capítulo 7 para un análisis de las ideas de Boyatzis sobre este tema y más ejemplos acerca de la manera en que pudieran relacionarse las capacidades de la IE).
La relación entre inteligencia emocional individual y grupal presenta otra cuestión no resuelta. Druskat y Wolff afirman en el capítulo 6 que la IE grupal no es simplemente la suma total de la IE individual de los miembros del grupo. No basta con contar con varias personas de una elevada IE individual para generar las condiciones necesarias en el momento de lograr una eficacia grupal o en el trabajo en grupo. Los grupos también necesitan normas y procesos permanentes que apoyen la conciencia y regulación de emociones él. Según el modelo de Druskat y Wolff, son precisamente estas normas y procesos los que forman la esencia de la IE grupal.
Aunque Druskat y Wolff presentan unos argumentos convincentes al realizar una distinción entre la IE individual y la grupal, actualmente contamos con escasos estudios que la apoyen. Lo que necesitamos es un estudio que mida tanto la IE individual como de grupo y que a continuación examine si añadir IE grupal aumenta nuestra capacidad de predecir la eficacia de grupo. Antes de poder llevar a cabo un estudio de ese tipo, necesitamos buenas mediciones, de IE grupal –como la definen Druskat y Wolff– y de IE individual.
Concluyo esta visión general de estos temas señalando dos dilemas; uno de ellos forma parte de la práctica, y el otro de la investigación. El primer dilema es que las mismas condiciones que convierten a la inteligencia emocional en algo tan vital para la eficacia de las organizaciones también hacen que la IE resulte difícil de alimentar en dichas organizaciones. Este dilema es el resultado del clima imperante en las organizaciones contemporáneas. Como señalamos Kram y yo mismo (