¿Amas o te aman? ¿Deseas o te desean? ¿Cómo saber cómo es tu amor? ¿Existe?
Todas esas preguntas jamás tienen una respuesta. No busques más.
Ojalá se pudieran encontrar testigos por la calle de un amor que tuviste de la misma manera que se buscan los de un accidente de tráfico. «¡Todos los que vieron mi amor en el cruce de aquellas dos calles de Boston que levanten la mano!» Ojalá…
Pero la realidad es que nadie lo ve. Para creer o no creer en ese sentimiento sólo sirve cerrar los ojos y aceptar que tu yo interior te dirá lo que sientes.
No hay más. La respuesta a las preguntas complicadas es muy sencilla.