Introducción

Una dieta equilibrada incluye las siguientes sustancias nutritivas: proteínas, vitaminas, grasas, minerales, hidratos de carbono y fibra. De manera que una alimentación sana debe ser tan rica y variada como para cubrir todas estas necesidades, lo que se traduce en que ha de incluir los grupos de alimentos básicos, verduras y fruta, carne, pescado, huevos y leche y sus derivados.

Ahora bien, ingerir todos esos alimentos no significa atiborrarnos en cada comida con la excusa de aportar al organismo lo que necesita. Durante mucho tiempo ha existido la creencia, absolutamente errónea, de que comer grandes cantidades era síntoma de salud, de ahí la preocupación de las madres por engordar a sus hijos, cumpliendo la antigua máxima de que cuanto más gordo, mejor criado. Los especialistas en esta materia advierten hoy del peligro de dicho axioma. Una alimentación excesiva no es sana, y menos aún si el abuso es de grasas (sobre todo las animales) y azúcares. La dieta correcta supone calcular adecuadamente las cantidades, y tan perjudicial resulta quedarse corto como pasarse. Del desequilibrio, dicen los hindúes, nace la enfermedad.

Como norma general, los expertos en nutrición señalan que la cantidad media de calorías que necesita un hombre es de unas 2500 o 2700 al día, y una mujer entre 2100 y 2300. No obstante, se trata de unas cifras aproximadas y muy generalizadas, ya que el aporte energético que cada persona necesita depende de su complexión y peso y de la actividad que realice.

En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que nuestra salud depende en gran medida de nuestras costumbres. Hacer ejercicio, disfrutar de los ratos de ocio, no dejarnos llevar por el estrés, y entre lo más importante, cuidar la alimentación son condiciones básicas para el buen «funcionamiento» de nuestro organismo. Ahora bien, cuidarse no quiere decir privarse. Y eso es lo que intentamos demostrar en este libro. A continuación presentamos una serie de menús preparados con recetas de bajo poder calórico pero que tratan de abarcar todos los nutrientes que el organismo necesita, y elaboradas siempre con la sana intención de no disgustar al paladar.