Nota del maquetador
CON este libro he roto uno de mis dogmas que es el de no “piratear” libros con menos de dos años de antigüedad. Considero que pasado ese tiempo el daño económico es mínimo ya que los libros, lamentablemente, pierden su interés al perder el estímulo de la novedad. Además yo no subo los libros que transformo a epub a ninguna página especializada. Lo hago por puro placer, si así se puede llamar a este trabajo dificultoso, y para poder cedérselo a algún amigo interesado en el tema. Siempre es mejor regalarle un epub que prestarle el libro original, uno de los mejores métodos inventados para deshacerte de ejemplares y tener un hueco libre en la biblioteca.
Si Vd. no es amigo, he de suponer que le habrá “robado” de mi pc mediante eMule. Eso dice mucho de Vd. ya que se le presupone un interés en el tema, ya que ha llegado a él mediante una búsqueda selectiva. Lo cual le convierte automáticamente en “amigo”.
Aunque el daño material esté minimizado, debo pedir (y pido) perdón a Irene Chikiar por mi acción.
Durante el fatigoso trabajo de la transformación del formato, me metí en la piel de la autora. Si duro era mi trabajo cuánto debió el suyo. Creo que el precio del libro en papel no compensa tamaño esfuerzo. Con esto quiero rendir mi profundo respeto por ella.
Otra norma rota, y esta vez meditada y consciente, ha sido la de no alterar lo más mínimo de la obra. Pero ya se sabe: Traduttore, traditore.
Me encontré al intentar anidar las notas de esta obra que contenía 4501 notas. Al llegar cerca de las 1.000 decidí hacer una prueba: el epub quedaba “feo”. Decidí mantener 571 realmente aclaratorias y explicativas y suprimir las 3.930 notas puramente bibliográficas Éstas, informan de las fuentes en la que consultó uno u otra dato. Son de esta forma: HEUB, pp. 269-276.; D, 28 jul 1940, V, p. 307; VW a JR, 8 mar 1924, L, III, p. 92.
Ese tipo de notas están muy bien para expertos, u obcecados mastines que persiguen el posible error de la biógrafa. ¡Que se compren el libro!, pero en un epub, produciría un efecto demoledor, ya que el lector se cansaría al poco tiempo de consultar la notas al encontrarse con esa jerga bibliófila y monótona y terminaría por abandonar su consulta y perderse las verdaderamente interesantes y aclaratorias.
Creo que al final he acertado con esta decisión.
También he suprimido la galería fotográfica. La calidad bajaba mucho. Es mucho más práctico consultar Google.
Además, he sustituido la reseña oficial por la escrita en el País (Babelia) por la magnífica escritora Marta Sanz. Parece que mi sino es “traicionar” a los que más admiro.
Me queda por decirles que, si lo leen, disfrutarán casi tanto como yo.
Oleolé.