IX
Guiso al estilo de Oporto
Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como guiso frío.
Dije delicadamente al misionero de la cocina
que lo prefería caliente,
que el guiso (y era al estilo de Oporto) nunca se come frío.
Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta,
y me fui a pasear por la calle.
¿Quién sabe qué quiere decir esto?
Yo no lo sé, y me pasó a mí…
(Sé muy bien que en la infancia de todos hubo un jardín,
particular o público, o del vecino.
Sé muy bien que nuestro juego era dueño de él.
Y que la tristeza es de hoy).
Sé eso muchas veces,
pero, si yo pedí amor, ¿por qué me trajeron
guiso al estilo de Oporto frío?
No es plato que se pueda comer frío,
pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío.
Nunca se puede comer frío, pero vino frío.
Álvaro de Campos
S/d.