Deseo que hayas inspirado estos tres capítulos: felicidad, vivir en este mundo y tijeras dulces.
No me gustaría acabar este libro de secretos que jamás te contaron sin hablar de la expiración final. El día en que morimos.
Ya te he dicho que no es triste morir, lo que es triste es no vivir intensa y diariamente.
A todos nos llegará un día en que todo se acabará. Para mí, ese instante no es triste.
Te he hablado sobre mi padre y su marcha. Pero en realidad no fue una pérdida porque no lo perdí. Nos lo repartimos entre los que lo amamos y, al dividir su vida, se multiplicó dentro de nosotros.
Además he de decirte que la expiración final no deja de ser la forma de sacar todas esas inspiraciones de las que te he hablado.
Y es que el de dentro, ese otro que has cultivado, esa voz interior con la que has hablado diariamente, ése sigue tu camino.
Sí, él vivirá cuando mueras, con todo lo que le has enseñado, para que jamás tenga miedo.
La felicidad total reside en saber que, cuando expires, esas inspiraciones que ha absorbido el del interior le permitirán continuar y vivir.
Cuanto más inspires, mejor preparado estarás para esa expiración, para esa marcha.
No temas el camino adonde va, el rumbo que tomará y, sobre todo, adónde irá; no tiene que preocuparte porque es entonces cuando te conviertes en el de dentro y puedes marchar con él.
No debe haber miedo, has tenido toda una vida para enseñarle y aprender de él.
Expiras y con él se van esas inspiraciones, esa sabiduría que depositaste en él.
Por eso hay que cultivarlo, hablar diariamente, vivir al día.
Recuerda: inspira, volea y sé feliz.
Y cuando expires, seguirás inspirando a otros.
Y no quiero acabar sin un deseo que resumo en estas once líneas: