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29 de abril de 1920
Mi pequeño Bebé malo (y mucho):
Ayer recibí en mi apartado postal tus dos cartitas, la del 25 y la del 26, una por la mañana y otra por la tarde. También he pasado el día de ayer muy desconsolado por no haber recibido ninguna carta tuya.
Ayer no tuve manera de escribirte; estoy escribiendo hoy, 29, a las siete y media de la mañana. Acabo de levantarme, y estoy aprovechando esta tranquilidad para escribirte.
¿Así que mi Bebé ha estado triste? Nininho también lo ha tado. Y a Nininho no le gustó ayer, cuando pasó, haber dado un espectáculo a todas esas personas (no reparé en cuántas eran) en la otra ventana, la de la esquina. Sólo reparé en que esas personas estaban siguiendo mis movimientos; por esta razón, aunque me proponga pasar hoy al mediodía como de costumbre, es posible que lo haga sólo por la acera del lado de casa de tu hermana.
No sé si recibirás esta carta antes de esa hora, pues naturalmente no podré enviártela sino cerca de esa misma hora. Por supuesto la llevará Osorio.
No, no me he olvidado del retrato, pero siempre he tenido cierto rechazo a sacarme retratos. En cualquier caso, lo haré. Tal vez mis hermanos puedan sacarme una foto.
El Sr. Crosse mandó anteayer una respuesta al concurso, ayer otra y hoy va otra más. Las dos primeras son para concursos pequeños y no hay demasiadas esperanzas. La respuesta de hoy es para uno de doscientas cincuentas libras. Otra, que debe salir pronto, es para el concurso de mil libras que cierra el 13 de mayo. Por lo tanto hay tiempo.
Preguntas si la rua Saraiva de Carvalho queda cerca de aquí. No: queda muy cerca; está aquí al lado. Depende, sin embargo, de la altura a la que te refieras. La rua S. de C. es muy larga; parte de ella está aquí, a la vuelta de la esquina. El principio está cerca de Rato; el final, en el Cementerio de los Prazeres. La rua Coelho da Rocha está cerca del final.
Veré si hoy (y los días siguientes) puedo pasar por el Largo de Camões. Pero no sé a qué hora. De modo que te pido que no vayas a interrumpir lo que tengas que hacer sólo para estar en la ventana. Me daría mucha alegría verte siempre al pasar, pero no desearía que interrumpieras tu trabajo por eso.
Adiós, pequeño Bebé; muchos besitos de tu, muy tuyo,
Fernando
P. S.: La postal inglesa dice así: «¡Ni postal, ni carta, ni nada!».