capítulo 2), lo más necesario en el presente es un buen estudio longitudinal que utilice un sistema óptimo de medición de las habilidades intelectuales y emocionales.
Un hecho que se suele pasar por alto es que la IE está compuesta de diversas competencias, y que no acaba de estar del todo claro de qué manera están relacionadas entre sí. Tanto Mayer et al. (2000) como Goleman (1998b) han desarrollado modelos que sugieren la manera en que diversas competencias pudieran relacionarse. Por ejemplo, Goleman propone que la conciencia de uno mismo es la base de otras dos aptitudes de la IE: autocontrol y conciencia social. A su vez, la autogestión y la conciencia social conforman la base de las habilidades sociales. Aunque hay estudios que apoyan este modelo, otros sugieren que algunas de las aptitudes pudieran estar inversamente relacionadas. Por utilizar un ejemplo, el autocontrol (la capacidad de inhibir los propios impulsos y acciones) pudiera ser contrario a la iniciativa (la propensión a pasar a la acción sin una intensa presión externa para hacerlo) (Boyatzis, 1999a). Esos temas pueden acabar resolviéndose cuando los investigadores empiecen a explorar la posibilidad de relaciones no lineales entre las diferentes dimensiones y competencias. Pudiera ser, por ejemplo, que la relación entre autocontrol e iniciativa sea curvilínea: el aumento de autocontrol podría contribuir a la capacidad de demostrar iniciativa hasta un cierto punto, mientras que el aumento de autocontrol más allá de ese punto podría inhibir la iniciativa (véase