: “La señora Dalloway en Bond Street”, “El hombre que amaba al prójimo”, “La presentación”, “Antepasados”, “Juntos y separados”, “El vestido nuevo”, “Un resumen”.
[283] “Dadie” Rylands estudió en Eton y Cambridge y fue miembro de los Apóstoles. Trabajó en la Hogarth a finales de 1924 y luego dejó la imprenta para cumplir con su beca en Cambridge. En diciembre de 1925 los Woolf publicaron su poema “Russet and Tafetta”
[284] Edición de mayo de 1924. Uno de los retratos de esta sesión fotográfica apareció también a principios de mayo de 1926.
[285] A finales de junio, Virginia y Nessa comieron con Jack Hills, su cuñado, viudo de Stella, quien de pequeñas las incentivaba en la caza de mariposas y que por entonces buscaba la reelección como diputado conservador. Mientras Nessa le “tiraba de la lengua” recordándole la “dulce cordialidad” que antaño había percibido en su madre, Virginia se sintió algo nerviosa con este encuentro, que seguramente contribuyó a los recuerdos que iluminaron la escritura de Al faro.
[286] “On being ill” [Estar enfermo] es un ensayo que también fue publicado en abril de 1926 en Norteamérica y en 1930, revisado, por la Hogarth Press. Comienza con la idea de que, siendo una experiencia común para los seres humanos, la enfermedad no es uno de los temas principales de la literatura. Virginia señala las dificultades del idioma inglés para dar cuenta de la experiencia de la enfermedad en un texto que es conmovedor porque puede leerse como el correlato de sus crisis.
[287] Maynard Keynes fue a Rusia como invitado representante de la Universidad de Cambridge, para las celebraciones del bicentenario de la Academia de Ciencias de Leningrado. También para visitar a la familia de Lydia. Sus reflexiones acerca del régimen soviético fueron publicadas en N&A y luego por la Hogarth en diciembre de 1925: A Short View of Rusia.
[288] Will-of-the-wisp, o Will o ’ the wisp, es el nombre que se da a una visión destellante de luz que aparece en las plantaciones en la oscuridad. Se cree que es un duende maligno que intenta engañar a la gente. En realidad se trata de un fenómeno óptico muy común. En la pampa argentina suele llamarse “luz mala”.
[289] De hecho, Vita no consideró la posibilidad de acompañar a su marido en la vida diplomática. Tampoco estuvo de acuerdo en asumir las obligaciones de esposa de funcionario, aunque sí aceptó reunirse con él entre enero y mayo del siguiente año.
[290] Por entonces la doctora Elinor Rendel (1885-1942), hija de la hermana menor de Lytton Strachey, ejercía en Londres, y fue médica de Virginia en Tavistock Square.
[291] Virginia le recordaría a Vita ese momento en su correspondencia de los años siguientes: Xmas Day 1926 (VW a VSW, Navidad 1926, L, III, p. 308); 5 de febrero de 1927 (VW a VSW, 5 feb 1927, L, III, p. 325); 7 de enero de 1933 (VW a VSW, 7 ene 1933, L, V, p. 147); 14 de febrero de 1933 (VW a VSW, 14 feb 1933, L, V, p. 156) y 13 de diciembre de 1933 (VW a VSW, 13 dic 1933, L, V, p. 260).
[292] Es interesante destacar que Virginia utiliza a menudo la palabra “queer” (rara), término que, como señala Suzanne Raitt, comienza a ser empleado en relación con la homosexualidad alrededor de 1932 en un texto de Auden, y que Vita, probablemente conociendo “la connotacióm de la palabra”, había utilizado en “The Edwardians” (1930) (SR, p. 105).
[293] Años después y recordando su encuentro en Long Barn, Virginia le escribió: “La noche en la que fuiste emboscada, aquel invierno, en Long Barn (18 de diciembre de 1925)” (VW a VSW, 29 dic 1928, L, III, p. 568).
[294] Recordemos que para referirse a las relaciones homosexuales entre mujeres Virginia utilizaba el término “safista” Suzanne Raitt señala que la primera vez que se utiliza la palabra lesbiana en el Oxford English Dictionary es en 1908; y que Vita la usa en 1929 (SR, p. 2). Como ya señalamos, para nombrar a quienes mantenían relaciones homosexuales masculinas, Virginia siempre utilizó el término “sodomitas”.
[295] El lesbianismo no era una identidad política”, afirma S. Raitt (SR, p. 6) refiriéndose a las mujeres de la década del veinte, y particularmente a Vita y Virginia.
[296] Dorothy Violet Wellesley [née Ashton] (1889-1956) era poeta y duquesa de Wellington. Luego de su affaire con Vita, fue la amante de la productora radial de la BBC, Hilda Matheson.
[297] En cuanto al presente, el encuentro con Rose Macaulay la perturbó al punto de reconocer en su diario: “Vi mi propia posición, bastante rebajada y disminuida; esto es parte del valor de ver a gente nueva… y aún más de ir a sus casas. Una queda en todo caso, minimizada; aquí, en el eterno Bloomsbury, una tiende, sin darse cuenta, a expandirse” (D, 24 feb 1926, III,p. 64).
[298] ‘Él hizo que yo tuviera una vida decente. Derribó todo el edificio, y nunca supo lo que estaba haciendo. Nunca comprendió que si Dios desaparecía la moralidad le seguiría. Un hombre notable; porque aunque no creía en Dios, era más estricto que quienes sí creían” (D, 24 feb 1926, III, p. 64).
[299] Refiriéndose a Freda, y con ello al tipo de mujer que representaba, Virginia retomaba la visión idílica de su madre, decía que “había encontrado al verdadero ser humano, algo tan simple y adaptado a su entorno que es casi irreflexivo en Freda. Está más cerca de la humanidad que yo; penetra a mordiscos hasta el corazón de la misma, de una forma que yo no puedo. Sus muslos están cubiertos de miel” (D, 3 mar 1926, III, p. 67).
[300] Es lo que Leonard hizo en Diario de una escritora, antes de que se publicaran los diarios completos. De hecho, Virginia confiaba en su capacidad como escritor al punto de no extrañarle que Phil Noel-Baker pensara “que L. era el mejor escritor vivo y que era una pena que dedicara tanto tiempo al Nation y a la Hogarth” (D, 24 mar 1926, III, p. 71).
[301] “La vida ha sido muy buena con los Leaf. Yo diría que ha sido perfecta. Entonces ¿por qué tantos aspavientos respecto a la vida? […] Puedes ahondar en la vida de Walter y todo es sólido y satisfactorio. Su hijo le besa y dice ‘Dios te bendiga, papá’. Y él se arrellana en los cojines riéndose entre dientes. Elige un mostachón. Cuenta una historia. Lotta ronronea [?] vestida de terciopelo negro” (D, 9 abr 1926, III, p. 74).
[302] Janet Vaughan recordó que durante la huelga recorría Londres en bicicleta y que una noche se encontró con Leonard y Virginia “a tomar cocoa; Bloomsbury era muy adicto a la cocoa. Virginia estaba fascinada por saber cómo era conocer Londres en bicicleta” (JHS, p. 10).
[303] El arzobispo de Canterbury había iniciado una junta de firmas intentando una conciliación de las partes.
[304] Allí había pasto para uno de los chismorreos preferidos de Bloomsbury. La hija de Ottoline estaba enamorada y quería casarse, pero los padres se oponían, y se rumoreaba que se estaban comportando “escandalosamente”. Por su parte Julian, la hija en cuestión, aseguraba que por el conflicto se veían en Garsington “escenas de horror sin paralelo”. Divertida, al enterarse de la situación, Virginia le escribía a Vanessa: “Innecesario decirlo. Me quedaré allí” (VW a VB, 2 jun 1926, L, III, p. 269). Finalmente, los padres de Julian triunfaron y tiempo después ella se casó con otro hombre, del que a su vez se divorció, para reincidir con su amor contrariado.
[305] El relato “El vestido nuevo” puede leerse como eco o testimonio de las sensaciones de Virginia Woolf cuando se sentía observada o criticada por su atuendo. Pretender ser original se convierte en “una orgía de amor propio, que merecía severo castigo, y que lo tuvo al vestirse de esta manera” (LSDR, p. 58).
[306] Hardy se refería a un cuento de Aldous Huxley que terminaba con un hombre saliendo de una habitación. Después del encuentro, Virginia se preguntaba “cuáles serían sus intereses y actividades secretas —a qué ocupación se fue andando pasito a paso cuando le dejamos— no lo sé” (D, 25 jul 1926, III, p. 95).
[307] ¿Sabría Leonard que Vita estaba al tanto de cómo era su intimidad sexual con Virginia? Lo cierto es que ella le escribía a Harold al respecto: “Nunca vivió con otro hombre más que con Leonard, lo que fue un error, y fue abandonado muy pronto” (SR, p. 160).
[308] Más aún, en 1925 Virginia escribió luego de pasar tres días con Vita en Long Barn: “En parte gracias a él [Leonard] acabé este año herido y enfermo por todo lo alto” (D, 21 dic 1925, III, p. 57).
[309] Vita le escribió a su marido diciendo que, al referirse a lo “oscuro” que había en ella, Virginia había puesto el dedo en la llaga: la había descubierto (LDS y ML, p. 21). Suzanne Raitt señala que la escritura de Orlando fue una manera de inyectar “nueva energía y tensión en su relación” (SR, p. 18).
[310] El fin de Al faro convocaba imágenes de alumbramiento: “La bendita cosa está llegando a su (fin), me digo con un gemido. Es como un proceso de la naturaleza prolongado, bastante doloroso pero excitante, que uno desea desesperadamente que termine. Oh, el alivio de despertarse y pensar que está hecho […] Si mi impresión es correcta, esta es la mayor distancia que he hecho recorrer a mi método, y ha aguantado” (D, 13 sep 1926, III, pp. 101102).
[311] Edmund Gosse (1849-1928), al que Virginia llama “el pulcro hortera” que adulaba a Vita durante la conferencia y atacaba a los bolcheviques, era un “hombre de letras, sumo sacerdote de la clase dirigente literaria y dispensador de un evangelio semanal en el Sunday Times'” (D, III, 1926, nota 4, p. 328).
[312] De todas maneras, no fue un fin de año triste. Después de un fin de semana junto a Vita en Long Barn, los Woolf fueron a Cornualles y pasaron Navidad con Ka y Will Arnold Forster. Aunque hizo demasiado frío y optaron por volver antes de lo previsto, la visita al lugar de la infancia fue un buen final para Al faro. Una etapa se cerraba.
[313] En Una mentira piadosa, Angelica Garnett dice que primero la enfermedad fue diagnosticada como una neumonía y luego “como fiebre tifoidea, que en aquellos días era una enfermedad mucho más común y más aterradora que en la actualidad” (AG, p. 117).
[314] Cabe señalar que cuando Quentin escribió la biografía de su tía, debió leer estas consideraciones y las tampoco gratas calificaciones con las que se refería a su padre. La insistencia de Quentin en presentar el retrato de un personaje poco confiable en sus relaciones personales, así como también su insistencia en hablar de la “locura” como explicación de conductas y juicios con los que tal vez no concordaba, pueden leerse a la luz de esos pequeños pero reiterados desprecios que surgen de los diarios y de las cartas de Virginia, y que seguramente se percibían en las relaciones entre tía, sobrinos y cuñado.
[315] Por entonces, Vanessa Bell exponía junto con otros artistas, en el 163 de New Bond Street.
[316] Aún entonces, Virginia le escribía: “Pienso en ti como un cuenco de agua dorada que rebosa pero nunca se derrama” (VW a VB, 14 abr 1927, L, III, p. 363). Por su parte, Angelica, hija de Vanessa, también reconoció que su madre poseía “una cualidad monolítica que hacía recordar la implacable sonrisa de una primitiva Afrodita” (JRN, p. 85). Aún entonces, Virginia le escribía: “Pienso en ti como un cuenco de agua dorada que rebosa pero nunca se derrama” (VW a VB, 14 abr 1927, L, III, p. 363). Por su parte, Angelica, hija de Vanessa, también reconoció que su madre poseía “una cualidad monolítica que hacía recordar la implacable sonrisa de una primitiva Afrodita” (JRN, p. 85).
[317] A vuelta de correo, Virginia le envió dos ejemplares de Al faro y le dijo a Nessa que esperaba su “buena opinión, que es más de lo que uno puede decir de la mayoría de la gente” (VW a VB, 8 may 1927, L, III, p. 370).
[318] Como se llamaba cariñosamente con sus hermanos y con Leonard, Virginia y Vita también tenían apodos del reino animal. Por eso cuando Virginia le preguntó a su amiga si captaba la broma, lo hizo llamándola “Queridísima Burra West” (Donkey West). Vita le contestó: “Por supuesto que entendí que era una broma ¿o me consideras un verdadero burro?” (VSW a VW, 10 may 1927, LDS y ML, p. 170).
[319] Respecto a la idea de estructura, Virginia le explicó a Roger Fry: “Uno debe tener una línea hacia la mitad del libro para unir todo el diseño. Vi que todo tipo de sentimientos se acumularían sobre esto, pero me rehusé a pensarlos, y confié en que las personas no la volverían el depósito de sus propias emociones… cosa que han hecho, uno creyendo que significa una cosa, otro otra. No puedo lidiar con el Simbolismo excepto de esta vaga, generalizada manera. Si está bien o mal, no lo sé, pero en cuanto se me ha dicho lo que una cosa significa, se torna odiosa para mí”. En esta carta ella también le agradece a Fry el haberla mantenido sobre el buen camino, “en lo que a escribir se refiere” (VW a RF, 27 may 1927, L, III, p. 385).
[320] Ciertos subproductos de Bloomsbury también pugnaban por reconocimiento. Por entonces apareció un libro de Marjorie Strachey, la hermana de Lytton, que Virginia detestó: “Su libro… nos deja a todos como imbéciles, prácticamente con nombre y nos compara con Jos [Wedgwood] y consigo misma, bastante para desventaja nuestra” (VW a VB, 22 may 1927, L, III, p. 381). Aun así, encontraba en el libro ciertos méritos debidos sobre todo a haber adoptado recursos modernos; también le interesaba encontrar lugares y personajes conocidos, lo que la invitaba a seguir leyéndolo.
