Cada día, antes de acostarte, piensa qué has aprendido. Irte a dormir sin reflexionar o sin preguntarte qué te ha aportado este día es un gran error.
Debes conseguir calmar tu ignorancia en algún aspecto. Y sobre todo tener claro que el día no acaba cuando te vas a dormir sino entender que el dormir forma parte de la vida, soñar es la forma de comunicarse del que hay dentro de ti.
Y es que soñar es un refugio, es la vida del que habita dentro de ti. No sufras al dormir, acéptalo como parte de tu vida.
Si te cuesta dormir, lo único que debes hacer es, en lugar de intentar dormir, decirle al de dentro: «Está bien, no dormiremos». Lucha por seguir despierto y verás como al instante te duermes.