Capítulo 11
El nuevo emperador correinante, Justiniano, el más cristiano de los nobles de Constantinopla, al ordenar el cierre de las escuelas de filosofía platónica de Atenas, comentó sagazmente de aquellos pedagogos paganos: «Si hablan falsedad son perniciosos y si hablan verdad son innecesarios. Que callen». El voluminoso manuscrito redactado por saio Thorn contiene muchas verdades, pero todas ellas —hechos, detalles, relatos de batallas y otros acontecimientos históricos— las he incorporado a mi Historia Gothorum, en donde los eruditos las hallarán mas accesibles que en los farragosos volúmenes escritos por el mariscal.
Como relato verídico, el de Thorn es innecesario.
Si el resto, es decir, la mayor parte de la crónica, no es pura invención, es tan escandalosa, impía, blasfema, procaz y obscena, que ofendería y repugnaría a cualquier lector que no sea un historiador como yo, con experiencia en la objetividad desapasionada. Como historiador, renuncio totalmente a juzgar el valor de una obra escrita en función de su cariz moral. Empero, como cristiano, debo considerar esta crónica con horror y repulsa. Y aun como simple mortal, la juzgo una recopilación de viles perversiones. Por lo tanto, como todo lo válido ha quedado registrado en otra parte, me veo en la obligación de denunciarla como innecesaria y perniciosa.
No obstante, se me confió el libro y no cabe la posibilidad de que lo devuelva a su autor. Al mariscal Thorn ni se le ha visto ni se sabe nada de él desde antes de que el rey Teodorico fuese hallado muerto en la cama, y la opinión generalizada es que Thorn, por la aflicción que le causó la enfermedad del rey, debió arrojarse al Padus o al mar. Así pues, me veo enojosamente cargado con el manuscrito y, en conciencia, no puedo destruirlo.
Aunque me niego a guardarlo en los archivos reales ni en ningún scriptorium de público acceso, lo pondré en donde no corra el menor peligro de sufrir los asaltos de la curiosidad de los imprudentes. Mañana, el difunto rey Teodorico será ceremoniosamente enterrado en su mausoleo con algunos de sus emblemas, objetos preferidos y recuerdos de su reinado. Allí depositaré el manuscrito, para que quede enterrado a perpetuidad.
(ecce signum). Flavius Magnus Aurelius Cassiodorus Senator Filius
Magister officiorum
quaestor
exceptor