[321] Otro aspecto de la fama consistió en recibir invitaciones de la BBC, por lo que, a mediados de julio de ese año, Virginia y Leonard fueron a la radio para hablar sobre libros y literatura.
[322] “Gloomsbury”, juego de palabras que une Bloomsbury y el adjetivo gloom, melancolía en inglés.
[323] Valerie Taylor, joven actriz del momento.
[324] Por alguna razón, a Virginia le costaba creer en ciertas pasiones que, como la que Lytton atravesaba por entonces, parecían tener efectos devastadores: ‘No veo cómo alguien pueda tomarlo como un golpe mortal —le escribía a Nessa—, teniendo en cuenta cómo se recupera” (VW a VB, 25 may 1927, L, III, p. 384).
[325] Por alguna razón, a Virginia le costaba creer en ciertas pasiones que, como la que Lytton atravesaba por entonces, parecían tener efectos devastadores: ‘No veo cómo alguien pueda tomarlo como un golpe mortal —le escribía a Nessa—, teniendo en cuenta cómo se recupera” (VW a VB, 25 may 1927, L, III, p. 384).
[326] Se refiere a la ocasión en la que acompañó a Vita a recibir el premio Hawthornden por su poema The Land. Virginia reconoció que los celos por el reconocimiento podían opacar su juicio, pero consideraba dicho poema “tan suave, tan blando” que le desagradaba (D, 23 jun 1927, III, p. 128).
[327] La entrevista apareció en Nouvelles Littéraires y la tuvo algo preocupada hasta que se enteró, con alivio, de que para ilustrarla escogieron una foto de su juventud (VW a VSW, 22 ago 1927, L, III, p. 412).
[328] La muerte del joven Philip Ritchie a los 28 años debió influir en su deseo por atrapar en retratos vivos a sus amigos. Al enterarse del trágico suceso, Virginia escribió en su diario: “Sentí que esa muerte me convierte en una vieja rezagada; me hace sentir que no tengo derecho a continuar, como si mi vida fuese a costa de la suya” (D, 20 sep 1927, III, p. 141).
[329] El proyectado libro de crítica demandaba mucha preparación, por lo que durante varios meses Virginia encaró la lectura de Austen, Proust, Radcliffe, Ruskin, Dostoievsky, Sterne, James. También publicó “The New Biography” (E, IV, p. 473). El proyectado libro de crítica demandaba mucha preparación, por lo que durante varios meses Virginia encaró la lectura de Austen, Proust, Radcliffe, Ruskin, Dostoievsky, Sterne, James. También publicó “The New Biography” (E, IV, p. 473).
[330] A la par que le preguntaba si había leído Challenge, Vita aseguraba que conservaba la misma pasión y que “solo […] la edad, la sobriedad, y el incremento de consideración” hacían que evitara la enorme tentación de viajar por ella a Sussex (VW a VSW, 14 jun 1927, L, III, nota al pie, p. 391). Aunque Virginia contestó que aceptaba el “challenge” (desafío) y la esperaba (VW a VSW, 14 jun 1927, L, III, p. 391), Vita no apareció.
[331] El escritor sudafricano no mató a su mujer ni se divorció, pero en The Georgiad. A Satirical Fantasy in Verse (1931) satirizó tanto a los Nicolson como a Bloomsbury.
[332] Nada quedaba librado al azar; hay que recordar que las fotografías de Julia Cameron habían sido tema de conversación cuando Vita y Virginia se conocieron.
[333] Una de las dificultades de reseñar novelas tenía que ver con la reacción de los autores, que incluso podían ser sus amigos. Por ejemplo, en “El Arte de la Ficción” (HEUB, p. 230), Virginia se refiere a Aspects of the Novel de Forster, a quien no le agradó lo ambiguo de su crítica. Para contemporizar, ella le envió una elogiosa carta (VW a EMF, 21 nov 1927, L, III, p. 438).
[334] Dado que Julian había satirizado a su tía, Nessa se preguntaba cómo tomaría Virginia la “demasiado dolorosa represalia” (VW a VB, 29 dic 1927, L, III, nota al pie, p. 311). De todas maneras, Virginia le escribía acerca de lo que consideraba bueno y malo en sus poemas (VW a JB, 16 oct 1927, L, p. 431).
[335]Virginia publicó Thomas Hardy 's Novels en el TLS del 19 de enero de 1928 y The novels of George Meredith en el TLS del 18 de febrero.
[336] El premio fue creado por colaboradoras de la revista Femina Vie Heureuse en 1904, como contrapartida al otorgado por la Académie Goncourt (fundada en 1903), en el que no participaban mujeres como jurados. Contaba con el apoyo de Librairie Hachette y se caracterizaba por tener un jurado integrado solo por mujeres, pero los premiados también podían ser escritores. Cuando se lo otorgaron a Virginia, el jurado estaba presidido por la condesa de Noailles.
[337] Según parece, la madre de Leonard se quitaba años: había nacido en 1850.
[338] Vita y Virginia pasaron la noche en Dieppe, donde Nessa y Duncan pintaban la logia o galería de la casa de Ethel Sands.
[339] A pesar de sentirse halagada, en una carta a su marido Vita exponía algunas reservas. Escribe Julia Briggs: “A ella le molestaba un poco que, a pesar de las bromas acerca del matrimonio, Orlando volviera con Shel [pareja de Orlando]: ‘Ella está un poco confundida porque Orlando (1) se casa y (2) tiene un hijo’, le dijo a Harold”. En la carta, Vita también agregaba: “¿Qué significa el ganso? Ese simbolismo es indescifrable”. A pesar de todo, Vita siempre se sintió orgullosa de haber inspirado la obra, versificó algunas líneas en una antología que publicó con Harold durante la guerra, e incluyó párrafos del Orlando en sus libros sobre Knole y los Sackville, y en su guía sobre Knole, escrita para el National Trust en 1948 (JB, p. 211).
[340]En “La nueva biografía” Virginia comenta, citando a sir Sydney Lee, “quien tal vez haya leído y además ha escrito más vidas que cualquier otro hombre de su tiempo”, que “el objetivo de la biografía […] es la transmisión fidedigna de la personalidad” (HEUB, p. 269).
Ahí está, según ella, “todo el problema que la biografía nos presenta al día de hoy. Por una parte, lo fidedigno, la verdad; por otra, la personalidad” (HEUB, p. 269). Además de plantear la dificultad de escoger “qué verdades son las que transmiten la personalidad” (HEUB, p. 270), Virginia recorre autores clave de la biografía inglesa, comenzando por Boswell, para arribar, finalmente, a las biografías reunidas en Some People, de Harold Nicolson.
[341] Utilizamos la traducción de Borges, pero dejamos esta frase en inglés, porque se ha señalado la conveniencia de revisar dicho trabajo tanto en Orlando como en Un cuarto propio, ya que podrían detectarse omisiones significativas, incluso antagonismos con la intencionalidad de la autora. Esta oración, por ejemplo, Borges la traduce, como señala Leah Leone: ‘Debemos confesarlo: era una mujer”, y así, el “impacto que el cambio sexual tendría para los lectores se atenúa sustancialmente”; además, la supuesta sorpresa y vergüenza del narrador se pierde. Para Leah Leone, los libros de Virginia Woolf, al “desestabilizar la autoridad de la historia y de la biografía, produjeron una influencia fundamental para la nueva narrativa del boom”, cuyos autores leyeron Orlando a la luz de la traducción de Borges. Leone se pregunta “qué recepción habría tenido Orlando si Borges la hubiera traducido sin alterar los temas de género” (Leah Leone, “La novela cautiva: Borges y la traducción de Orlando”. En http://www.borges.pitt.edu/documents/2513. pdí
[342]En cuanto a las repercusiones del Orlando, además de la película de ese nombre (escrita y dirigida por Sally Potter, 1992), la historia de Vita y Virginia fue el tema de la obra de Edna O’Brien, Virginia (1981). Las cartas entre Vita y Virginia han sido dramatizadas por Eileen Atkins (con ella misma en el rol de Virginia y con Vanessa Redgrave en el rol de Vita). Eileen Atkins también escribió el guión de la película Mrs. Dalloway e interpretó la adaptación de Un cuarto propio para teatro y televisión (realizada por Patrick Garland, PBC Masterpiece Theatre, 1991). En la Argentina, en 1997, Vita y Virginia fue llevada a escena con las actrices Leonor Benedetto y Elena Tasisto (Premio ACE de oro).
[343] Virginia escribía: ‘Berlín fue muy divertida en varios sentidos: humanos y cuadros. Nunca más, sin embargo. Incluso lo que veo de Londres desde la ventana tiene una gran distinción” (VW a VB, 7 feb 1929, L, IV, p. 15).
[344] Virginia reconocía esta tendencia en una carta a Duncan, en 1917: “Uno de los gusanos ocultos de mi vida han sido los celos que tengo de mi hermana, y me refiero a los celos de una hermana; para darles de comer, he inventado tal mito en torno a ella que ahora apenas sé diferenciar uno de la otra” (AG, p. 56).
[345] De todas maneras, hay que señalar que lo mismo podía sucederle con otros jóvenes, como el escritor William Plomer, del cual, después de recibir una visita, Virginia escribía: “Qué confusión […] Yo pretendiendo ser una Tía y luego una contemporánea” (VW a VB, 24 abr 1929, L, IV, p. 41).
[346] Virginia tendría que confesarle a su hermana: “A Leonard le desagrada mucho Cassis, o en todo caso prefiere otros lugares” (VW a VB, 8 nov 1930, L, IV, p. 251).
[347] Respecto de sus ganancias, Virginia escribía: “En el último medio año he ganado más de 1800 libras […] casi el sueldo de un ministro” (D, 30 jun 1929, III, p. 210). En Un cuarto propio sostiene que la mujer debe ganar 500 libras al año, lo que actualmente sería un salario de clase media. Aunque ella tenía sus inversiones y rentas, y hasta 1928 ganaba más como periodista que por sus libros, a partir de ese año llegó a ganar más dinero que Leonard (HL, pp. 449-450).
[348] En Hans Frost, el personaje de Jane Rose es una escritora que recuerda a Virginia (acaba de escribir una novela con un faro y luce como la esposa de un pintor prerrafaelista; Hans piensa que es la mejor novelista inglesa; se trata de una belleza remota que suele repetir la última pregunta que se le hace). Luego de leer la novela de Walpole, Virginia le confesó a Vita que se trataba de un “ensueño, irreal, todo lentejuelas, como un árbol de Navidad” (VW a VSW, 17 sep 1929, L, IV, p. 88). Aunque le había resultado más interesante un libro de Rebecca West, le escribió a Walpole asegurándole que no había podido dejar de leer y disfrutar de su libro.
[349] Julia Briggs se refiere a dicha conexión y señala: “Al faro explora los problemas que enfrentan la mujeres artistas en la sociedad patriarcal; Orlando los ubica en su perspectiva histórica; Un cuarto propio analiza su origen y naturaleza” (JB, p. 216).
[350] Virginia señala que solo disponiendo de tiempo e independencia económica la literatura de las mujeres se transformará, como lo es para los hombres, “en un arte digno de estudio”, “dejará de ser el vertedero de las emociones personales”, les permitirá acceder a otros géneros: “crítica, historia y biografía”, lo que afirma que será “una ventaja para la novela […] las mujeres escribirán menos novelas, pero mejores” (LTI, p. 171).
[351] Al respecto, Virginia llega a escribirle a Vita: “¿Por qué deberían importarte las críticas de un diplomático?” (VW a VSW, 1 sep 1929, L, IV, p. 85).
[352] Como se dijo en el capítulo anterior respecto de Orlando, la traducción de Borges —él le adjudicaba, especialmente en Un cuarto propio, parte del trabajo a su madre— fue durante mucho tiempo la única disponible en castellano. Actualmente, hay voces que piden una traducción revisada que dé cuenta de posibles neutralizaciones o visiones directamente antagónicas con las intenciones del texto; fundamentalmente teniendo en cuenta que los dos libros son claves en los estudios feministas y queer. En este libro, se ha destacado una “subversión del mensaje feminista” por parte de Borges: por ejemplo, cada vez que aparece la palabra “mind”, si se refiere a una mujer, se traduce como “espíritu”, pero si se refiere a un hombre se traduce como “inteligencia” (véase Leah Leone, “La novela cautiva: Borges y la traducción de Orlando”, ob. cit). Respecto de las opiniones de Borges acerca de Virginia Woolf y su obra, su conocimiento-desconocimiento del tema puede deducirse leyendo las entrevistas que le realizó Osvaldo Ferrari (OF, pp. 11-14).
[353] Esposa de Oskar Kallas, ministro de Estonia en Londres.
[354] Lady Londonderry, esposa del séptimo marqués de Londonderry, “era una anfitriona política conservadora que había encantado al primer ministro laborista Ramsay MacDonald” (D, III, nota 4, p. 351). Lady Londonderry, esposa del séptimo marqués de Londonderry, “era una anfitriona política conservadora que había encantado al primer ministro laborista Ramsay MacDonald” (D, III, nota 4, p. 351).
[355] Aunque solía quejarse del reposo que Leonard y los médicos exigían, Virginia reconocía: “Tuve aquí la extraña experiencia del descanso y la satisfacción perfectos. Todas las bayonetas que me pinchaban se retiraron. Estuve allí tumbada (diría que una hora), feliz. Y la sensación era rara. Ni una ansiedad, ni un movimiento, en ninguna parte. No venía nadie. Nada que hacer. Cesó la tensión. […] Este ha sido el más raro de todos mis estados de ánimo. No puedo recordar otro igual” (D, 1 mar 1930, III, p. 262). Aunque solía quejarse del reposo que Leonard y los médicos exigían, Virginia reconocía: “Tuve aquí la extraña experiencia del descanso y la satisfacción perfectos. Todas las bayonetas que me pinchaban se retiraron. Estuve allí tumbada (diría que una hora), feliz. Y la sensación era rara. Ni una ansiedad, ni un movimiento, en ninguna parte. No venía nadie. Nada que hacer. Cesó la tensión. […] Este ha sido el más raro de todos mis estados de ánimo. No puedo recordar otro igual” (D, 1 mar 1930, III, p. 262).
