Con el apoyo de sus hermanos, Isabella logra continuar y salir adelante criando a sus hijos y aunque su sangre es noble, ellos prefieren vivir como ciudadanos comunes. Restauran la casa de verano en Palermo como herencia de su padre y ya casado el hermano menor de Isabella Juan Francisco, decide vivir allí.
El hermano mayor Erik Alfonso regresa con su familia a Madeira para hacerle compañía a su hermana y gracias a la pensión de por vida que Isabella recibió por la muerte de George, sus hijos crecieron cómodamente pero ella nunca volvió a casarse.
En 1946 se da cuenta que don Juan de Borbón (el que hubiera sido su cuñado) se instala con su familia en Portugal debido a la situación que persiste en España.
En 1952 muere el rey Jorge VI e inmediatamente su hija Isabel es proclamada reina de Inglaterra siendo coronada más de un año después. Para ese tiempo la reina conoce la historia de George e Isabella y de cómo ella renunció al catolicismo por amor a él, por haber sido noble y haber servido en la fuerza aérea británica, como homenaje póstumo le otorga a George el título de Lord Hampton por lo tanto Isabella se convierte el Lady Hampton y heredera de sus propiedades en el condado de Wessex.