Piano trio en E-flat Op.
100,
de Schubert (1827)
Música que cura cualquier problema
vital que puedas tener en la vida.
De Profundis, de Oscar Wilde (1897)
Libro que cura el dolor. Cuando lees el dolor de una persona que escribió sobre él en 1897, hace más de cien años, sobre el dolor más extremo, tu propio dolor desaparece casi por arte de magia.
El indomable Will
Hunting
(1h 49’ 02”)
(1997)
La escena de «No fue culpa tuya» entre Matt Damon y Robin Williams forma parte de mi universo, viviría en esa secuencia porque tiene vida propia y cura las dudas.
Restaurante Tritón. Carretera de Torroella de Montgrí a Palafrugell
Comer mejillones a la brasa en ese restaurante cura el hambre y el dolor del ruido de la rutina.
Plaza de Santa Ana, Madrid
Esa plaza flanqueada por el Teatro Español rezuma teatro, palabras y actuaciones soberbias. Cura la pequeñez.
Ischia, Italia
En esa isla que huele a cine, a Visconti y al talento de Mr Ripley sientes que está hecha para el tamaño de la mente humana. Cura la búsqueda de un sentido.
Muerte de un viajante, de Arthur Miller
Esa obra de teatro habla de todo lo que es importante en esta vida. De las búsquedas y de las desilusiones. De soñar, de aceptar quién eres y quién pudiste ser. De reinventarse. Cura el ego.
Cuenta conmigo (1986)
Rob Reiner y Stephen King consiguieron que una película de niños se convirtiera en un canto para comprender la propia muerte. Maravilla para verla entera que cura cualquier miedo y bucea en la infancia.
Las fotografías de
saltos
de Philippe Halsman
Este gran fotógrafo creía que cuando alguien salta se le cae la máscara y aparece la persona. Yo creo que quien aparece es la persona que hay dentro de nosotros. Ver esas fotografías te cura la soledad y la tristeza.
La banda sonora de Infiel (2002)
Esta banda sonora de Jan A. P. Kaczmarek tiene una magia difícil de explicarte traslada y te transporta a mundos mejores. Pero no te quedes sólo con ésa, rebusca en toda su filmografía y te curará la sed de la búsqueda.
Triángulo Camp Nou
Hay una zona entre el Camp Nou, la Masía y el tanatorio de las Corts que me tiene entusiasmado porque allá pasan todas las emociones de la vida. Los domingos por la mañana puedes ver a la gente saliendo del tanatorio. Muerte y vida se mezclan. Por la tarde, en ese mismo lugar de Barcelona llegan los aficionados del Barça y todo se tiñe de felicidad. La vida con todos sus contrastes.
William Wyler
Ver su filmografía en orden cronológico es un placer para todos los sentidos y los miedos.
Modern Love, de David Bowie
Es vida, es amor, es sexo, es sentir.
Es Bowie, escúchala y disfruta.
Y si después ves la película Mala sangre
de Léos Carax podrás admirar la tridimensionalidad de la
canción.
«Septiembre del 88», de Cacho Castaña
Este tema es pura esperanza, cuando lo escuches descubrirás cómo Cacho transforma un tema en un himno sobre el optimismo.
El club de los poetas
muertos
(11’ 11”)
(1989)
Esa secuencia de carpe diem es cine en estado puro, pero no es sólo una película, es el grito de una generación. Verla te cura la eternidad.
Martes con mi viejo
profesor,
de Mitch
Albom
Fue el primer libro que me cambió la
vida.
Lo he regalado cientos de veces. Creo que sabe explicar fácilmente
cómo vivir en este mundo sin miedo a lo que digan.
Las palabras esdrújulas
Las esdrújulas, las que llevan ese tipo de acento son las palabras que desde pequeño me han conectado con el mundo. Curan el silencio.
Wisława Szymborska
Es la gran dama. Cada noche leo una poesía suya y siento cómo de cercanas pueden ser sus maravillas. No hay poema suyo que no me toque el esófago y me retuerza de felicidad. Es y sigue siendo la mejor poeta del mundo. Busca esos tigres que beben leche y aliméntate.
El nadador (1968)
Tanto el cuento de John Cheever como la película protagonizada por Burt Lancaster comparten algo maravilloso: la locura de hacer lo que necesites en esta vida.
El cuadro La vida, de Picasso (1903)
Fue el último lienzo de su época azul y habla de todos los tipos de amor que existen. Pensaba que jamás lo vería porque está en Cleveland. Fue pintado en 1903 y tuve la suerte de verlo en 2013 en Barcelona. El cuadro vino a mí. Es vida. No hay más.
El niño y la marioneta (1995)
Esta fotografía de un beso que capté en las Ramblas de Barcelona de un niño a una rana de trapo es algo que conservaré hasta que me muera. Creo que capté un instante único en la vida del mundo, un retazo, una verdad que no deberíamos olvidar. La podéis buscar en mi web, o simplemente pedirme que os la muestre o quizá imaginarla, que tampoco está mal.
El Principito,
de Antoine de
Saint-Exupéry (1943)
Lo esencial es invisible a los ojos. Por ello cuando leas esta maravilla pregúntate por qué te gusta, no en lo que lees sino en lo que deposita en ti.
Serrat y Sabina
Porque los escuchaba mi padre, porque huelen a coche cuando íbamos de viaje de pequeño. Porque son de verdad, y porque la canción de Serrat «De cartón piedra» me parece una obra de arte y un canto al amor libre cantado por uno o por otro.