[356] Sanger era abogado y fue un Apóstol contemporáneo de Bertrand Russell que solía asistir a las reuniones que Virginia y Adrian iniciaron luego de la muerte de Thoby. En el prefacio del Orlando, ella dijo que su “versación en la ley de inmuebles” le había permitido realizar el libro (O, p. 7). Sanger era abogado y fue un Apóstol contemporáneo de Bertrand Russell que solía asistir a las reuniones que Virginia y Adrian iniciaron luego de la muerte de Thoby. En el prefacio del Orlando, ella dijo que su “versación en la ley de inmuebles” le había permitido realizar el libro (O, p. 7).
[357] En su correspondencia de 1919, Virginia le contó a Lytton que estaba leyendo, fascinada, el segundo tomo de la autobiografía de Ethel: “Es una pena que ella no sepa escribir bien. […] Pero igual me fascina. […] Por supuesto, el libro es el alma de los noventa” (VW a LS, 30 nov 1919, L, II, p. 405).
[358] Si bien la crítica de ambas se refería principalmente al terreno personal, Virginia también criticaba los libros de Vita. Así pues, el año anterior y en contra de la posición de Harold, la había estimulado para publicar los poemas reunidos King's Daughter; pero The Edwardians, la novela que alcanzó “gigantescas ventas […] que se aproximan a los 20.000” (D, 16 jun 1930, III, p. 271), y que fue elegida “Libro del Mes” tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos, no le pareció una obra destacable.
[359] Refiriéndose a esta publicación, Virginia pensaba: “Tendría una elasticidad y una urgencia que les falta a las hojas periódicas. A veces solo una fotografía. […] Nada de engendros de aparición regular. […] Reclutaríamos jóvenes escritores. Artículos firmados. Todo de lo más modesto y nada ostentoso” (D, 22 feb 1930, III, p. 260).
[360] Desde Cornwall, Virginia le escribió a Vita, conmocionada. ¿La razón de la conmoción? Haber visto “mi faro, y la puerta de mi casa entre lágrimas, pensando cómo mi madre murió a mi edad” (VW a VSW, 8 may 1930, L, IV, p. 165).
[361] Las dificultades continuaron, lo mismo que la esperanza de Virginia de “librarse” de Nelly. El 12 de noviembre, después de “una charla extraña, sinuosa, contradictoria, básicamente afectuosa e incluso íntima” (“nunca querré a ninguna señora tanto como a usted… etc.”) y “todas las viejas canciones”, tuvo que aceptar que regresara aunque pensaba: “¿Cómo podré disculparme ante mí misma suficientemente?” (D, 12 nov 1930, III, pp. 294-295
[362] La relación con su hermana se daba en una atmósfera especial, que contrastaba con la soledad de Rodmell: en Charleston el ambiente era festivo y bohemio. En la fiesta de cumpleaños de Quentin, Virginia disfrutó contemplando a “Nessa vestida de rojo, [que] puso una mampara.[y a] Angelica [que] bailó en torno a la hoguera, girando y zumbando como una vieja bruja chillona”. Sumado a esto, la presencia de los Keynes, especialmente la de Lydia, colaboró para que “durante unos minutos todo lo que se decía [tuviera] la calidad de las frases de una obra de Chejov” (D, 20 ago 1930, III, p. 276).
[363] Annie no llegaba hasta después del desayuno, así que Virginia experimentaba una suerte de libertad desconocida que la hacía prometerse que a todo costo no volvería “a meter la cabeza en un lazo corredizo” y se preguntaba: “¿Por qué hemos soportado esa incomodidad tanto tiempo, esa presencia siempre gruñendo, por lo menos siempre (porque eso es injusto) en un ángulo distinto del nuestro…” (D, 20 ago 1930, III, pp. 275-276).
[364] El 13 de septiembre y en reserva de su identidad, Virginia publicó un aviso en Time and Tide: “Se necesita mujer con inteligencia e iniciativa para hacer todo el trabajo de un piso, WC1, para dos escritores. Externa. Imprescindible sea buena cocinera. Podría convenir a dos amigas, medio día cada una. Sueldo a convenir. Largas vacaciones de verano, también en Semana Santa y Navidad. Apartado 8.415” (D, III, nota 4, p. 356).
[365] En su compañía, Virginia decía cosas que no sentía, por lo que estaba perpetuamente esforzándose “para tratar de proporcionarles los pasteles adecuados, las bromas adecuadas; el afecto y las preguntas adecuadas”. Con frecuencia tanto esfuerzo no tenía buenos resultados. Pensaba que su suegra podía ser ‘la más vanidosa de las mujeres”, siempre demandante de reconocimiento. Agotada de antemano por esas escenas en las que debía maravillarse “ante su asombrosa abnegación y valor” y estar de acuerdo con ella en que “el mal genio de los Woolf [era] solo una prueba de su inteligencia”, Virginia sentía una suerte de rebelión acompañada por sentimientos de compasión hacia la “pobre vieja” (D, 29 sep 1930, III, p. 283).
[366] Ethel hablaba de dejarle las cartas de algunas mujeres que habían tenido importancia en su vida, como Mary Benson, esposa del arzobispo de Canterbury, y lady Ponsonby, esposa del secretario particular de la reina Victoria. La propia Virginia había hecho su testamento a mediados de año.
[367] Rosenbaum considera el texto “Life as we have know it” un “remarcable alegato de su conciencia de clase y feminismo” (SPR, p. 151). Esta autora da cuenta del trabajo, correcciones y modificaciones que Virginia tuvo que realizar a pedido de las cooperativistas (SPR, p. 151-154).
[368] En The Apes of God, Percy Wyndham Lewis (1882-1957) satirizaba a los miembros de Bloomsbury. Raymond Mortimer se tomaba el asunto “muy a pecho”, pero Virginia fingía indiferencia subrayando que se trataba de “las murmuraciones, el encono y las disputas de una vieja criada a quien han despedido y se está desquitando” (D, 15 oct 1930, III, p. 286). En The Apes of God, Percy Wyndham Lewis (1882-1957) satirizaba a los miembros de Bloomsbury. Raymond Mortimer se tomaba el asunto “muy a pecho”, pero Virginia fingía indiferencia subrayando que se trataba de “las murmuraciones, el encono y las disputas de una vieja criada a quien han despedido y se está desquitando” (D, 15 oct 1930, III, p. 286).
[369] Beaton ya se lo había pedido en 1927 y también lo había rechazado (VW a VSW, 8 jul 193 0, L, IV, nota al pie, p. 186). Ante el rechazo de Virginia a ser fotografiada, el fotógrafo incluyó dos dibujos que hizo de ella en su Book of Beauty. Beaton decía que solo la reina Mary y Virginia Woolf se habían negado a posar para él. Cuando vio el libro, Virginia se enfureció —agravaba el hecho que fuera publicado por la editorial de Gerald Duckworth — y envió cartas de protesta que se publicaron en The Nation.
[370] Más sobre los celos. En su diario del 11 de noviembre, Virginia escribía: “Vita sufrió considerablemente por celos de Ethel. La alabó resueltamente, pero con amargura” [cuando Vita se enteró de que Virginia había tomado el té con ella]. “Se apoderó de ella tal angustia que no pudo hablar. Y yo no me di cuenta de nada; con mi acostumbrada ceguera, hice mi acostumbrada broma burlona. Eso V se lo tomó en serio y sacó mi carta para que yo la leyera” (D, 11 nov 1930, III, p. 294).
[371] Refiriéndose a ella escribió en su diario: ‘Tiene una mente clara y dura y se eleva de vez en cuando hasta la poesía; pero como de costumbre me espanta la maquinaria de la narrativa: es mucho trabajo para tan poco resultado. Sin embargo, no veo otra salida para sus dotes. Y estos libros no importan, lanzan destellos de luz clara aquí y allí; pero supongo que nada más. No obstante, tiene todas las dotes (supongo) de las que yo carezco: puede dar argumento, desarrollo, personaje, etc.” (D, 28 ago 1930, III, p. 278).
[372] Coventry Patmore (1823-1896) fue amigo de la abuela materna de Virginia. Su poema estaba inspirado en la vida de su mujer, a la que él consideraba la perfecta esposa victoriana, sacrificada y pura.
[373] En realidad, esta idea prosperó y Virginia terminó escribiendo dos libros, Los años y Tres guineas. Mientras trabajó en el primero, se refirió al libro con al menos diez títulos tentativos hasta llegar al definitivo: The Pargiters, Here and now, Music, Dawn, Sons and Daughters, Daughters and Sons, Ordinary People, The Caravan, Other People 's Houses, y finalmente Los años.
[374] En su diario, Virginia se refirió a su sueño: “Nos encontramos más allá de la muerte y nos estrechamos la mano, diciendo algo acerca de las explicaciones y la amistad. Yo sabía que ella estaba muerta. Parecía una llamativa síntesis de lo que ha sucedido desde que murió” (D, 8 jun 1931, IV, p. 29). En su diario, Virginia se refirió a su sueño: “Nos encontramos más allá de la muerte y nos estrechamos la mano, diciendo algo acerca de las explicaciones y la amistad. Yo sabía que ella estaba muerta. Parecía una llamativa síntesis de lo que ha sucedido desde que murió” (D, 8 jun 1931, IV, p. 29).
[375] En una de las interesantes cartas que Virginia le dirigió a Ethel en este período, repasa etapas y obras clave de su escritura, desde “Una mancha en la pared”, “Kew Gardens”, Noche y día, Al faro, ‘Una novela no escrita”, El cuarto de Jacob, hasta La señora Dalloway (VW a ES, 16 oct 1930, L, IV, pp. 230-232). En una de las interesantes cartas que Virginia le dirigió a Ethel en este período, repasa etapas y obras clave de su escritura, desde “Una mancha en la pared”, “Kew Gardens”, Noche y día, Al faro, ‘Una novela no escrita”, El cuarto de Jacob, hasta La señora Dalloway (VW a ES, 16 oct 1930, L, IV, pp. 230-232).
[376] Por entonces, Virginia le escribía a Nessa aduciendo que el posible “encanto místico” que ejercían algunos hombres sobre su hermana era el mismo que ella veía en Vita y que Nessa ni siquiera llegaba a percibir. Y concluía: “Supongo que tiene algo que ver con la ilusión del sexo: el sexo masculino te ilusiona a ti; el femenino, a mí. Así yo veo en su realidad al masculino; tú, al femenino” (VW a VB, 23 may 1931, L, IV, p. 336).
[377] En 1931, Leonard publicó el primer volumen deAfter the Deluge y Quack Quack! En septiembre, la Hogarth también reeditó A Village in the Jungle, su primera novela.
[378] Pasado el primer entusiasmo de la amistad, cuando Virginia volvió a escucharla en 1935, opinó que la ópera era demasiado larga (D, 4 mar 1935, IV, p. 284); y en 1939 eligió no volver a verla (D, 28 abr 193 9, V, p. 216).
[379] La pintura a la que se refiere es The Nursery.
[380] En el original, “mi” tiene doble subrayado.
[381] La oposición entre la realidad de la vida mental y las realidades exteriores caracteriza el universo de Virginia Woolf. Poco después de la publicación de Las olas, le escribió a Goldie Dickinson, refiriéndose a las elecciones generales: “Trataré de creer en la realidad, y fracasaré; entonces lo intentaré de nuevo, y volveré a fallar” (VW a GLD, 27 oct 1931, L, IV, p. 398).
[382] Paul Ricoeur describe “Las olas como el límite de una ‘novela polifónica’; es una ‘novela pura con múltiples voces… ya no una novela en absoluto, sino una especie de oratorio ofrendado a la lectura’” (MH, p. 357).
[383] Aunque la traducción castellana del diario utiliza el término “mariconería”, lo cambiamos por el que solía usar Virginia (D, 22 feb 1930, III, p. 260; D, 4 abr 1930, III, p. 265).
[384] En abril de 1930 después de asistir a una de esas reuniones, en las que un grupo entre los que estaba Lytton admiró una fotografía de Stephen Tennant, Virginia se llevó la impresión de haber “entrado en un urinario de hombres” (D, 4 abr 1930, III, p. 266).
[385] Cuando almorzó con él en noviembre, Virginia lo encontró “increíblemente aburrido” (VW a ES, 20 nov 1932, L, V, p. 128). Por su parte, en su libro Social Climbers in Bloomsbury, el conde escribió una sátira con bromas antisemitas a costa de Leonard, que también tenía a Virginia como protagonista (Social Climbers in Bloomsbury, Texas, edición privada, 1939) (HL, nota 55, p. 843).
[386] Por entonces Ralph Partridge estaba en relación con Francis Marshall, con quien se casó en 1933.
[387] A finales de 1932 Virginia se unió a la London and National Society for Women’s Service y en febrero de 1933 trató de vender el manuscrito de Un cuarto propio en Norteamérica, para obtener fondos para esa sociedad. La Gran Depresión impidió el trato.
[388] Se podría aventurar, proyectando el mito en la vida de Virginia, que ella fue una Perséfone siempre atenta a proyectar el rol de Deméter, alternativamente, en Julia, Vanessa, Vita y Ethel Smyth. En Las olas, Rhoda recogiendo flores también recuerda a la joven diosa secuestrada por Hades. Por otra parte, varias críticas feministas analizaron Al faro en términos de esta relación madre e hija (MH, p. 69).
[389] Dice, despectiva: “[Su] entera fortuna ha sido gastada en el boleto, y se irán a casa, y dominarán alguna callecita suburbana a fuerza de ‘Yo estuve en Atenas en abril de 1932’” (D, 21 abr 1932, IV, p. 91).
