II
El amor es una compañía.
Ya no sé andar sólo por los caminos.
Porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo disfrutar de ir viéndolo todo.
Incluso la ausencia de ella es algo que está conmigo.
Ella me gusta tanto que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los árboles altos.
Pero si la veo, tiemblo; no sé qué ha sido de lo que siento en su ausencia.
Todo yo soy una fuerza que me abandona.
Toda la realidad mira hacia mí como un girasol con la cara de ella en medio.
Alberto Caeiro
10 / 7 / 1930