¿Por qué ahora este libro?
Sé que tal vez pienses que éste es un libro de autoayuda. Cierto, lo es porque escribirlo me ayuda, necesito hacerlo.
Mi padre murió un 17 de septiembre y con él yo morí un poco y también reviví. En el mundo amarillo me prometí que jamás contaría los siete secretos para ser feliz que aprendí en la vida hasta que la muerte me acechara. Pero, como te he dicho, morí y viví junto a él, y supe que éste era el momento.
Cada segundo que pasé junto a él en sus últimos días me hizo pensar que debería existir un libro para enfrentarte a esos instantes en que pierdes a un padre y que son los más importantes de la vida…
Al igual que…
perder a una pareja,
perder parte de tu cuerpo,
perder ilusiones,
perder a un hijo,
perder…
Y es que PERDER equivale a GANAR.
Nadie lo cuenta.
Todos lo ignoran pero…
las pérdidas son ganancias.
Es la base de este mundo.
Es el centro de gravedad
para ser feliz.
Sé que te han enseñado a no perder, a entristecerte, a buscar la felicidad, a no enfrentarte a tus miedos, a vivir en silencio, a temer, a no luchar, a conformarte…
¡Olvida lo que te han enseñado! ¡Todo eso no vale para nada! Esas reglas fueron creadas para que no protestes y para que no seas feliz.
Llegados a este punto, has de decidir si quieres ser feliz. Si quieres cambiar tu vida, es el momento.
Si continúas leyendo, nada será igual. Cambiarás para siempre.
Pero he de advertirte que los peloteadores te atacarán.
Os cuento quiénes son. Me gusta mucho el tenis, y para mí los peloteadores son aquellas personas que buscan devolver la pelota sin ápice de riesgo, sin pensar en lo que hacen, casi mecánicamente. Los peloteadores son la gente que no quiere que nada cambie. Hay cientos, miles, millones de peloteadores en este mundo, y ni saben por qué pelotean.
Los peloteadores criticarán cualquier cambio, te dirán que ser feliz no es posible, que abandones el cambio, que perder es perder y ganar es ganar, que te dejes de tonterías.
Te dirán que hay obligaciones, que si todos
hiciéramos lo que quisiéramos,
si todos fuéramos libres de elegir y no tuviéramos obligaciones ni
deseos, ¿qué sería de este mundo? Tú sólo respóndeles: «Y haciendo
todo lo que se supone que debemos hacer…, ¿qué es de este
mundo?».
Los peloteadores no importan. Que peloteen entre ellos.
Tú debes ser voleador, darle a la pelota antes de que toque tierra. El voleador es rápido e intuitivo contra la vida y las injusticias. Ser voleador es básico en esta vida. Hay que arriesgarse. Arriesgarse es siempre la respuesta.
Y has de saber que cuantos más voleadores seamos, menos peloteadores habrá.
En esta vida, o eres peloteador o eres voleador, no hay más.
Para ser voleador y para ser feliz te explico que este libro no se lee, sino que se aspira. No se trata de leer y mirar si algo ha cambiado en ti. Has de inspirar toda la vida y expirarás una vez al final de tus días.
De eso se trata, de inspirar para alcanzar la felicidad, para ser feliz cada día.
Nada de lo que leas aquí te cambiará si no lo pasas a través de tu filtro, de tu forma de volear, de darle a esa pelota que es la vida, y eso se consigue inspirando. Si inspiras, cambias.
Tan sencillo como eso, pero tan complicado a la vez.
¿Cómo es posible que nadie te lo haya contado?
Pues porque las cosas importantes de este mundo jamás las explica nadie; son esos secretos que jamás te contaron.
Yo los he aprendido gracias a cientos, miles de personas que han descubierto piezas de ese puzle y las van depositando, en conversaciones, en libros, en canciones y en retazos de su propia vida.
Tener el puzle completo depende de ti, de esas leyes de la naturaleza que somos cada persona y que nos debemos cumplir.
Yo te daré las herramientas para que sepas qué debes inspirar. Tú debes inspirar y volear.
Cuando la gente dice esa frase casi por obligación de: «¿Cómo estás?, ¿todo bien?», se da por supuesto que dirás que sí; es como si la segunda pregunta te indicara lo que quieren oír.
Yo siempre respondo:
«INSPIRANDO».
Si inspiras, eres feliz. Así que inspira este libro; no lo leas, inspíralo y serás feliz y podrás vivir en este mundo.