[390] Scrutiny era la publicación en la que Q. D. Leavis y su marido F. R. Leavis criticaban duramente a Bloomsbury y a Virginia en particular. Ambos tuvieron gran influencia en la enseñanza y en la crítica literaria inglesa entre 1930 y 1970, y poseían un “rígido” punto de vista acerca de lo que era “gran” literatura (MH, p. 144).
[391] Durante el viaje a Grecia con los Fry, los Woolf habían comentado el libro de Max Eastman, The Literary Mind: Its Place in an Age of Science (1931). Sir James Jeans había publicado en 1930 The Mysterious Universe, y en 1929 The Universe Around Us. Virginia también intentaba leer The Emergence of Man de Gerald Heard y The Science of Life (1931) de H. G. y G. P. Wells y Julian Huxley.
[392] Las relaciones con el primo de Vita distaban de ser sencillas. Unos meses después, en una lectura de Vita de su poema The Land, el comportamiento de un grupo entre los que estaban Eddy, Stephen Spender y William Plomer, logró enfurecer a Virginia (HL, p. 623).
[393] La escritora Winifred Holtby (1898-1935), nacida en Yorkshire y graduada en el Somerville College de Oxford, escribió el primer estudio de importancia sobre la obra de Woolf.
[394] El desmayo no había tenido mayores consecuencias y después de un día en cama y de cancelar un almuerzo con la viuda de Hardy, se sentía mejor.
[395] Joseph Wright (1855-1930) fue un escritor de origen humilde, que no recibió educación formal y recién aprendió a leer y escribir a los quince años. Llegó a ser profesor de Filología Comparada en la Universidad de Oxford y escribió el English Dialect Dictionary. Preocupada por el destino de su obra, Virginia se inclinaba a admirar la de Wright, de quien consideraba que había dejado algo “construido sólidamente y para siempre” (D, 13 jul 1932, IV, p. 116).
[396] Virginia aseguraba que, siendo la hija de un general, se entendía que se hubiese abalanzado sobre el tema sin primero preguntarle si había escrito el artículo, a diferencia de Vita y Walpole, que habían detectado la imitación. Como remate, Virginia agregaba que Jane Austen no era para nada una de sus favoritas y que si la razón no la obligara a reconocer que era “una magnífica artista”, daría todo lo que Austen escribió “por la mitad de lo que escribieron las Bronte” (VW a ES, 20 nov 1932, L, V, p. 127). Cuando Virginia se enteró que E. M. Forster era el autor del artículo, pidió encarecidamente a su amiga que no repitiera sus opiniones sobre lo que había escrito (VW a ES, 29 nov 1932, L, V, p. 131).
[397] En esos días, Virginia le llevó unas cerezas de su huerto a una de sus vecinas, Mrs. Grey, una anciana inválida, vecina de Rodmell, que había perdido a toda su familia. La pobre mujer le confesó que rogaba a Dios cada día para que ‘la llevara”. Enfrentada de esta manera con la invalidez, la vejez y la impotencia, Virginia consideraba que los “doctores parroquiales” la torturaban manteniéndola con vida (D, 16 sep. 1932, IV, p. 125).
[398] Frases de Macbeth y de El cuento de invierno de Shakespeare (D, 2 oct 1932, IV, p. 126).
[399] Como El lector común, el segundo tomo reúne ensayos críticos en los que Virginia había trabajado mientras escribía Las olas y Flush, “por ejemplo, para probar mis destrezas” (D, 16 feb 1932, IV, p. 77). En las primeras ediciones, se leía en la cubierta: “Un libro de crítica no profesional que se ocupa de libros y personajes con los que se ha topado la autora” (MH, p. 59).
[400] Leonard se quejó de una picazón, producto de su disfraz, y Virginia se burló de la “incurable enfermedad” —él tenía piojos—. Casi frente al consultorio del médico que Leonard consultó estaba la casa donde vivió Flush con su dueña, y aprovechó para visitarla (D, 19 ene 1933, IV, pp. 143-144).
[401] La actriz Virginia Isham era prima lejana de Virginia Woolf, hija de Millicent Vaughan.
[402] Pomona: ballet con música de Constant Lambert y coreografía de Frederick Ashton, primera representación en Sadler’s Wells el 17 de enero de 1933 (D, 19 ene 1933, IV, p. 144).
[403] Cuando en una comida dada por una diputada laborista cuyo marido era profesor de la Manchester, la anfitriona expresó cuánto le gustaría a su marido entregarle ese honor, a riesgo de parecer “un poquito tonta, mojigata y quizás extrema” Virginia la interrumpió diciendo que no lo aceptaría (D, 25 mar 1933, IV, p. 148).
[404] Oliver Goldsmith (1730-1774) fue un escritor y médico irlandés, conocido especialmente por su novela El vicario de Wakefield (1766), y por ser amigo del Dr. Samuel Johnson. Virginia trabajaba sobre los cuatro volúmenes de The Miscellaneous Works of Oliver Goldsmith (1837), de James Prior, que había heredado de su padre.
[405] Tras experimentar en carne propia los beneficios de estos artefactos en las tareas cotidianas, el año anterior le había regalado una heladera a Nessa para su cumpleaños (VW a VB, 24 may 1932, L, V, p. 65).
[406] Turguenev llevaba una suerte de dossier de sus personajes, y en el caso de Bazarov —el protagonista de Padres e hijos—, un diario del que se conservaban algunas páginas. Teniendo en cuenta todo el proceso de la escritura, Virginia pensaba que el escritor llegaba “mucho más profundo” y arremetía contra la crítica: “La dificultad con la crítica es que es demasiado superficial. […] solo la visión del ojo de pájaro desde la cima de un iceberg. El resto, bajo agua” (D, 16 ago 1933, IV, p. 173).
[407] Recientemente Virginia había visto la puesta, en un escenario de Londres, de The Barretts of Wimpole Street, y aunque no le agradó la obra, que le pareció “bastante pobre” (VW a ES, 27 jun 1931, L, IV, p. 349), se divirtió con “la asombrosa historia” (VW a HMA, 2 jul 1931, L, IV, p. 351).
[408] Trabajo avalado por Virginia que acordó desembolsar cien libras para ello, comprando y encargando varias piezas. Abierta en diciembre de 1932, en las paredes lucían seis paneles florales de siete por cinco pies, encuadrados por cortinajes pintados y sobre los que había espejos circulares. Completaban la decoración un sofá, un biombo, sillas, una chimenea, un piano y un gramófono, también elaboradas alfombras, almohadones y lámparas: todas piezas intervenidas y decoradas o completamente diseñadas por Duncan y Vanessa. Terminada la muestra, Virginia se hizo de varias piezas (RS, pp. 227-228).
[409] Virginia bromeó con Quentin diciendo que tanto ella como Ottoline corrían peligro, porque Vivienne creía que eran amantes de su marido (VW a QB, 26 jul 1933, L, V, p. 207). Bromas aparte, Virginia estaba lejos de identificarse o de sentir pena por Vivienne, que por su parte creía que los Woolf la apoyarían (VW a LOM, 31 dic 1933, L, V, p. 266). Pero Virginia se diferenciaba de la mujer de Eliot y de sus enfermedades nerviosas, ya que conectaba las suyas con otras características, las asociaba con su genio y con la posibilidad que siempre había tenido de recuperarse y traducir sus experiencias en palabras.
[410] La fama y el reconocimiento del que era objeto complotaban contra la tranquilidad de su agenda: había días en los que a una comida afuera la seguían una serie de tés y de cenas agotadoras (VW a ES, 25 jun 1933, L, V, nota al pie, p. 199). También hubo una exposición de mosaicos de Boris Anrep en un hall de la Galería Nacional, que incluía el retrato de Virginia como Clío, el de Clive Bell como Baco, el de Lydia Keynes como la musa de la música y de la danza y el de Greta Garbo como musa de la tragedia. Como esto se contradecía con su afán de anonimato, Virginia consideró necesario explicarle a Ethel: ‘Te predico el anonimato y luego ponen mi retrato en mosaicos en la Galería Nacional. Sí: pero mi condición era que yo sería Clío, no V W. No es mi culpa si Anrep por su cuenta da todos los nombres a los diarios” (VW a ES, 25 jun 1933, L, V, p. 200). El mural es casi imposible de fotografiar hoy, porque está en el piso y sobre él pasan, día a día, millares de visitantes al museo.
[411] Lydia Lopokova fue Olivia en el ballet Twelfth Night; la reseña de V Woolf apareció en el New Statesman & Nation (NS&N) el 30 de septiembre (D, 10 sep 1933, IV, nota al pie, p. 179). Lydia Lopokova fue Olivia en el ballet Twelfth Night; la reseña de V Woolf apareció en el New Statesman & Nation (NS&N) el 30 de septiembre (D, 10 sep 1933, IV, nota al pie, p. 179).
[412][412] En esta reunión del Memoir Club Virginia probablemente leyó recuerdos de la época de Fitzroy Square que estaba refrescando para The Pargiters, así como rememoraba las propuestas matrimoniales de Hilton Young y Walter Headlman (D, 30 jul 1933, IV, nota el pie, p. 170; D, 23 sep 1933, IV, nota al pie, p. 180). En esta reunión del Memoir Club Virginia probablemente leyó recuerdos de la época de Fitzroy Square que estaba refrescando para The Pargiters, así como rememoraba las propuestas matrimoniales de Hilton Young y Walter Headlman (D, 30 jul 1933, IV, nota el pie, p. 170; D, 23 sep 1933, IV, nota al pie, p. 180).
[413] Por entonces, leía la vida del político irlandés Charles Stewart Parnell y continuaba con otras lecturas de memorias, autobiografías e historia con las que acompañaba la escritura de The Pargiters.
[414] Escritora amiga de Winifred Holtby; el libro era Testament of Youth.
[415] Virginia pensaba en La saga de los Forsyte, de Galsworthy, o en la serie de cuatro novelas referidas a los Herries (Herries Chronicles) de Hugh Walpole, quien acababa de enviarle una copia del cuarto tomo titulado Vanessa (D, 2 sep 1933, IV, nota al pie, p. 176).
[416] Virginia no encontraba cualidades al candidato (‘Pero no —ni por todos los rubíes en las minas de África—, no” - VW a QB, 26 nov 1933, L, V, p. 253), que en una simple caja de cartón le había regalado a su novia unas joyas impresionantes y en extremo valiosas. Virginia le escribía a Quentin y le contaba que pensaba invitar a comer a Barbara, no sin antes pedir que la policía reforzara la manzana.
[417] En marzo, el estado de Bedford exigió una remodelación de Tavistock Square.
[418] En una entrevista de la BBC, quince años después de la muerte de Virginia, Nelly se refirió escuetamente a los años que habían pasado juntas. Dijo que a Virginia le gustaban las milanesas con champignones, las buenas sopas y que sus postres favoritos eran la creme brulée y el helado con chocolate caliente. También que en las ocasiones en las que cocinaba, Virginia utilizaba todos los platos de la cocina y no lavaba ninguno. Recordó que fue muy atenta cuando la operaron llevando al hospital un ananá y abrazándola cariñosamente. Su siguiente trabajo con el actor Charles Laughton, cerca de Gordon Square, le permitió seguir en contacto con las mucamas del vecindario.
[419] En Londres, Nelly fue reemplazada por Mabel Haskins, quien había trabajado para Margery Fry. Su carácter más calmo tal vez contribuyó a que le otorgaran el poco agradable apodo de “la vaca”; y aunque Leonard no se sentía a gusto con ella, fue su cocinera por cerca de seis años. En Rodmell contrataron a Louie Everest, una joven que vivía con su marido y dos hijos en Southeast y que, lejos de sentirse intimidada por los Woolf, continuó trabajando con ellos hasta la muerte de Leonard.
[420] Los celos de Mitz eran tales que en una ocasión en la que se escapó y se subió a un árbol, negándose a bajar a pesar de sus pedidos, Leonard llamó a Virginia y le dio un beso bajo el árbol logrando así que la monita descendiera.
[421] Es el libro en el que Eliot recopiló tres conferencias que brindó en la Universidad de Virginia, donde figuran polémicas referencias a los judíos librepensadores.
[422] Baste con citar solo a Thackeray o a George Eliot: los autores ingleses ironizaban respecto de la pretensión aristocrática de los irlandeses. Al respecto, véase “La mujer de Dennis Haggarty”, de William M. Thackeray.
[423] Men of Aran (1934) es una película de Robert J. Flaherty, que documenta ficcionalmente la vida dura que llevaban los pescadores y habitantes de la isla irlandesa.
[424] La obra era The Old Lady Says “No!”, de E. W. Tocher (seudónimo de Denis Johnston).
[425] Leslie había escrito la vida de Swift, resaltando la fuerza de la mirada de sus ojos azules “como el cielo”. Mientras escribía su biografía, nació la primera hija que tuvo con Julia, a la que llamaron Vanessa, recordando el nombre de la joven que se había enamorado apasionadamente del autor de Los viajes de Gulliver y deán de la catedral de Dublín. En sus escritos, Swift no solo había defendido la validez de la moneda irlandesa; también había denunciado la extrema pobreza de la población y redactado una “modesta propuesta” (1729) en la que irónicamente decía que, para evitar la carga que significaban para sus padres y país, los niños irlandeses pobres podrían ser vendidos como carne para los ricos. Convertido en héroe por los nacionalistas irlandeses, la vida sentimental de Swift tiene sus misterios. Los mismos que Virginia intentó explorar en “Swift’s Journal to Stella” en The Second Common Reader (1932).
[426] George Duckworth falleció en Freshwater, en la Isla de Wight, el 27 de abril de 1934, a los sesenta y seis años.
[427] Así se llamaba la casa de Shakespeare en Stratford- on-Avon.
[428] En su diario Virginia especifica claramente los efectos de la enfermedad: “cuán infinitamente modesta y desilusionada y falta de todo tipo de ambición me vuelvo, y todo a causa de la gripe” (D, 18 may 1934, IV, p. 221).
