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18 de marzo de 1920
Agradezco mucho su carta.
Lo he pasado muy mal debido a las razones que puede imaginar. Incluso, para que todo resulte desagradable, hace dos noches que no duermo, pues la angina produce una saliva constante y me sucede esta gran estupidez: tener que escupir cada dos minutos, lo que me intranquiliza. Ahora estoy al mismo tiempo mejor y peor que por la mañana; tengo menos ardor de garganta, pero vuelvo a tener fiebre, cosa que antes no tenía. (Note que esta carta está escrita en el mismo estilo que la suya, porque Osorio[7] está aquí al lado de la cama donde estoy escribiendo y, como es natural, repara de vez en cuando en lo que escribo).
Con la fiebre y los dolores de cabeza que sufro, no puedo seguir escribiendo. Para responder a lo que me preguntas, las otras cosas, mi amorcito (ojalá que Osorio no haya visto esto), tendría que escribir mucho más, y no puedo.
¿Verdad que me disculpas?
Fernando Pessoa