VIDA DEL BRACO REMO
SE ignora como Remo regresó a Italia, pero se sabe que en 1504 está en Florencia, perdida la vista del ojo derecho, preguntando por el clérigo que había interpretado sus letras etruscas, el cual ya no vivía en Florencia, que le habían dado un beneficio o una cátedra en las Españas, que eso no se sabía de cierto, y que por no ser toscano sino de Burgos o de Pamplona, no tenía familia conocida que le pudiese dar la dirección. (Lo de citar Pamplona, eso era tópico retórico, por la «prise de Pampelune» por Carlomagno). Remo malviviría en Florencia hasta encontrar un escribano que de gratis le echase la instancia, de que ya hablamos, para un cajón con escudilla en el Santo Hospicio para huérfanos pobres. Estamos en febrero de 1509. Remo declara «haber quedado sin amo y no tener domicilio fijo». Nada dice de que su amo, Fan to, haya muerto. Pero por San Martín del mismo año, cuando pide una manta con que protegerse de los fríos del invierno, la pide negra, «por el luto que guarda por Fanto el Mozo». Esto nos permite señalar que el discurso de Lionfante debió propalarse por Toscana entre febrero y noviembre, y con él la noticia de que Fanto había muerto.
Remo fue el perro del que haya noticia que viviera más años. Parece que alcanzase los cincuenta y tres. Cuando las damas de la Cofradía de San Ramón Nonnato iban de visita, con cestillos de dulces para los acogidos, siempre saludaban a Remo, el cual, con su lengua mixta, les explicaba cómo iban vestidas sus madres, y decía el nombre del caballo del Colleoni, y si no lo trababa el reuma, mostraba el pasito atrás de la danza que llamaban conversa. Una vez que quisieron hacer una función con la historia de Florencia en los últimos cien años —con Savonarola en la hoguera y todo—, llevarón a Remo al escenario, para que diese su aprobación a los figurines, y dijese qué cintas, moños, escotes y bullones se llevaban en 1470-1480 y cuáles no, que el autor no se fiaba de la pintura, que los maestros del pincel sacaban a Ulises con un traje que usara en sus bodas un primogénito de los Médicis.
En 1510, aparece dado de baja Remo en los libros del Santo Hospicio.