[429] Por entonces, Virginia consideraba que Stephen Spender era un joven prometedor. Cuando se conocieron, él trató de impresionarla. Después de haber conversado, Virginia reflexionó: “Lo peor de ser un poeta es que uno debe ser un genio”. Spender vivía en un barrio preferido por escritores homosexuales, también elegido por E. M. Forster y William Plomer, todos vinculados sentimentalmente con miembros de la clase trabajadora, a los que ella llamaba “Los Lirios del valle”, mientras se preguntaba el porqué de esa “pasión por el portero, el policía y el zapatero” (VW a QB, 21 dic 1933, L, V, p. 262).
[430] Robert (Bob) Calverley Trevelyan (18721951) era poeta, Apóstol y bachiller clásico. La Hogarth Press publicó varios de sus libros. En Beelzebub and other Poems (1935) dedicó un poema a VW. Robert (Bob) Calverley Trevelyan (18721951) era poeta, Apóstol y bachiller clásico. La Hogarth Press publicó varios de sus libros. En Beelzebub and other Poems (1935) dedicó un poema a VW.
[431] En esa conversación se comentó el artículo de Leonard publicado en NS&N en el que decía: “‘No hubo hombre vivo a quien la generación que alcanzó la madurez entre 1900 y 1914 le debiera tanto como a Mr. Shaw”. En ese artículo, Leonard señalaba que solo una guerra mundial pudo evitar que se propagaran sus ideas tendientes a “la verdad, decencia, socialismo, paz y civilización”, dejando paso a que los bárbaros “Hitler, Mussolini, Pilsudski, Schuschnigg y Mosley!” obtuvieran el poder (D, 2 sep 1934, IV, nota al pie, p. 241). En esa conversación se comentó el artículo de Leonard publicado en NS&N en el que decía: “‘No hubo hombre vivo a quien la generación que alcanzó la madurez entre 1900 y 1914 le debiera tanto como a Mr. Shaw”. En ese artículo, Leonard señalaba que solo una guerra mundial pudo evitar que se propagaran sus ideas tendientes a “la verdad, decencia, socialismo, paz y civilización”, dejando paso a que los bárbaros “Hitler, Mussolini, Pilsudski, Schuschnigg y Mosley!” obtuvieran el poder (D, 2 sep 1934, IV, nota al pie, p. 241).
[432] Véase la nota sobre Lewis en el capítulo XXXIII: 1930, p. 626.
[433] El estado depresivo que siguió a Al faro es manifiesto en las anotaciones del diario de los días 15, 28 y 30 de septiembre de 1926.
[434] En una de estas, Ethel le había dicho que estaba “muerta” para ella, a lo que Virginia respondió con ironía destacando las ventajas que daba convertirse en uno de esos fantasmas de los que la gente habla con respeto (VW a ES, 19 abr 1933, L, V, p. 178)
[435] La nueva amante de Vita era su cuñada Gwen St. Aubyn. Virginia tampoco se sentía a gusto con Hilda Matheson, otra de sus amantes y directora de la BBC. Por su parte, Leonard encontró peligrosamente fantástico el manuscrito de su último libro y, además de señalar que la escena de “una mujer flagelada en una cueva” podía ser más de lo que el público del momento pudiera soportar, también sugirió que reconsiderase un chiste “sobre la glándula prostática” (D, 17 jul 1934, IV, p. 226). A pesar de todo, la Hogarth publicó ese año The Dark Island.
[436] Se trataba de la introducción a su obra Fighting the Waves (1934) donde Yeats nombra a Virginia Woolf, a Ezra Pound y a James Joyce. Su escritura sugiere una filosofía similar a la de Sankara de la Antigua India: un aluvión de experiencia cayendo sobre nosotros y en nosotros (VW a VSW, 30 oct 1934, L, V, nota al pie, p. 342; D, 26 oct 1934, IV, nota al pie, p. 255).
[437] Edward McKnight Kauffer (1890-1954) era norteamericano, pero residía en Londres desde 1914.
[438] La norteamericana Sylvia Beach (1887-1962) era dueña de la famosa librería Shakespeare & Company de París. Fue la primera en atreverse a publicar el Ulises de Joyce.
[439] Un rasta (acortamiento de rastaquouére) es un advenedizo social: un nuevo rico que se viste opulenta y exageradamente. Estancia en castellano en el original.
[440] Virginia siempre escribió Okampo en sus cartas a Victoria o en las referidas a ella, hasta que comenzó a llamarla por su nombre de pila, después de entrar en confianza, a las pocas semanas.
[441] Victoria Ocampo le envió ejemplares de Lawrence, impresos por Sur, que Virginia agradeció: “Me enorgullecería ver Un cuarto así, creo que el Cuarto es el mejor para comenzar; luego, si quisieras otro, Orlando o Al faro” (VW a VO, 28 dic 1934, L, V, p. 358). y Victoria señaló que durante su primer encuentro Virginia le preguntó si había muchas mariposas en la Argentina, creencia que —dice Victoria— pudo haber recogido de “un libro de viajes de Darwin” (VO, I, p. 215). También le preguntó a qué jugaba en la infancia, cuántas hermanas tenía, cómo eran su casa, el campo, mostrándose interesada además por conocer la impresión que le había dado Mussolini. En cuanto a Darwin en Buenos Aires, recordemos que él escribió, refiriéndose a las mujeres que vio durante su estancia allí: “Al principio me sorprendí tanto como si me encontrara entre un grupo de sirenas… No les podía quitar los ojos de encima” (VO, I, p. 215).
[442] C. E. M. Joad (1891-1953) en “The End of an Epoch”, publicado el 1° y el 8 de diciembre en NS&N, postulaba que el reinado supremo de Bloomsbury posterior a la Primera Guerra había comenzado a declinar en 1926. Virginia anotó en su diario: “Nosotros —B[loomsbur]y — estamos muertos; eso dice Joad. Le chasqueo los dedos a eso. Lytton & yo los dos destructores” (chasquearle los dedos a algo es deslegitimarlo abiertamente) (D, 2 dic 1934,IV, p. 265).
[443] Estos espectáculos “se iniciaron con una representación del Comus, de Milton, en una versión asainetada que, en palabras de la misma Virginia, era ‘sublimemente obscena’. Entre las primeras comedias, señala David Garnett […] hubo una titulada Don't be Frightened, or Pippington Park, inspirada en una noticia de prensa acerca de un adinerado caballero que había abordado con propósitos deshonestos a una joven en el parque. Vanessa Bell hacía el papel de la víctima, y en el último acto interpretaban unpas de deux Lydia Lopokova y Maynard Keynes. Una obra escrita por Quentin Bell presentaba su propia casa, en Charleston, como si se tratase de unas ruinas arqueológicas visitadas por turistas en un futuro remoto. Bell también recuerda un drama cómico en cuplés rimados titulado The Last Days of Old Pompeii. Las representaciones se celebraban en los domicilios de unos y otros” (FR, II, p. 12).
[444] La princesa Bibesco, Elizabeth Asquith (1897-1945) era escritora. Virginia la conocía desde 1920.
[445] Sin embargo, en 1974 la obra se representó en el Stanford Museum of Art, en Palo Alto, California, coincidiendo con una exhibición de las fotografías de Julia Cameron. Otra puesta tuvo lugar en 1983 en la New York University. Los intérpretes fueron Eugéne Ionesco (Tennyson), Alain Robbe-Grillet (Mr. Cameron), Joyce Mansour (Mrs. Cameron), Florence Delay (Ellen Terry), Jean-Paul Aron (reina Victoria), Tom Bishop (Craig) y Rodica Ionesco (la mucama). Se agregó un mayordomo interpretado por la novelista Nathalie Sarraute.
[446] Cabe señalar que el reparto que figura de puño y letra de Virginia en la edición en castellano y en inglés de Freshwater es distinto del que obtuvimos en MH, p. 93 (de mano de Virginia se ve que el papel de Tennyson lo cubriría su hermano Adrian Stephen) (Freshwater, Barcelona: Lumen, 1980, p. 60; Freshwater, Estados Unidos: Harcourt, 1985, p. XIII). Cabe señalar que el reparto que figura de puño y letra de Virginia en la edición en castellano y en inglés de Freshwater es distinto del que obtuvimos en MH, p. 93 (de mano de Virginia se ve que el papel de Tennyson lo cubriría su hermano Adrian Stephen) (Freshwater, Barcelona: Lumen, 1980, p. 60; Freshwater, Estados Unidos: Harcourt, 1985, p. XIII).
[447] Moonshine, además de su significado literal, “luz de luna”, también puede significar, en sentido figurado, “pamplinas” o “tonterías”.
[448] Leslie Stephen sucedió a Tennyson en la presidencia de dicha comisión en 1892. Mrs. Green, viuda del historiador J. R. Green, era una de las integrantes. Leslie dice en Mausoleum Book que, aunque no lo vio así en un principio, con el tiempo llegó a pensar “mejor de ella” y que se trata de “una mujer generosa, una inquebrantable amiga” (LS, p. 108).
[449] De haber existido esta discriminación, no fue sostenida, ya que al año siguiente se eligió a una mujer para integrar dicha comisión.
[450] Virginia detectaba lo paradójico del “amor al poder” que percibía en Leonard, quien por otra parte se especializaba en denunciar esa característica en otros. En defensa de su vínculo y en alianza con él, escribía que, aunque no afectara la relación entre ellos, odiaba que “la gente lo note” (D, 25 jun 1935, IV, p. 326).
[451] Durante una visita a Sissinghurst, Virginia sintió que se había distanciado de Vita, y escribía en su diario: “Mi amistad con Vita se ha terminado. No con una disputa, no con un portazo, sino como cae la fruta madura”. Lo cierto es que Vita optaba por una vida recluida, y Virginia contemplaba ahora a una mujer distinta de la que había conocido, “muy gorda, muy como la indolente señora de campo, desaliñada”. Aunque compartían algunos intereses, los de Vita parecían remitirse en exclusivo a sus perros, su jardín, su casa. Sin amargura, pero con un “cierto vacío”, Virginia sobrellevaba “la deserción de Vita; la muerte de Roger”, y que ya no surgiera nadie “para ocupar sus lugares” (D, 11 mar 1935, IV, p. 287).
[452] Frank Arthur Swinnerton (1884 −1982) era un novelista, crítico, biógrafo y ensayista inglés.
[453] Richard Ellis Roberts (1879-1953), periodista. Su artículo en defensa de Bloomsbury apareció en el Times, el 15 de abril (D, 15 abr 1935, IV, nota al pie, p. 301).
[454] En esta carta a Vanessa, Virginia se refiere al amor por los “Apes” (simios) haciendo alusión a uno de los sobrenombres que recibía desde niña y a la carta que le había enviado a Vanessa con motivo de su matrimonio.
[455] Escribió Leonard: “Los salvajes nativos de Italia se deleitaban con Mitz de la misma manera infantil en que lo hacían los de Holanda, Alemania y Austria. Es tal vez interesante, desde los ángulos antropológico e histórico, remarcar las reacciones de la gente de Holanda, Alemania, Austria, Italia y Francia hacia Mitz en 1935. En 25 días que pasé en los primeros cuatro países, docenas de holandeses, alemanes, austríacos e italianos me hablaron sobre Mitz. Todos hacían una o dos de cinco o seis preguntas estándares. Las observaciones y preguntas eran banales, infantiles, o a veces increíblemente tontas”. La diferencia la hizo “un extraordinario soldado” que habló de la monita “de manera adulta, inteligente; fue el primer hombre, mujer o niño en hacer eso en 2.469 millas y también fue el primer francés que me habló sobre Mitz. La reacción de un hombre en la calle ante una monita tití sentada al volante de un auto le enseña a alguno algo, creo, acerca de la tradición intelectual, incluso la civilización, del país al cual pertenece. Hay muchas cosas que no me gustan de la tradición francesa, pero su escepticismo y respeto por la inteligencia me parecen admirables” (LW, IV, pp. 194-195). Escribió Leonard: “Los salvajes nativos de Italia se deleitaban con Mitz de la misma manera infantil en que lo hacían los de Holanda, Alemania y Austria. Es tal vez interesante, desde los ángulos antropológico e histórico, remarcar las reacciones de la gente de Holanda, Alemania, Austria, Italia y Francia hacia Mitz en 1935. En 25 días que pasé en los primeros cuatro países, docenas de holandeses, alemanes, austríacos e italianos me hablaron sobre Mitz. Todos hacían una o dos de cinco o seis preguntas estándares. Las observaciones y preguntas eran banales, infantiles, o a veces increíblemente tontas”. La diferencia la hizo “un extraordinario soldado” que habló de la monita “de manera adulta, inteligente; fue el primer hombre, mujer o niño en hacer eso en 2.469 millas y también fue el primer francés que me habló sobre Mitz. La reacción de un hombre en la calle ante una monita tití sentada al volante de un auto le enseña a alguno algo, creo, acerca de la tradición intelectual, incluso la civilización, del país al cual pertenece. Hay muchas cosas que no me gustan de la tradición francesa, pero su escepticismo y respeto por la inteligencia me parecen admirables” (LW, IV, pp. 194-195).
[456] Virginia se refería a “la dificultad de combinar los dos: el aquí y el allá. Si me abocara a ella, pronto perdería el control de mis palabras” (D, 6 mar 1935, IV, p. 285).
[457] De todas maneras, firmó una carta de apoyo al congreso en el New Statesman & Nation del 1° de mayo de 1935.
[458] En The Destructive Element, Stephen Spender analiza las fuerzas que amenazaban la civilización, y cómo la obra de autores como Keats, Henry James, James Joyce o Tom Eliot, se inscribe en esa tensión. Su última parte sale en defensa de un sujeto político y expone la importancia de abordar cuestiones político- morales en literatura.
[459] Susan Buchan (1882-1977), de soltera Grosvenor, era novelista y biógrafa. Virginia y ella se conocían desde antes de su matrimonio. El año anterior había enviado un manuscrito que la Hogarth publicó en 1935.
[460] Aunque apoyaba a Bevin, en sus memorias Leonard también recordó impresionado la “casi indecente crueldad” con la que aquel destruyó a un “lacrimoso” Lansbury (LW, IV, p. 245). Aunque apoyaba a Bevin, en sus memorias Leonard también recordó impresionado la “casi indecente crueldad” con la que aquel destruyó a un “lacrimoso” Lansbury (LW, IV, p. 245).
[461] Que tiempo después Virginia rechazara lo que él escribió sobre Roger Fry no mejoró la relación tía/sobrino y finalmente la llenó de culpa (VW a JB, 1 dic 1935, L, V, nota al pie, p. 447).
[462] En las memorias que escribió después de leer estos comentarios de Virginia, Victoria Ocampo se ocupa de subrayar que las dos mujeres no tenían nada de “misteriosas” ni de “incomprensibles”. Una de ellas era prima de Victoria y hablaba inglés, y la otra, Miss May, “era tan inglesa como Virginia” (VO, I, p. 44). Las cartas que Victoria le escribió a Virginia pueden leerse en el Apéndice de Virginia Woolf en su diario (VO, II, p. 101) y en el primer tomo de Testimonios.
[463] En la misma carta en la que agradecía las mariposas, Virginia hacía alusión a que había sido invitada por el PEN Club a Buenos Aires, con los gastos pagos: “Pero no puedo hablar de literatura, esa no es mi línea”, decía explicando su rechazo. También invocaba que estaba atada a Inglaterra pero “de todos modos, uno de estos días iré” (VW a VO, 29 oct 1935, L, V, p. 439).
[464] Protegida por los Huxley, la lectura de manos se puso de moda. Mrs. Wolff leyó incluso la palma de la mano de Mrs. Simpson, la amante del Príncipe de Gales.
[465] Victoria Ocampo no logró atraer a Virginia a Buenos Aires, pero la reunión contó con la presencia de Aldous Huxley. Veánse: PEN Club [Buenos Aires] Congreso Internacional de los PEN Clubs (14ª: 1936: Buenos Aires, Argentina) y Congreso Internacional de los PEN Clubs: discursos y debates (Buenos Aires: Talleres Gráficos La Bonaerense, 1937).
[466] Las obligaciones sociales le pesaban al punto de hacer comentarios hirientes respecto de sus visitantes y personas que la requerían. Así pues, su medio hermano Gerald le pareció un “cocodrilo en un tanque, un obeso y obsoleto cocodrilo” (D, 1 abr 1936, V, p. 21); y a la recientemente viuda lady Colefax la vio “no mejorada por la tristeza creo, solo afectada” (D, 9 abr 1936, V, p. 23).
[467] El 8 de abril Virginia envió a la imprenta Clark la última parte de su manuscrito. Según dice Leonard en sus memorias, Virginia hizo las galeras en vez de pruebas de página para “poder tener la libertad de hacer cualquier alteración que deseara en las pruebas” (LW, IV, p. 153).
[468] De todas maneras, en una carta a Julian, sin la necesidad de mostrarse diplomática, concluyó que Eliot fallaba en su intento de “ser un fornido inglés, con nuestro don para delinear personajes. Ni una pizca de Dickens o Shakespeare en él. Anoche leí Sueño de una noche de verano. Bien, ahí lo tienes: toda Inglaterra, todo mayo en una o dos canciones” (VW a JB, 2 may 1936, L, VI, p. 33).
[469] Le escribía a Vita que le preocupaba lo lento de la corrección de Los años: si solo trabajaba % de hora por día, terminaría el libro en 6 años (VW a VSW, 9 jun 1936, L, VI, p. 46).
[470] De hecho, los meses de julio y agosto no fueron fáciles de atravesar. Luego de una extracción dentaria, “los viejos demonios salieron de su morada” (VW a ES, 8 jul 1936, L, VI, p. 52). Los “espectros” atravesaban sus noches insomnes (VW a ES, 20 jul 1936, L, VI, p. 57), Virginia se sentía una “mariquita” (VW a ES, 3 jul 1936, L, VI, p. 52) y se quedaba sola en Rodmell, condenadamente aburrida mientras Leonard estaba en la ciudad (VW a LW, 14 jul 1936, L, VI, p. 55).
[471] El libro de Vita, decía Virginia, carecía de “perfil y contorno: estaba atado por una miríada de pequeños hilos de hechos; y por lo tanto nunca se elevó del suelo” (VW a ES, 20 jul 1936, L, VI, p. 57).
[472] Refiriéndose a los pintores del grupo, Christopher Reed asegura que “en la década de los treinta, Bloomsbury rozaba cada vez más los límites de lo moderno. Esta marginalización tuvo una prueba drástica en 1936, cuando la naviera Cunard White Star rechazó tres grandes paneles que le había encargado a Duncan Grant para el transatlántico Queen Mary (CR, pp. 272-273).
[473] Además de decir que esta teoría se la debe a Bunny Garnett, Vanessa agrega: “Por eso ella siempre concede absurdas alabanzas a oscuras mujeres y uno nunca la oye entusiasmada por alguien de su generación, como Lytton o Morgan o Joyce o Eliot…” (VB a JB, 10 oct 1936, RM, p. 424).
[474] En una carta a Ethel, Virginia señala que no debe creer que Leonard la presionase para que participara en política. Decía que eran E. M. Forster, Gide y otros escritores franceses quienes la acosaban (VW a ES, 3 ago 1936, L, VI, p. 62).
[475] En su carta laudatoria a Ethel, Virginia señala que debería seguir escribiendo sin dejar “que esa fuente se cierre” y agrega que desea que escriba su retrato. Pero en una carta del 17 de septiembre de 1938 cambia de opinión y dice que la idea de que Ethel escribiera sobre ella la deja pasmada, y que su deseo es el de ser “privada, secreta, tan anónima y sumergida como fuera posible” (VW a ES, 17 sep 1938, L, VI, p. 272).
[476] Si bien Virginia le escribió a Ethel en el mes de julio (VW a ES, 25 jul 1936, L, VI, p. 60) que se le había retirado la menstruación, suave e imperceptible “como un cordero” dos años atrás, los calores y sopores pueden asociarse a la sintomatología de la menopausia.
[477] Refiriéndose al “aislacionismo”, Virginia escribió: “Yo sentí que lo fui, por otros motivos, estos meses: pero por diferentes motivos; aquellos que quiero explorar. Pero no aquí” (D, 11 nov 1936, V, p. 33). Por su parte, en el tercer capítulo de su libro Which Way to Peace?, Bertrand Russell definió el término como la doctrina por la que Gran Bretaña debería luchar en la defensa del Imperio británico, de su territorio, pero que no debía entrar en guerra por otras razones.
[478] En 1936 Aldous Huxley publicó un texto pacifista que la editorial Sur sacó en castellano ese mismo año. En “¿Cómo lo resuelve usted? El problema de la Paz Constructiva”, dice que el pacifismo es el “único programa realista”, da sus argumentos en contra de las guerras y describe lo que llama pacifismo preventivo y constructivo.
[479] Recomendado por Leonard, Kingsley Martin (1897-1969) fue editor del New Statesman & Nation entre 1931 y 1960. Virginia pensaba que era una persona mental y físicamente “poco atractiva” (D, 24 ago 1933, IV, p. 174), una presencia que se imponía demasiado (D, 29 oct 1933, IV, p. 187), a veces “histriónico”, “efusivo” (D, 2 sep 1934, IV, p. 242), pendiente de las palabras de Leonard, a quien hacía “escuchar la historia de su mente dividida. […] A veces siente que se está volviendo loco” (D, 12 abr 1935, IV, p. 299). Molesta porque Kingsley tomaba a Leonard como su “confesor” (D, 18 abr 1935, IV, p. 302), llegó a decir que su presencia física era “repulsiva”. En sus diarios de la época, arremetió continuamente contra él (D, 23 abr 1935, IV, p. 305).
[480] Cita de Platón, que retoma Heidegger.
[481] Stephen Tomlin (1901-1937) estaba casado con Julia, la hija de Oliver Strachey, pero no convivían. Virginia los nombra en el prefacio de Orlando entre los amigos que la ayudaron o inspiraron a escribir el libro. Tomlin, que publicó una novela en la Hogarth Press, tuvo en 1926 un affaire con Dora Carrington.
[482] El busto de Virginia también se encuentra en la Galería Nacional y en Charleston.
[483] Elizabeth Robins (1862-1952) era una actriz que llevó Ibsen a Inglaterra. En 1936 no quiso asistir a la representación de Casa de muñecas, por no ver a Lydia Keynes en “su” rol de Nora. Feminista, escritora —Virginia reseñó dos de sus libros en 1905 y 1920—, había sido presidenta de las escritoras que conformaban la Liga sufragista. Conoció a Leslie y a Julia Stephen, y Virginia se encontró con ella por primera vez en 1928, cuando le otorgaron el premio Femina Vie Heureuse. La Hogarth Press publicó su libro Ibsen and the actress.
[485] Margaret West era amante de una mujer llamada Howlett. Ella y Miss Bevan, su asistenta en la Hogarth, rivalizaban en su afecto y según Virginia no pudieron cuidarla durante su enfermedad y precipitaron su muerte (VW a ES, 10 feb 1937, L, VI, p. 105; VW a ES, 1 mar 1937, L, VI, p. 111). La presencia de ellas en el funeral era tensa. Poco después Miss Bevan le contó a Virginia que Howlett la acusó de haber matado a su amiga, y al tiempo renunció a la editorial. El comentario peyorativo de Virginia respecto a las safistas recuerda otros lanzados contra las pasiones desencadenadas entre los sodomitas.
[486] El doctor F. M. Alexander (1869-1955) trató a Leonard cerca de tres veces por semana en junio; había desarrollado una técnica de autoconocimiento llamada “Método Alexander”. Se lo recomendó Bernard Shaw.
[487] A mediados de año era el libro más vendido en los Estados Unidos, competía con el que fue el libro del año: Lo que el viento se llevó (D, 27 mar 1937, V, p. 72; D, 2 abr 1937, V, p. 75; D, 14 abr 1937, V, p. 79).
[488] Se trata del único registro grabado de su voz. Según Quentin Bell, la grabación deja mucho que desear y no se aprecia el verdadero tono y los matices de la voz de Virginia, como tampoco su forma de hablar (QB, III, p. 557). Se trata del único registro grabado de su voz. Según Quentin Bell, la grabación deja mucho que desear y no se aprecia el verdadero tono y los matices de la voz de Virginia, como tampoco su forma de hablar (QB, III, p. 557).
[489] “The Historian and the Gibbon” apareció en TLS el 24 de abril; el de Congreve, en TLS el 3 de septiembre.
[490] Virginia consideró que se trató de una “honesta pero superficial conferencia” (D, 1 jun 1937, V, p. 91) y otra vez hablaron de la posibilidad de que MacCarthy escribiera un buen libro. “¿Qué podía hacer con su miserable muñón de vida? Dije escribe tus pensamientos privados, no autobiografía. Y cuéntanos tu vida privada. Él dijo Oh sí, vendré y hablaré contigo. Y lo escribiré. Sentí algo incómodo, tratando de expresarse; egoísta, débil diría. […] Es su pujante necesidad de escribir un buen libro para hacerse valer de algún modo antes de que el muñón de vida sea tirado al fuego. Pero ¿hasta dónde soy sincera al pensar que puede?” (D, 1 jun 1937, V, p. 92).
[491] Antes de regresar a Londres, Virginia visitó a Janet Case, ya débil y enferma. La visita resultó “muy interesante” (D, 2 abr 1937, V, p. 76) y Virginia reconoció que tanto ella como su hermana Emphie hacían gala de tanta energía, alegría y encanto como era posible. Mientras Janet descansaba, Emphie se lamentó de que su enfermedad les impidiera disfrutar de la vejez juntas, también dijo que no creía que la muerte terminara con todo. Al fin y al cabo ¿qué eran solo 70 años? Janet no compartía su creencia de la inmortalidad personal, pero creía en una suerte de “vida en común, no como individuos” (D, 2 abr 1937, V, p. 76).
[492] Además de tener como antecedente la autobiografía de Walt Whitman que lleva ese título, Virginia aludía a los “Specimen Days” (días de muestra, o días espécimen) con frecuencia. Se refería en esos términos a los días comunes, anotando en su diario, por ejemplo, “espécimen perfectamente normal” (D, 15 ene 1938, V, p. 126). Por su parte, Herbert Marder los define como días “dominados por actividades sociales y profesionales, o, como ha dicho Quentin Bell, especímenes de ‘la distracción, preocupaciones, absurdos, que conforman nuestra vida’” (HM, p. 224).
[493] El board asesor estuvo formado por Auden, Isherwood, Rosamond Lehmann, Spender y Virginia.
[494] En sus ensayos, y especialmente en Virginia Woolf. The Platform of Time, es posible apreciar una recolección de memorias y obituarios. Entre ellos, los tres textos que escribió en recuerdo de su padre (SPR, pp. 45- 56), de su tía, Caroline Emelia (SPR, p. 66), de Anne Thackeray Ritchie (SPR, pp. 68-78), de Julia Margaret Cameron (SPR, p. 86). También semblanzas de Rupert Brooke, Jane Maria Strachey, Julian Bell, Roger Fry y Janet Case.
[495] A Virginia el libro le pareció una “imitación” que le hacía detestar su propia escritura (D, 9 may 1938, V, p. 139).
[496] Judith Stephen, Ethel Smyth, Nelly Cecil, Shena Simon, Pippa Strachey, Ray Strachey, la vizcondesa Rhondda, Margaret Llewelyn Davies, Violet Dickinson, la novelista Naomi Mitchison aprobaron Tres guineas. Virginia contestó las cartas de lectores, entre ellas la de un conductor de autobuses y la de una tejedora desempleada, Agnes Smith (correspondencia que siguió hasta el fin de su vida) (JB, p. 334).
[497] La guinea fue originalmente una moneda de oro, acuñada por primera vez en 1663. Cuando dejó de circular alrededor de 1813, la palabra “guinea” se utilizó para referirse a una cantidad específica de dinero, que regulaba honorarios profesionales o suscripciones para sociedades o instituciones (MH, p. 285). La guinea fue originalmente una moneda de oro, acuñada por primera vez en 1663. Cuando dejó de circular alrededor de 1813, la palabra “guinea” se utilizó para referirse a una cantidad específica de dinero, que regulaba honorarios profesionales o suscripciones para sociedades o instituciones (MH, p. 285).
[498] Muchas de estas cartas están entre los Monk’s House Papers en la Universidad de Sussex (MH, p. 294). Más de ochenta han sido editadas por Anna Snaith. En agosto, Virginia escribió a Ethel contándole que cada día recibía un paquete de insultos y alabanzas “de ese histérico e iletrado asno que es el público” (VW a ES, 29 ago 1938, L, VI, p. 267).
[499] Puntualiza que la única cosa que pueden hacer “las hijas de hombres con educación” es rehusarse a tener relaciones sexuales, como Lisístrata, en la obra homónima de Aristófanes.
[500] Antígona “distingue entre las leyes y la Ley”. “No es propio de mi naturaleza unirme al odio, sino al amor”, dice (S, pp. 145-146).
[501] En Virginia Woolf as Feminist, Naomi Black contextualiza el rechazo de Virginia al término “feminismo” y a incluirse entre las feministas, señalando que de todas maneras su feminismo fue radical y debe buscarse, no en el activismo ni en la participación en ninguna de las fracciones del movimiento, sino “en su escritura” (NB, p. 49). “No necesitamos aceptar las definiciones restringidas del término que propone Woolf, ni su insistencia en que ella y las otras no eran feministas porque no anhelaban servir solo a las mujeres, sino a toda la humanidad” (NB, p. 49). En Tres guineas, Virginia recurre al diccionario para dar cuenta del término “feminista […] esta palabra significa ‘que defiende los derechos de la mujer’”. Y agrega: ‘Como sea que el único derecho, el derecho a ganarse la vida ha sido ya conquistado, la palabra ha dejado de tener significado” (TG, II, p. 180). Para Woolf, la palabra deja de significar al tiempo que ve hombres y mujeres trabajando por la misma causa; de lo que se trata es de alcanzar ‘los derechos de todos” (TG, II, p. 181), la “perfecta libertad, sin miedo” (NB, p. 200).
[502] Para publicar “La duquesa y el joyero”, Virginia “eliminó toda referencia directa a que el joyero era judío, así como otros detalles asociados con estereotipos judíos” (RC, nota al pie, p. 353). En la narración publicada, un joyero rico (el más rico de Inglaterra), pero de origen humildísimo, se deja estafar por una duquesa arruinada por el juego, que le ofrece unas perlas falsas. Para evitar que la descubra, la duquesa lo invita a su casa de campo, señalando que su hija —de la que el joyero está enamorado— estará entre sus invitados.
[503] Woolf toma la categoría freudiana “fijación infantil”, pero la refiere a una dependencia de los padres con respecto a sus hijas, a quienes necesitan y reprimen. Ejemplifica con el caso de Charlotte Bronte, a quien su padre impidió casarse por mucho tiempo, y que murió poco después del matrimonio.
[504] Es posible sospechar que Julio Cortázar leyó con atención a Virginia Woolf. Sus bromas acerca de la Kultur, etc., pueden asociarse con el tono irónico de Un cuarto propio o de Tres guineas.
[505] Naomi Black subraya la importancia de los álbumes o cuadernos de recortes y de los 64 cuadernos de lectura (“Reading notebooks”) que Virginia preparó a lo largo de los 36 años de su vida como escritora profesional. Nueve de ellos hacen referencia específica a Tres guineas (NB, p. 52).
[506] En su nota ‘Caterpillars of the Commonwealth Unite!”, publicada en Scrutiny en septiembre, Q. D. Leavis, que había presenciado la conferencia de Virginia en Girton en 1928, escribió: “Este libro no es solo tonto y malinformado […] contiene algunos peligrosos supuestos, algunos reclamos insólitos y algunas actitudes desagradables” (D, 1 sep 1938, V, p. 165). La reseña de Leavis “cobró peso en el delicado ambiente de 1949 y 1950, dominado en Inglaterra por ella y su esposo F. R. Leavis, y en los Estados Unidos por los New Critics, todos partidarios de un discurso crítico literario que separaba tajantemente el arte de la política” (MH, p. 295).
[507] Una mujer del pueblo llamada Agnes Smith le dijo que no había tratado el problema de las mujeres trabajadoras. Virginia le contestó explicando que se había dirigido a las “hijas de hombres con educación”.
[508] En su biografía, Quentin Bell señala que a Maynard Keynes Tres guineas le pareció “una argumentación tonta y no muy bien escrita”. Por su parte, Quentin sentía inapropiada “la tentativa de relacionar […] los derechos de las mujeres con la cuestión mucho más angustiosa e inmediata de lo que íbamos a hacer para parar la amenaza cada vez más creciente del fascismo y la guerra” (QB, Vol. II, p. 205). Para Nigel Nicolson, en octubre de 1939 la posición de ella se oponía a la que exponía en Tres guineas: “Con un sólido bloque de crudos bárbaros en Alemania ¿cuál es el propósito de que nosotros seamos comparativamente civilizados?” (L, V, p. xvii).
[509] El 22 de julio Virginia le escribió a Vita: “Tal como estoy hecha (no como debería estar hecha) siento que no puedo leer imparcialmente tu poema mientras no se expliquen tus acusaciones contra mí” (VW a VSW, 22 jul 1938, L, VI, p. 256). Finalmente le pareció un poema “suave y suntuoso” (D, 30 oct 1938, V, p. 182).
[510] Naomi Black señala que al condenar el término “feminismo” por ser una palabra que considera obsoleta, Woolf contribuyó a dar una visión de sí misma como antifeminista y ayudó a desacreditar el término (NB, p. 23).
[511] Poco después le pidió a Ethel que se abstuviera de escribir sobre ella, y que solo pensar en publicar una descripción de su vida la horrorizaba. Agregaba que deseaba dejar sus papeles y cartas, y que la posteridad decidiera qué hacer con ellas: “Debo ser privada, secreta, cuan anónima y sumergida como fuese posible para poder escribir” (VW a ES, 17 sep 1938, L, VI, p. 272).
[512] En A Marriage of True Minds, figuran los resultados de cerca de los 1200 partidos de bolos que Leonard y Virginia disputaron en la serie que iniciaron en 1935 y que lo tenía, cada vez, a él como ganador (GS y IP, p. 163).
[513] ‘Mis libros se encuentran embrollados […] hay paquetes de cartas a VB. 1910-1916. paquetes de testimoniales para la Oxford Slade… carpetas interminables…” (D, 22 sep 1938, V, p. 173).
[514] “Pequeña sensación” es una expresión de Cézanne que Virginia cita en su biografía Roger Fry.
[515] Virginia normalizó el sobregiro de Helen Anrep con un préstamo de £150. Helen devolvió £25 en 1941. Luego se descubrió que el sobregiro era en gran parte imaginario (VW a VB, 24 oct 1938, L, VI, nota al pie, p. 296).
[516] Con obsesiva insistencia siguió refiriéndose a su “impulsividad” o “generosidad” (D, 14 nov 1938, V, p. 186).
[517] Según nuestros cálculos se corresponderían con aproximadamente 14.800 dólares.
[518] Años después, cuando Albee le pidió autorización a Leonard para titular su obra “Quién teme a Virginia Woolf’, Leonard le preguntó si había leído este cuento (MH, p. 142).
[519] Wolves and Bells en el original. Wolves es plural de Wolf, lobo, que suena igual que Woolf. Asimismo, Bell significa campana. La frase se leería en inglés Lobos y Campanas.
[520] El problema en realidad serían los nervios, la angustia y una alergia producida por un nuevo pijama, dijeron los médicos.
[521] Esas preocupaciones, sin embargo, reaparecían cíclicamente: “A menudo me encuentro frente a frente, después del té, en momentos extraños, con la idea de la vejez y la muerte” (D, 18 ene 1939, V, p. 200).
[522] Peter Gay cita en su biografía de Freud las memorias de Leonard donde este señala que el cáncer provocaría la muerte del padre del psicoanálisis ocho meses después. No fue “una entrevista fácil. Él era extraordinariamente cortés al antiguo modo (por ejemplo, casi ceremoniosamente le regaló una flor a Virginia)” (PG, p. 708).
[523] Si bien solía sentirse agobiada por la gran cantidad de gente que requería ayuda y de exiliados a los que debía atender (VW a ES, 24 ene 1939, L, VI, p. 311; D, 28 feb 1939, V, p. 205), Virginia no se mostró indiferente con su situación. Incluso donó el manuscrito de Tres guineas para recolectar fondos para ellos (VW a MS, 2 feb 1939, L, VI, p. 314).
[524] Asombrada por la franqueza de los diarios de Gide, Virginia reflexionaba acerca de la autocensura que se imponía sobre la vida sentimental de Roger: “Por qué, si él puede decir todo eso, no puedo exponer la comparativamente modesta verdad acerca de Roger y sus affaires? Sí, encuentro a Gide muy tonificante, drástico, y un poco estricto. Tan francés: y aquí somos tan sosos” (VW a DBu, 5 nov 1939, L, VI, p. 368).
[525] Los problemas con John Lehmann continuaban; en diciembre del año anterior los Woolf se habían planteado vender la Hogarth e irse a vivir al campo (D, 1 dic 1938, V, p. 190).
[526] Giséle Freund recordó que Virginia “fumaba sin cesar”. Cuando la fotógrafa instaló una pantalla y proyectó retratos en color de varios escritores, demostró “un gran interés, especialmente por el significado psicológico que encerraban tales imágenes”. También le regaló a Freund un ejemplar del libro de fotos de Julia Cameron, editado por la Hogarth Press (GF, p. 113).
[527] Virginia consideró oportuno escribirle a Victoria diciendo que se había sentido forzada a ser fotografiada contra su voluntad. Explicaba que se había rehusado en dos ocasiones al pedido de Freund, y finalmente, encontrando “difícil ser descortés con la gente en la propia casa”, accedió a ser fotografiada “contra [su] voluntad unas cuarenta veces” (VW a VO, 26 jun 1939, L, VI, pp. 342-343). En sus recuerdos, Victoria justifica su “atrevimiento porque era importante que quedara una buena foto de Virginia” (VO, I, p. 46).
[528] Respecto del tema, Virginia le contaba a Vita: ‘Estoy furiosa. Ese diablo de mujer Giselle Freund me cuenta impasible que está mostrando esas m-s [malditas] fotografías, y yo había puesto la condición de que no lo hiciera. ¿Piensas que es odioso? Hay que considerar cómo [Ocampo y Freund] birlaron, burlaron y rompieron la puerta… gusanos traidores. Dile lo que piensas si la ves. Odio que me alcen en un palo para que me vea todo el mundo” (VW a VSW, 19 ago 1939, L, VI, p. 351). Por su parte, Giséle Freund recordó que Virginia “era la encarnación misma de su prosa. […] Era alta y espigada, y los rasgos de su rostro, sensuales y ascéticos a la vez, sorprendían por su belleza. Unas cejas prominentes coronaban sus ojos graves de profundas órbitas. Su boca de labios turgentes y tiernos tenía una expresión de tristeza patética. Su nariz recta y fina parecía carecer de carne. Su rostro, como bañado por una luz interior, reflejaba a un tiempo una sensibilidad visionaria y una gran sinceridad” (GF, p. 112).
[529] Cuando Freund quiso mostrarle las fotos a Virginia, ella no estaba en Londres. Luego, se enteró de su muerte. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Freund pudo regresar a Inglaterra y se las mostró a Leonard: “Las encontró muy bellas y me pidió varias copias —escribió la fotógrafa—. Desde entonces, cada vez que viajaba a Londres me recibía en su despacho de la Hogarth Press con gran cordialidad y me daba consejos acerca de qué escritores añadir a mi colección” (GF, p. 114).
[530] También hacía referencia a las palabras de Spinoza que se habían pronunciado en el funeral de Roger Fry: “Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida” (D, 13 jul 1939, V, nota al pie, p. 226).
[531] “¿Por qué? Creo que muestra un período, cuando una se pone a rezongar” (D, 28 jul 1939, V, p. 227).
[532] En 1933 Karin Stephen publicó Psychoanalisis and Medicine. A Study of the Wish to Fall Ill, libro al que Virginia no prestó demasiada atención, pero que contaba con un prólogo de Ernest Jones que elogiaba su capacidad de transmitir la teoría psicológica, y en el que Karin recopilaba ponencias presentadas en Cambridge (MH, p. 269).
[533] William Rothenstein (1872-1945) era el pintor que había realizado el controvertido dibujo de Julia, la madre de Virginia, al que nos referimos en la primera parte de este volumen. Escribió también recuerdos y memorias.
[534] Por seis meses no hubo bombardeos, la ciudad estaba íntegra, pero ya había víctimas humanas. “Un barco se hundió —no hubo sobrevivientes—”, escribió Virginia (Z), 31 ene 1940, V, p. 263).
[535] Por entonces, Vita le escribía a Virginia: “Tu amistad significa tanto para mí, de hecho es una de las cosas más importantes de mi vida” (VSW a VW, 24 abr 1940, LDS y ML, p. 364). Inclinada a escribir cariñosas cartas a sus amigos, le preguntaba si no era “un deber, en este tiempo helado, [encontrarse] tan seguido como sea posible? De modo que incluso en las vigilias nocturnas, cuando todos los esqueletos suenan, podamos mantenernos abrigadas la una a la otra?” (VW a VSW, 28 abr 1940, L, VI, p. 394).
[536] “Leonard y Virginia”, los dos grandes olmos al costado de la cancha de bolos y del cuarto de escritura de VW en el jardín de Monk’s House.
[537] Momentos de vida reúne “Recuerdos” (1907), “Apuntes del pasado” (1939), aportaciones al Memoir Club: ‘Hyde Park Gate, 22” (alrededor de 1920), “Viejo Bloomsbury” (1921 o 1922) y “¿Soy una esnob?” (1936). Además de ocuparse de la vida de personalidades relevantes, a Virginia le interesaba inventar o recrear escenas que tuvieran como protagonistas a personas comunes, relegadas, sin importancia u “oscuras”, como puede apreciarse en El lector común, en The Second Common Reader y en la colección de seis tomos que reagrupa sus ensayos. Su idea era que “en el futuro la biografía incluiría a los fracasados lo mismo que a los exitosos, los humildes tanto como los ilustres” (E, IV, pp. 226-227).
[538] El 6 de enero de 1940 Virginia registró en su diario que Maynard Keynes le sugirió no mencionar el término “erección”: ‘Tal revelación debe estar acorde con su tiempo” (A 6 ene 1940,V,p. 256).
[539] Read elogió el libro, pero señaló que, protegido en su “torre de marfil” (VW a CB, 6 ago 1940,Z, VI, nota al pie, p. 411), Fry no había hecho nada por transformar la sociedad. En relación con este tipo de críticas, en noviembre, Virginia subrayaba que era esencial continuar siendo una outsider “y dar cuenta de [sus] propias creencias” (Z), 18 nov 1940, V, p. 340).
[540] Es probable que, sin embargo, abrigara sospechas; al menos una amiga le había sugerido investigar la cuestión (AG, p. 151). Solo después de la muerte de Julián, Vanessa se sinceró con ella y admitió que Duncan era su padre (FS, p. 292). Angelica recordó en sus memorias: “Me abrazó y me habló del amor: bajo su dulzura se percibía una vergüenza y una falta de tranquilidad de la que tuve aguda conciencia” (AG, p. 213).
[541] Desde abril de 1938 Vanessa seguía la evolución del affaire de su hija y Bunny con la esperanza de que no se convirtiera en algo serio. Duncan pidió a Bunny que reconsiderase la relación, e incluso hizo alusión a las diferencias de edad y de experiencias, y ambos discutieron. En una carta a Vanessa, Bunny admitió que sus sentimientos hacia Angelica estaban confundidos y mezclados con el amor que había sentido por Duncan y por ella en el pasado (FS, p. 287-289).
[542] Apelativos cariñosos; el primero podría ser “Brujilda”, el segundo “Hadita” o “Duendecillo”.
[543] En su libro Una mentira piadosa, y en entrevistas a la BBC, Angelica reconoció que su matrimonio fue un error, (http: //ne ws. bbc. c o, uk/2/hi/uk_ne ws/engl and/ 7 4
[544] Leonard escribió en sus memorias que percibía algo absurdo e incongruente, sentado junto a Vita, Virginia y lord De L’Isle en la fea habitación, y pensando en los ancestros de todos ellos: “Sentí en esa habitación que la historia se había derrumbado alrededor de los Sydney y Leicester, los Sackville y los Dorset, mientras afuera, cruzando el Canal, en Francia, la historia se derrumbaba alrededor de todos nosotros” (LW, V, p. 58).
[545] Poco antes de la guerra, Adrian Stephen se dirigió a Berlín para intentar sacar del país a un amigo alemán que tenía problemas con los nazis; después, ante la inminencia de la invasión “dijo que se suicidaría antes de caer en manos de los alemanes”. Tenía un “veneno protector” que ofreció a Leonard y Virginia. También Vita y Harold Nicolson se habían equipado de manera similar (LW, V, p. 15).
[546] Luego de hablar con Vita, Virginia le escribió subrayando la extraña sensación que había experimentado ante el contraste entre lo pacífico que se encontraba Rodmell y las cercanías de la habitación de su amiga, donde caían las bombas, y agregaba: “Qué puedo decir —excepto que te amo y que debo atravesar esta extraña y tranquila mañana pensando en ti, sentada allí, a solas” (VW a VSW, 30 ago 1940, L, VI, p. 424). En octubre, ambas se reencontraron y Virginia escribió en su diario: “Me alegra que nuestro amor haya capeado la situación tan bien” (D, 10 oct 1940, V, p. 328).
[547] Referencia bíblica: Mateo 6:34.
[548] El proyecto tuvo diferentes nombres: Reading at Randorn, Turning the Page. El primer capítulo del libro —que no terminó de escribir— se titula “Anón”, y el segundo “The Reader”. Brenda Silver se ocupó de analizar estos manuscritos (VW a ES, 11 sep 1940, L, VI, nota al pie, p. 430; A 23 nov 1940, V, p. 340).
[549] Su sobrina Angélica, adorable, “íntima y madura”, pero presa de su ilusión de amor (A 10 ago 1940, V, p. 310), pasó un par de días en Monk’s House. Durante la visita, Virginia intentó comprender qué era lo que le atraía de Garnett.
[550] Virginia escribió en su diario: “Mis libros solo me dieron dolor, dijo Charlotte Bronté. Hoy estoy de acuerdo” (A 16 ago 1940, V, P 311).
[551] Volvía a redactar por pedido de John Lehmann la Carta a un joven poeta (D, 6 ago 1940, V,p. 310).
[552] Diana Gardner admiraba a Virginia, había elogiado mucho Tres guineas. Virginia la cita varias veces en su diario: “escribe historias cortas” (A 26 ene 1940, V, p. 261), “amigable y loquilla, pero bella”(Z), 21 sep 1940, V, p. 324), “Miss Gardner en vez de Elizabeth Bowen” (Z), 9 ene 1941, V, p. 352).
[553] En noviembre, cuando les robaron su manteca, Louie les aseguró: “Ustedes son muy estimados para que alguien del pueblo la haya tomado” (D, 17 nov 1940, V, p. 339).
[554] Mabel quiso volver, pero finalmente fue a Londres a trabajar con una de las Fry. En su diario, Virginia se refiere a los platos que preparaba.
[555] Es una planta, cuyo nombre científico es Symphoricarpos albus. En inglés, su nombre común es Snowberry.
[556] Virginia registra el “momento de gran triunfo hogareño” (Z), 23 nov 1940, V, p. 340) en que espumó mantequilla con Louie.
[557] Respecto de estos sentimientos, Virginia reflexionaba: “¿Quién me avergüenza? Yo misma, leyéndolos” (D, 15 ene 1941, V, p. 352).
[558] Sus propios temores y aprensiones acerca de la muerte hacían que Virginia tuviera presente la edad del escritor irlandés: “Joyce que era unos 15 días más joven que yo” (D, 15 enero 1941, V, pp. 352-353).
[559] En inglés, “pageant” es una representación histórica que se realiza al aire libre.
[560] En todo caso, es evidente que él no hizo analogías que hubieran podido llamar su atención acerca del estado de Virginia y de cómo marchaba su matrimonio. Sí las hizo Mitchell Leaska, que dice, refiriéndose a Pointz Hall, el borrador de Entre actos, que podría considerarse “la más larga nota de suicidio en idioma inglés” (MH, pp. 29, 216). Ajeno a estas interpretaciones, Leonard observó en una carta a Lehmann, después de la muerte de Virginia: “A mí me parece lo contrario: que es el más vigoroso y acabado de sus libros, muy profundo y conmovedor. También creo que el extraño simbolismo le confiere una profundidad y una belleza casi temibles” (JL, I, p. 102).
[561] Ambos se refieren a la poesía de Edward Thomas (JB, p. 377).
[562] Así como constataba su propensión a crear escenas, en 1930, refiriéndose a la escritura de Las olas, Virginia decía que su “dificultad” residía en que estaba “escribiendo privilegiando el ritmo, no la trama” (VW a ES, 28 ago 1930, L, IV, p. 204).
[563] La poesía lamentablemente se pierde en la versión castellana; en cuanto a las citas, Bart cita a Byron y a Swinburne; Mrs. Manresa, Hamlet y a Oliver Goldsmith; William Dodge e Isa, a Keats; también hay citas de Racine, Whitman y otros.
[564] Leonard escribió en sus memorias que, cuando quedó claro que ni Inglaterra ni Francia podían ofrecer resistencia a Hitler, ‘la vida se convirtió en una de esas pesadillas terribles en las que uno intenta huir de un horror maligno, sin nombre ni forma, y las piernas no responden, así que uno espera desesperado y paralizado por el miedo a que llegue la destrucción” (LW, V, p. 11).
[565] La poca intuición de Leonard recuerda la del marido de uno de los últimos cuentos de Virginia: “El legado”. Allí, un político de derecha lee los diarios de su esposa tras su muerte, supuestamente a causa de un accidente. Los diarios desnudan el revés de la trama de su autocomplaciente matrimonio. Descubre la soledad que ella había sentido, su sensación de que comenzaba a pasar “cada vez más tiempo sola” después de los primeros tiempos de casados; también, que a diferencia de él, “al parecer, para Angela había sido muy doloroso no tener hijos” (RC, p. 403). Finalmente, el marido registra que “su nombre aparecía cada vez menos” en los diarios de su mujer y la aparición de un desconocido, un activista de izquierda, que se convierte en el amante de ella. Y la revelación final: su mujer se había suicidado por amor.
[566] Gracias a que Octavia pensaba que con el relato de sus visitas a los Woolf podía “levantar el ánimo” (PJ, p. 169) de Elizabeth Robins, que había regresado a Norteamérica, contamos con sus testimonios y observaciones respecto de los últimos meses de Virginia.
[567] ¿No entrañaba esa actitud, una confesión más que una estrategia? Dice Octavia: “Virginia va de la silla a la estufa y dice con tacto (¡qué astuta es V!) que se ha sentido desesperada, deprimida hasta el fondo, que había terminado un cuento. Siempre se sintió así, pero ahora más inútil. El pueblo no le permite siquiera estar de guardia, no podría hacer nada, mientras que mi vida… No, digo con firmeza, y señalo que solo ella puede escribir como lo hace, y todo eso” (PJ, p. 177).
[568] Leonard intentó convencerla, tomó la “terrible decisión” de hablar con ella, “sabiendo que una palabra equivocada, un atisbo de presión, incluso una declaración de la verdad, podían ser suficientes para ponerla al borde del suicidio” (LW, V, p. 91).
[569] Lehmann dijo que la lectura fue impactante: “Fue una experiencia emocionante, que me conmovió. Me pareció que tenía un poder imaginativo inédito, una poesía más perturbadora de lo que ella hubiese escrito hasta entonces, rozando los límites de lo inefable” (JL, I, p. 101).
[570] Periodistas locales estaban presentes. Durante la semana siguiente, se escribieron reportes en Southern Weekly. En todos citaron erróneamente la nota de suicidio; por ejemplo, en el Guardian (HL, nota 101, p. 860).
[571] Cabe destacar que, por supuesto, se referían al modernismo anglosajón, que no debe ser confundido con el movimiento literario latinoamericano del siglo XIX.
[572] En 1967, entrevistado para la BBC por Malcolm Muggeridge, Leonard sorprendió al periodista y a la audiencia al afirmar su “firme incredulidad” y asegurar que no esperaba encontrarse en el cielo con Virginia (FSP, p. 471). Leonard advirtió la popularidad que la entrevista podía brindar: durante varios años, él había abierto sus jardines al público “en apoyo al Queen’s Institute of District Nursing”; hasta 1966, nunca había recibido más de 100 visitantes. Después de la entrevista televisada, escribió: “El número de visitantes que compraron su entrada para visitar mi jardín fue 384 en 1967 y 457 en 1968” (LW, V, pp. 159160).
[573] Sus actividades políticas eran múltiples. “Partido Laborista: secretario del Comité Asesor sobre Asuntos Internacionales. / Secretario del Comité Asesor sobre temas imperiales. / Sociedad Fabiana: Comité Ejecutivo; presidente, departamento imperial. / Sociedad anglosoviética. / New Statesman: consejo directivo. / Tribunal de Arbitraje del Servicio Civil. / Political Quarterly: miembro del consejo y editor” (LW, V, p. 151).
[574] http: // www. independent. co. uk/news/people/obit trekkie-parsons-1593726.html.
[575] Por otra parte, junto con George Spater, Ian Parsons publicó A Marriage of True Minds. An Intimate Portrait of Leonard and Virginia Woolf (Un matrimonio de mentes fieles. Retrato íntimo de Leonard y Virginia Woolf).
[576] Solo para citar algunos: Royal Horticultural Society, Glyndebourne Festival Society, Ancient Monuments Society, National Cactus and Succulent Society, Zoological Society of London, Sussex Beekeepers Association, Sussex Country Cricket Club, Indian Club and the Athenaeum; también fue elegido Fellow of the Royal Society of Arts y de la Royal Society of Literature. Formó parte del Council of the Fawcett Library Trust y de la Society of Authors. Por varios años fue presidente del Monday Literary Club of Lewes, secretario del Parish Council of Rodmell y presidente de la Rodmell Horticulture Society.
[577] Angelica escribió al respecto: “Recibí un telegrama de Duncan. Él me dijo que la operación se había llevado a cabo con éxito. Nadie habló de mastectomía, nadie dijo que fuese un cáncer: la severidad de la prueba quedó sumergida bajo un velo de estoicismo y misterio. […] Vanessa tuvo el infortunio de que en aquella época las enfermedades cancerosas fueran consideradas casi como escándalos de familia… ” (AG, p. 249).
[578] Don no solía visitar Charleston, pero Vanessa estaba al tanto de la importancia que había adquirido para Duncan. “En 1954, Paul Roche se mudó a Norteamérica con Clarissa Tanner, quien se convirtió en su esposa y fue madre de sus cuatro hijos. Duncan se mantuvo en contacto con él a través de cartas que le escribía regularmente, a menudo dos veces a la semana, durante el transcurso de siete años. A la muerte de Vanessa, Duncan le escribió y en pocas semanas Paul regresó a Inglaterra, cumpliendo por el resto de la vida de Duncan, el rol que la partida de Vanessa había dejado vacante” (RM, p. 555).